La aventura de llegar a trabajar por carretera, en tren o a pie

La A-15 estuvo cortada hasta mediodía, la N-1 acumuló atascos durante horas y los autobuses y trenes sufrieron cortes y retrasos importantes

Un quitanieves intenta abrirse paso, a la derecha de la imagen, entre el atasco de coches y camiones en la N-1 a la altura de Lasarte-Oria. / Lobo Altuna
Amaia Chico
AMAIA CHICOSan Sebastián

Nagore se quedó plantada a las 7.20 horas en medio de la nieve que cubría el centro de San Sebastián. Ni en bus, ni en coche, ni en tren. Esta trabajadora del Ayuntamiento de Errenteria tuvo que enfilar con su silla de ruedas el camino de vuelta a su casa y gestionar desde allí, por teléfono, «los temas pendientes del día». Es una de las miles de historias que ayer fue originando la nieve conforme los guipuzcoanos levantaban la persiana, como cada día, para ir a trabajar y advertían que la espesa capa de nieve que cubría su calle no les iba a poner las cosas fáciles para llegar a la oficina. Muchos lo intentaron, la mayoría lo consiguieron, pero casi todos llegaron con hasta cuatro o cinco horas de retraso e ingeniándoselas para suplir la imposibilidad de coger el coche y de trasladarse en transporte público con dosis de paciencia, y unas buenas botas para, en muchos casos, echar a andar.

La carretera, tanto las principales y secundarias como las de los núcleos urbanos, volvieron a ser una ratonera. Tampoco esta vez la alerta naranja por nieve a cualquier cota y el paisaje nevado que se veía desde cualquier ventana fueron sucifientes para desanimar a los conductores de ponerse al volante. Los que consiguieron salir del garaje, comprobaron a los pocos metros que la calzada estaba intransitable. Mario enfiló la N-1 desde el barrio donostiarra de Amara hacia Tolosa a las 6.10 horas. Cuatro horas después estaba en el mismo punto. Los dos carriles de la nacional permanecieron cortados en Etzegarate desde las 5 horas hasta las 9 de la mañana, y en muchos puntos del resto de la vía en Gipuzkoa sufrió el colapso de cientos de vehículos, muchos tirados en los arcenes, que se lanzaron sin cadenas ni neumáticos de invierno a un vial que solo a mediodía recuperó la normalidad.

Mario consiguió llegar hasta la altura de Urbil, 50 minutos para 8 kilómetros. Pero ahí se quedó. En el «cuello de botella» que se generó en el enlace con la GI-11, por un accidente. «Porque el resto de la N-1 ha permanecido bastante limpia», aseguran fuentes de la Diputación foral, y en Etzegarate, la circulación se ha ido restableciendo de forma progresiva. «Se ha cortado el carril de bajada a Donosti, no solo por la nieve sino también por el hielo y las pendientes pronunciadas. La subida se ha ido haciendo en convoy tras un quitanieves», explicaban las mismas fuentes.

Después de tres horas «quietos» y resignados en el atasco, viendo cómo la nieve se seguía acumulando alrededor, Mario y otros conductores lograron dar «marcha atrás», llegar al desvío de la autopista y volver a casa. Eran las 10.30 horas. Al final, no pudo llegar a la carnicería de Tolosa donde trabaja.

Hora y media de caminata a la oficina

Ainhoa lo vio claro después de intentar sin éxito coger el bus y el Topo para llegar desde Errenteria hasta el Antiguo. «Me calcé las botas y eché a andar». Hora y media desde Galtzaraborda hasta el centro de San Sebastián, donde sí pudo coger un autobús, el 40, y c0mpletar el último tramo. «Yo vivo en una zona alta de Rente y a primera hora han cortado las dos vías de salida, en cuesta, porque los coches patinaban. Así que me he ido al Topo». Cuando ha llegado a la abarrotada estación, «por megafonía han informado de que pasarían cada 30 minutos, pero que no podían asegurar la circulación». Así que, después de llamar a la compañía de autobuses y confirmar que a esa hora, a las 8.30, tampoco pasaban, Ainhoa se echó a andar. «Por Pasaia, había un montón de gente a pie, en bici y alguno intentando poner las cadenas sin demasiada idea», relata la «entretenida» travesía.

