Una avioneta choca contra la estación meteorológica del aeropuerto de Hondarribia

La avioneta siniestrada./Javier Peñalba
La avioneta siniestrada. / Javier Peñalba

El accidente se ha producido cuando el piloto ha arrancado el aparato y tras quitar los calzos de las ruedas la nave ha rodado sin control por la pista

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASan Sebastián

Fue algo más que un susto. Las consecuencias podrían haber aún mucho peores, incluso dramáticas. «Ha habido suerte porque si en lugar de estrellarse contra el puesto meteorológico, se hubiese dirigido contra otro avión en el momento del embarque de los pasajeros, no quiero ni pensar lo que podría haber sucedido», afirmó un experto piloto del aeropuerto de Hondarribia, donde a primera hora de ayer una avioneta sin control se estrelló contra la estación que Aemet tiene junto a la pista. El piloto, que en el momento del impacto no se hallaba a bordo, sufrió diversas magulladuras al intentar detener la marcha.

Eran las nueve y media de la mañana. La visibilidad era excelente, con un cielo azul y sin nubes en la bahía de Txingudi. Todo estaba dispuesto para que el aparato, un biplaza, emprendiese el vuelo que debía llevar a sus dos pasajeros desde Hondarribia al aeropuerto francés de Auch/Lamothe. El piloto, de 73 años edad y doble nacionalidad franco-inglesa, realizaba en aquel momento las habituales operaciones previas a la partida.

Según fuentes consultadas y a falta de conocer las conclusiones a las que pueda llegar la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (Ciaiac), el piloto ultimaba los preparativos en la zona norte de la terminal, cerca de los hangares, donde la avioneta permanecía estacionada. Ya solo le quedaban retirar los calzos que mantenían inmovilizado al aparato. Todo parece indicar que tras desprenderse de dichas cuñas, la avioneta, ya con el motor encendido, inició la marcha sin que el piloto estuviese aún sentado ante los mandos. De esta forma, la aeronave recorrió sin ningún control varias decenas de metros, se introdujo por una parte de hierba y finalmente se estrelló contra la estación meteorológica.

En los instantes iniciales, el piloto, según dichas fuentes, trató de acceder a la cabina para detener la marcha, si bien no alcanzó su objetivo. En su intento, no obstante, se asió a alguna parte de la avioneta y fue arrastrado varios metros hasta que finalmente no tuvo otra opción que soltarse. El aparato fue cogiendo cada vez más velocidad -algunos calculan que alcanzó unos 60 kilómetros por hora-, y se empotró contra el puesto meteorológico. Como consecuencia del suceso, el hombre sufrió erosiones y magulladuras.

Tras el impacto contra la instalación del Instituto Nacional de Meteorología, parte del combustible se derramó por la zona. La aeronave sufrió además importantes daños. Su ala izquierda se rompió desde la unión con la cabina y el frontal quedó asimismo muy afectado por el choque y con la hélice dañada.

Debido al suceso, también resultó con desperfectos la estación automática de Aemet. El golpe inutilizó conducciones eléctricas de la misma. «Menos mal que tenemos sistemas manuales y gracias al personal hemos podido tomar todos los datos», afirmó Margarita Martín, delegada de la agencia estatal en Euskadi.

Tras el siniestro, efectivos del parque de bomberos del propio aeropuerto acudieron al lugar y arrojaron espuma sobre la avioneta como medida de prevención para que el combustible que todavía permanecía en el depósito o el que ya se había vertido pudiera entrar en combustión.

Javier Peñalba

Como consecuencia del siniestro, el piloto herido fue evacuado en una ambulancia al Hospital Comarcal del Bidasoa. Fuentes de Aena no pudieron precisar si en el momento del impacto, la otra persona que formaba parte del pasaje se encontraba en el interior de la avioneta. En cualquier caso, de haber sido así, ésta resultó ilesa.

La actividad del aeropuerto no se vio alterada, de manera que los vuelos programados operaron con normalidad, según Aena. Entre las partidas previstas se encontraba la del equipo de fútbol de la Real Sociedad que anoche disputó su partido de Copa en Lleida. El autocar que trasladó a los jugadores y demás miembros de la expedición guipuzcoana de Zubieta a Hondarribia se detuvo a pocos metros del lugar en el que estaba la avioneta siniestrada, lo que despertó el interés de los blanquiazules, que incluso tomaron fotos con sus teléfonos móviles.

Fuentes del aeródromo guipuzcoanos indicaron que el piloto accidentado es un usuario habitual de la instalación. «Suele venir con frecuencia desde hace veinte años aproximadamente. Su avioneta es conocida entre nosotros. Son muchos los franceses que acuden, ya que para ellos Hondarribia es un aeropuerto atractivo».

Investigación

El accidente dará origen a una investigación que como es habitual en este tipo de situaciones correrá a cargo del Ciaiac. Fuentes consultadas por este periódico indicaron que de confirmarse que el piloto quitó las calzas de las ruedas con el motor del aparato encendido, habría cometido un «error imperdonable». En este sentido, expertos consultados señalaron que «nunca hay que retirar estos obstáculos con el avión en marcha, a no ser, claro está, que el piloto esté ya a los mandos de la aeronave. En esta clase de aparatos, aún cuando el motor esté al ralentí suele avanzar y el freno a veces sirve de poco».

Los expertos no acertaban a comprender los motivos que llevaron al piloto a permanecer fuera de la cabina con el motor en marcha. Un instructor de vuelo consultado indicó en este sentido que estas avionetas sufren con relativa frecuencia fallos en el motor de arranque. «Lo normal es que se arranque desde la misma cabina, pero cuando el motor falla, se acostumbra a ponerlo en marcha haciendo girar la hélice con la mano. Seguramente, en este caso habrá hecho lo mismo con los calzos quitados. Es probable que haya pensado que le daría tiempo a subirse al aparato. También ha podido fallarle el freno de mano o igual creía que lo tenía puesto y no era así».

Cualquiera que sea la circunstancia, los expertos consultados afirman que el recorrido sin control de la avioneta «podría haber provocado una desgracia». En este sentido, indicaron que «si llega a estrellarse contra otro avión que esperaba al embarque o contra el que debía llevar a los jugadores de la Real, podría haber ocasionado un accidente de consecuencias muy graves».

Sánchez Losada ha recalcado que la avioneta ha tenido "alguna dificultad con el freno de mano", lo que ha provocado que anduviera durante "unos metros" hasta colisionar con la valla de protección y la estación meteorológica.

Al producirse el percance en el aeródromo ha puesto en marcha su plan de emergencia para la resolución de la incidencia, lo que ha activado también la presencia preventiva de los bomberos, por si pudiera originarse algún incendio, lo que no se ha producido. "No ha habido ninguna incidencia con la operatividad y estamos satisfechos porque el incidente se ha contenido con bastante rapidez", ha concluido Sánchez Losada, quien ha recalcado que todo ha sido un "incidente menor".

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