Asier Pereda: «Cierran pisos que antes valían, actúan con gran arbitrariedad jurídica»

El presidente de Aparture, Asier Pereda, posa en la barandilla de La Concha. /SARA SANTOS
El presidente de Aparture, Asier Pereda, posa en la barandilla de La Concha. / SARA SANTOS
Presidente de Aparture

En la otra cara de la moneda se encuentran quienes defienden a los propietarios de pisos turísticos inscritos en el registro del Gobierno Vasco. Desde Aparture, Asier Pereda achaca al consistorio clausuras «sin base legal» y alerta de una pérdida de turistas si la nueva ordenanza sale adelante

ESTRELLA VALLEJOSAN SEBASTIÁN.

De las 1.245 viviendas que el Gobierno Vasco tiene registradas en San Sebastián, alrededor de 700 están asociadas a la Asociación de Apartamentos Turísticos de Euskadi, Aparture. Su presidente, Asier Pereda, ve con preocupación el desarrollo de una ordenanza que podría acabar con el 50% de la oferta.

- Coincide con el Ayuntamiento en el objetivo de mediar en la proliferación de pisos turísticos, pero no en la forma. ¿Qué hubiera hecho usted?

- No se trata de por dónde hubiera empezado yo. Se trata de por dónde hay que empezar. Esto es una cuestión de técnica legislativa. No se puede empezar la casa por el tejado. Primero deberían adecuar el Plan General y después seguir con los restantes instrumentos. Las viviendas de uso turístico se han multiplicado en los últimos dos años. Es cierto. Pero la situación, aunque en menor volumen, siempre ha existido y se ha considerado válida según la misma normativa. Una norma no deja de tener una aplicación o interpretación según haya una o muchas potenciales situaciones a las que aplicarse. Y esto es lo que ha pasado. Donde antes el Ayuntamiento veía una actividad perfectamente aceptable, ahora resulta que no. Eso es una arbitrariedad jurídica preocupante. Lo que habrá que hacer es cambiar la norma, no poner parches vía ordenanzas. Somos los primeros que queremos seguridad jurídica, pero el hartazgo empieza a ser ya general.

«Muchos dejarán de venir porque hay quien, por coste o filosofía, ya no concibe alojarse en un hotel»

«Los cambios de proceder de los últimos seis años están llevando a un hartazgo general»

- ¿A qué se refiere?

- A que en 2010, el Ayuntamiento sostenía que no se requería ninguna autorización municipal para el uso turístico de una vivienda. En 2013, el Gobierno Vasco aprobó el decreto de 'apartamentos turísticos' por el que adaptamos ad hoc cada una de las cincuenta viviendas para personas con problemas de movilidad y tramitamos las correspondientes licencias de actividad. Los funcionarios de Industria tuvieron que visitar una a una todas esas viviendas. En 2014, el Ayuntamiento cambió el criterio, decidió que estábamos sujetos a la autorización municipal y comenzaron las discrepancias en torno a la interpretación del Plan General. En 2016, el Gobierno Vasco aprobó la Ley de Turismo, diferenciando claramente el uso turístico de la vivienda de la actividad hotelera. Entonces, tuvimos que cesar los apartamentos turísticos para presentar las licencias de actividad de forma individualizada en una categoría diferente, haciendo que los mismos funcionarios que tres años antes dieron de alta esos pisos, los den de baja para inmediatamente volver a darlos de alta. Y ahora, paradójicamente, se les ordena enviar las órdenes de cese a la mayoría de los pisos que acaban de registrar...

- ¿Cree que el alcalde tendrá en cuenta el escrito que presentó el lunes para que detuviera las notificaciones de cese?

- Eso esperamos, porque con su proceder están causando gravísimos perjuicios a los titulares de las viviendas, pero también a los usuarios. Para perseguir al sector reglado les basta con tirar del registro del Gobierno Vasco y para los demás, no tienen más que solicitar el censo de perceptores de ingresos de origen turístico a la Hacienda de Gipuzkoa. Por cierto, Aparture ha colaborado de forma decisiva en el operativo con Hacienda. Lo que está también en juego es la imagen de la ciudad. Una familia que viene de vacaciones y sufre un hurto en la calle puede entenderlo como mala suerte, algo que le puede pasar en cualquier sitio. Pero si a las doce de la noche se te planta la policía en casa y te pide documentación, ya no es una cuestión puntual, sino de cómo acogen las instituciones, y por tanto la ciudad, al turista. Y en este caso lo que uno interpreta es que no quiere que vayan. ¿Iría usted a una ciudad donde le puede pasar eso?

- Próximamente llegará una sentencia judicial sobre el cierre de varios pisos. Si no es favorable, se estrecha su margen de maniobra.

- Lo que queremos es un marco jurídico que aporte seguridad y que se regule con claridad y aceptando lo que San Sebastián siempre ha sido, una ciudad acogedora para el turista y que también vive de él. En los procedimientos judiciales lo que ponemos sobre la mesa es que con el marco normativo actual no pueden limitar la actividad. Estamos convencidos de ello y estamos seguros de que los juzgados lo verán así. A partir de ahí, con una nueva regulación correcta habrá que compaginar los derechos de los propietarios de las viviendas por igual, con la sostenibilidad de la ciudad.

- Se estima que más del 50% de los 1.245 pisos turísticos que constan en el registro vasco no pasarían el filtro de la nueva ordenanza. ¿Le resultan cifras drásticas, teniendo en cuenta que hay 20 hoteles en camino?

- El resultado sería evidente: muchos turistas dejarían de venir. Mucha gente ya solo viaja si puede alojarse en viviendas. Por coste y por filosofía de viaje no concibe ya alojarse en un hotel. Esto es particularmente evidente con la gente de 30 a 45 años con familia que, por otro lado, es el presente y el futuro del turismo. Respecto a las viviendas, saldrán del mercado y se seguirán usando como segundas viviendas o se cerrarán. El Ayuntamiento apuesta por la apertura de muchos hoteles destinando el suelo de la ciudad, escaso y caro, exclusivamente para los turistas. La vivienda de uso turístico es vivienda y en cualquier momento el propietario puede venderla o dedicarla a otros fines. No se condena el uso de ese suelo caro y escaso a servir solo a los turistas. ¿Qué haremos el día de mañana con esos hoteles si no hay turistas suficientes?

- ¿Qué sensación les trasladan los propietarios de esos pisos que se encuentran en la cuerda floja?

- Inquietud e inseguridad. La gran mayoría no ha tenido quejas de vecinos ni ellos con sus huéspedes. Además, muchos ya alquilaban hace años en verano sin problemas, y por periodos cortos. No entienden que se les diga que su piso es como un hotel a efectos de exigencias.

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