«Al Aterpe de Amara ahora acuden más jóvenes con un comportamiento violento»

Munilla recuerda que Cáritas no tiene autoridad para hacer frente a los problemas que originan

T. F. SAN SEBASTIÁN.

Los vecinos del barrio donostiarra de Amara han vinculado la escalada de delitos y actos violentos en la zona a la presencia de usuarios del Aterpe de Cáritas, dependiente de la diócesis donostiarra, y han mostrado su malestar en reiteradas ocasiones. El obispo también habló ayer sobre este problema que le tiene preocupado y que ha tratado con el alcalde, Eneko Goia.

Entiende que el perfil de las personas que se acercan a Cáritas ha ido cambiando en los últimos años. «El perfil tradicional no ha dejado de existir pero hay otros distintos como jóvenes que estaban acogidos en pisos tutelados de la Diputación, que al cumplir los 18 años han tenido que abandonarlos. Tienen problemas de drogas muy serios y su comportamiento es más difícil y violento».

Munilla explicó que Cáritas ha creado un nuevo puesto de trabajo para un educador de calle para atender a los usuarios que se encuentran en los alrededores, pero también comentó que, aunque estos problemas «son reales», la organización no tiene poder coercitivo ante esos ciudadanos. «Los educadores no son policías», señaló al tiempo que recordó que Cáritas invierte 400.000 euros en el Aterpe de Amara y otro tanto en el de Ategorrieta, además de contar con más de 140 voluntarios.

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