Tampoco llegaron algunos profesores que trabajan en Navarra y debían cruzar Etzegarate o la A-15, que permaneció cerrada toda la mañana, hasta las 12 horas. «Cuando la parte navarra ha cerrado, nosotros también lo hemos hecho y hemos desviado los quitanieves a otras zonas», indican desde la Diputación foral. «No tenía sentido tener abierta esta parte si no lo estaba la otra».

Accidentes

Varios accidentes, el más grave aún de noche entre Urnieta y Andoain, con tres coches y un camión implicados y una persona herida grave, complicaron aún más la circulación en diferentes puntos de la red viaria, que pasado el mediodía fue recuperando su aspecto habitual.

Con ella, lo hicieron también los servicios de transporte público por carretera, los ferroviarios -con retrasos importantes aunque sin cancelaciones- y los aéreos. Batartxe intentó trasladarse desde Intxaurrondo a Irun por casi todos esos medios. Lo primero que descartó fue el coche. Impracticable. Fue a la estación de Renfe pero el tren solo llegaba en ese momento hasta Lezo. También descartado. Y al final cogió el Topo, aunque en lugar de la media hora de recorrido tardó dos. «La verdad es que no pensaba que iba a nevar tanto, un par de centímetros igual», cuenta una vez de vuelta a casa, ya sin complicaciones.

Para Beatriz, que intentaba llegar a San Sebastián desde Orio, la odisea duró más de tres horas. «La Ertzaintza ha cortado el tráfico en las curvas entre Zarautz y Orio, así que el bus de a Donosti no podía venir», cuenta. Entonces, se ha ido al tren. Y cuando estaba en la estación, junto a muchos vecinos más, el tren, «de pronto, ha llegado por la vía contraria». «Al parecer, el que iba de Zarautz a Donostia se ha tenido que dar la vuelta en Usurbil porque no podía seguir». Así que con la línea ferroviaria atascada, la N-634 cortada... Beatriz ha tenido que esperar hasta que se normalizara un poco la situación y «he cogido el coche y he llegado, a 50 kilómetros hora». «Lo que estaba a tope eran los bares de alrededor», resalta.

En realidad, el servicio de Euskotren no sufrió cancelaciones pero sí retrasos y un corte entre Lasarte-Oria y Donostia entre las 9 y 10 de la mañana por un problema «en las agujas que permiten el acceso de los trenes a las estaciones». A partir de las 11 horas, las frecuencias fueron recuperando la normalidad, primero en la línea de Topo y luego en la de la Costa. Renfe también sufrió retrasos de entre 10 y 20 minutos en su línea de Cercanías, y de hasta una hora en las de Larga Distancia, pero «sin cancelaciones», indicaron fuentes consultadas.

En Hondarribia, solo a partir de las dos de la tarde comenzaron a operar vuelos. Hasta el nuevo portero de la Real, Miguel Ángel Moyá, se quedó en tierra en Madrid e irá hoy directo a Sevilla en AVE para vestir por primera vez de txuriurdin. Un par de horas antes, la estación de autobuses de Donostia también recuperó el tráfico después de varias horas suspendido.

Y los autobuses públicos de Lurraldebus, los más afectados por el temporal, fueron regresando a las carreteras de forma progresiva a partir de las 11 horas después de que a las 8.00 la Diputación decidiera que los 254 vehículos pararan o volvieran a Cocheras por «la seguridad de trabajadores y de usuarios».

Y vistas las múltiples incidencias, quienes vieron imposible llegar por carretera o tren a su destino, lo hicieron en bici, esquíes o a pie.

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