Baja un 20% el nivel de ingresos entre los inscritos para una VPO

La crisis también cambia el perfil de demandantes de vivienda pública: hay menos jóvenes y, entre ellos, más mujeres y con menos recursos

A. A. SAN SEBASTIÁN.

La crisis también ha dejado su huella en el perfil de la demanda de vivienda protegida: hay menos jóvenes inscritos, y entre ellos crece el peso de las mujeres, de las personas extranjeras y de quienes tienen menos recursos. El año pasado, había un total de 28.267 personas menores de 35 años inscritas en Etxebide en el conjunto de Euskadi. Desde 2008, el número de demandantes se ha reducido en un 58,2% entre el colectivo de esta franja de edad, por encima de la evolución registrada en el conjunto de las listas (-43%). Entre ellas, la opción del alquiler social prácticamente se ha duplicado, desde las 11.564 a las 20.650. En cambio, la demanda de compra ha caído un 73%.

No solo varían las preferencias, sino también el perfil de las personas jóvenes inscritas. Según el género, el peso relativo de los hombres jóvenes se ha reducido desde el 52,7% en 2008 al 43% en 2016, mientras que, a la invesa, la importancia de las mujeres jóvenes en las listas ha aumentado hasta suponer el 57% del total. El informe del Observatorio Vasco de Vivienda también señala que crece la edad media hasta situarse en 29,9 años. El grupo de 30 a 34 años es el que más ha aumentado su peso relativo en la demanda.

Aunque ocho de cada diez de los inscritos están solteros, se ha duplicado el peso de los demandantes de VPO que están casados hasta llegar al 18,2% actual. El peso relativo de las personas extranjeras jóvenes inscritas en Etxebide se triplica respecto a 2008, hasta suponer el 25,6% de la demanda de vivienda protegida de las personas jóvenes. En todo caso, precisa el informe, se debe subrayar que este porcentaje es inferior al que representa el colectivo de extranjeros de cualquier edad sobre el total de la demanda (29,5%).

«Pero lo que resulta especialmente relevante para situar las dificultades de acceso a la vivienda de los inscritos», añaden los autores del análisis, es que el nivel medio de ingresos se ha reducido un 20% entre los jóvenes que demandan una VPO, desde un promedio superior a 15.000 euros en 2008 a 12.500 euros en 2016. De hecho, un 37% de la demanda el año pasado disponía de menos de 9.000 euros, frente al 20,2% ocho años atrás.

La aportación pública

Reconoce el informe que la aportación de las administraciones públicas en materia de vivienda se ha visto «fuertemente condicionada» por las limitaciones presupuestarias derivadas de la crisis. Pese a esos condicionantes, la población menor de 35 años fue beneficiaria de más de la mitad de las adjudicaciones de VPO en régimen de compra en 2016, mientras que este colectivo accedió al 21% de los contratos de alquiler visados.

Especialmente «clave» para paliar el impacto de la recesión han resultado las políticas sociales. Un tercio de los perceptores de la prestación complementaria de vivienda (la ayuda al alquiler asociada al cobro de la RGI) son jóvenes.

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