El autobús implicado en el accidente de Irura sobresalía medio metro de la parada

En esta posición quedaron los dos vehículos implicados en el accidente registrado el pasado mes de julio . / JOSÉ MARI LÓPEZ

El espacio de la marquesina era insuficiente para la anchura del vehículo, según el atestado. El informe elaborado por la Ertzaintza concluye que el chófer del tráiler que le golpeó por detrás debería haberlo visto

JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

No fue una única causa, fueron varias las circunstancias que desencadenaron el accidente registrado el pasado 7 de julio en la recta de Irura, donde la colisión de un camión contra un autobús de Lurraldebus que permanecía detenido en la parada se saldó con diecisiete personas heridas. Lo dice el atestado elaborado por la Unidad Territorial de Tráfico de Gipuzkoa. La Ertzaintza concluye que en el momento del impacto, la parte trasera del transporte de viajeros sobresalía medio metro sobre el carril derecho de la N-1. Pero no se queda ahí. El informe desvela que dada la anchura de la parada y las dimensiones del autobús, el vehículo necesariamente tenía que ocupar parte del carril derecho cada vez que se detenía a dejar o recoger viajeros. No obstante, el estudio precisa que el chófer del camión «debería haber percibido» que la parte del autobús invadía la carretera.

El atestado policial analiza las «posibles» causas así como la evolución del siniestro, que se produjo a la altura del punto kilométrico 440,100 de la N-1, en sentido a Donostia. El documento precisa que se trata de un punto de la calzada que consta de dos carriles de circulación para el mismo sentido de la marcha, en cuyo margen derecho se ubicaba la parada de la línea regular de viajeros entre Tolosa y Donostia.

El informe recoge que el accidente ocurrió a las 19.08 horas. El chófer del autobús detuvo el vehículo Volvo B7 matrícula 5603-DZY en el margen derecho donde se ubicaba la marquesina de la parada para recoger y permitir la salida de pasajeros. En aquel momento, el conductor de un camión articulado, compuesto por la cabeza tractora de la marca DAF, con matrícula en Portugal, y el semirremolque Schimitz, colisionó con su parte delantera derecha contra la trasera izquierda del autobús.

Los usuarios del transporte han de avisar ahora con antelación que van a utilizar el servicio

Como consecuencia del impacto, el vehículo de viajeros fue desplazado de su posición, describió «una trayectoria transversal hacia la derecha» y terminó saliéndose de la calzada, según recoge en el informe policial. Debido a la inercia, el autobús atravesó la vía de servicio que discurre paralela al trazado de la N-1 así como la acera existente antes de chocar contra la verja que delimita una zona residencial, donde finalmente se detuvo.

Por su parte, el trailer sufrió el denominado efecto 'tijera', giró en el sentido de las agujas del reloj y a continuación, tanto la parte de la cabina como el remolque volcaron sobre el costado izquierdo, lo que provocó la caída de la carga compuesta por cajas de cerveza y refrescos.

Deflagración

Tras el suceso se produjo una deflagración que desencadenó un posterior incendio. Las llamas afectaron a la cabeza tractora, que resultó prácticamente calcinada, y al semirremolque, sobre todo a la parte de los neumáticos.

El atestado detalla que la colisión provocó que numerosas partes de los vehículos implicados salieran proyectadas. Algunas de ellas impactaron sobre una furgoneta Nissan Primastar que en aquel instante realizaba una maniobra de adelantamiento al trailer por el carril izquierdo.

Debido al accidente, diecisiete de los veinte ocupantes del autobús sufrieron diversas lesiones, entre ellos su conductor. También resultó herido el chófer del camión implicado.

Para la realización del informe, el agente instructor ha tenido en cuenta además de «los datos obrantes», la inspección ocular llevada a cabo en el lugar de los hechos así como las imágenes captadas por la cámara de videovigilancia existente a la altura del punto kilométrico 440,500 es decir a 400 metros del punto de impacto. El análisis de estos elementos llevan a los autores del informe a diferentes constataciones y consideraciones.

Conclusiones

Dimensiones
La anchura de la parada existente en el lugar del siniestro era inferior a las dimensiones del autobús.
Autobús
En el momento del impacto, la parte trasera del autobús asomaba entre 50 y 60 centímetros sobre la N-1.
Tráiler
El transportista debió haber observado que el autobús sobresalía a la carretera pero no percató de esta circunstancia.

El atestado en este sentido valora en primer término las dimensiones tanto del arcén donde se ubicaba la parada como las del autobús. Sostiene que el arcén situado en el margen derecho de la carretera habilitado como parada de la línea regular de viajeros tenía una anchura de 2,40 metros, mientras que la del camión era de 2,55, «por lo que, teniendo en cuenta las medidas, sería prácticamente imposible que el autobús se detuviera sin ocupar parte del carril derecho de circulación», se indica en el atestado.

El informe policial añade que además de esta circunstancia existían otros factores que dificultaban la maniobra del chófer, entre ellos la necesidad de «tener que efectuar una parada partiendo del carril derecho de una autovía con gran afluencia de tráfico». Asimismo, sostiene que también influía la existencia de una barrera de protección «que dificulta la percepción del espacio disponible que puede tener el conductor del autobús».

El atestado constata que la tarde de autos, el chófer recibió la solicitud de parada con la suficiente antelación para detenerse «si no dentro de los límites de la parada», al menos de tal forma que ocupase la menor parte posible del carril derecho de la N-1, «esto es, de forma paralela a su trazado y no transversal como se desprende tanto de las imágenes grabadas como de la inspección ocular llevada a cabo en el lugar», precisa el documento policial.

La Ertzaintza concluye que en el momento del impacto, la parte trasera del autobús sobresalía entre 50 y 60 centímetros a la N-1. No obstante, el equipo instructor es de la opinión de que, dada las condiciones del lugar, el conductor del camión portugués «debería haber percibido la presencia del autobús detenido con el tiempo suficiente como para reaccionar e intentar alguna maniobra evasiva». Sin embargo, añade que no detectó la presencia del autobús «hasta el momento en el que el accidente ya no era evitable», concluye el atestado.

Polémica por la parada

El espectacular accidente puso de manifiesto el riesgo que entrañaba la ubicación de la parada de Lurraldebus en aquel punto. Usuarios de la línea, vecinos de la zona, trabajadores del polígono industrial Ubegun, así como conductores, habían dejado constancia de su peligrosidad. Lo sabía hasta la propia Diputación que meses antes del siniestro tenía en sus manos un informe que recomendaban trasladar la parada al polígono para mejorar la seguridad en dicho punto que llevaba más de veinte años en el mismo lugar.

Solo unas horas después del accidente, la Diputación suprimió dicha parada y la trasladó a la vía de servicio del polígono, donde actualmente permanece. Desde entonces, los usuarios han de informar a la compañía que realiza el recorrido su intención de hacer uso del servicio. Para ello facilita dos números de teléfono a los que hay que llamar con veinte minutos de antelación. En caso de que el servicio vaya a ser utilizado toda la semana, es necesario avisar el domingo.

Tras el accidente, la Diputación anunció la creación de grupo de trabajo para analizar la seguridad de las paradas de autobuses. Indicó la realización de un «análisis riguroso» del estado de las mismas en el conjunto de las carreteras forales y, en caso de ser necesario, se procederá a cambios de ubicación u obras.

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