Asier Pereda: «Si el piso turístico va a Amara o a Aiete, el cliente se irá a Hendaia o a Oviedo»

Asier Pereda, presidente de Aparture, posa junto a la barandilla de la Concha en San Sebastián.
Asier Pereda, presidente de Aparture, posa junto a la barandilla de la Concha en San Sebastián. / SARA SANTOS
Asier Pereda, presidente de Aparture)

El dirigente de la asociación de viviendas de uso turístico centrará sus esfuerzos en mejorar la ordenanza de Donostia en la fase de alegaciones

GAIZKA LASASAN SEBASTIÁN.

Además de que la regulación de los pisos turísticos se haga «desde la sensatez», tal y como solicitó el jueves el alcalde de Donostia, Eneko Goia, Asier Pereda (Donostia, 1981) pide que se haga «con equilibrio». Percibe que la actividad que promueve desde la presidencia de Aparture, la asociación que agrupa a las viviendas de uso turístico de Euskadi, está en el ojo del huracán, y se afana en arrojar al debate más soporte documental, además de restarle prejuicios y lecturas políticas.

- El alcalde de Donostia dijo que las viviendas de uso turístico tienen sus beneficios y sus riesgos. ¿De acuerdo?

- Tiene un montón de beneficios si se opta por el modelo que defendemos en Aparture, con empresas que crean empleo cualificado -todas tienen, por ejemplo, uno o dos informáticos-, que tienen más del 50% de trabajadores con estudios superiores, que apuesta por la innovación con máquinas de auto checking o nuevos sistemas de gestión de accesos... Que fomenta la calidad debido a su profesionalización.

- ¿Qué porcentaje de esos 1.200 pisos turísticos de Donostia responde a este modelo?

- En Aparture tenemos 700 viviendas registradas en la capital guipuzcoana. Se trata de viviendas de segmento medio-alto, difícil para destinar al alquiler tradicional. Quiero decir que nuestro sector no crece a costa del mercado residencial, que apenas hay pisos chapuceros.

- ¿A qué llama segmento medio-alto?

- Tenemos un promedio de 211 euros por noche. Quiero decir que no destacamos por el precio, que suponemos una oferta complementaria a la de otro tipo de alojamientos y que estamos alineados con la política turística del territorio. Es verdad que este sector ha tenido un fenómeno de plataformas anunciadoras que facilitan que cualquiera se lance, pero lo que hacen es generar expectativas, y los que somos profesionales sabemos que hablamos de un negocio más difícil de lo que parece.

- ¿Más aún con la nueva ordenanza que propone el Ayuntamiento de Donostia?

- El proyecto de ordenanza implica un agravio respecto a otras ofertas alojativas. Es difícilmente conciliable poner condiciones tan restrictivas a las viviendas de uso turístico y permitir emplear bloques enteros para abrir 22 nuevos hoteles, que significan 1.500 nuevas plazas y 300.000 pernoctaciones más al año en la ciudad. Con menos viviendas para uso turístico, no habrá menos turistas. En Cataluña ya ha habido una sentencia que declara nula un plan que catalogaba una zona completa, y decía que no se podía discriminar un suelo para vivienda turística respecto a otro tipo de oferta de alojamiento.

- ¿Cuáles son las restricciones que le han llamado la atención?

- Por ejemplo, que se pueda habilitar solo una vivienda de uso turístico por encima de la primera planta y que se incluyan en la segunda zona, la de alta demanda, Sancho el Sabio, Gros, el Antiguo o Egia, es decir, gran parte de la ciudad. Para que haya dos viviendas te tienes que ir a bloques de más de trece plantas. La clave está en que son restricciones difíciles de justificar con estudios técnicos.

«Tenemos una oferta complementaria que no compite por precio. La media son 211 euros/noche»

«Las restricciones que plantea la ordenanza son difíciles de justificar con estudios técnicos»

«Que una peluquería reste metros cuadrados a un piso turístico en el tope de actividad es caricaturesco»

- Tras un año de trabajo, tendrán su soporte técnico...

- La ordenanza se sustenta en un estudio de Urbanismo que empieza diciendo que no ha tenido medios ni tiempo suficiente para analizar la realidad a abordar y en cuyas conclusiones reconoce que recoge posiciones personales. Sin embargo en el texto utiliza un lenguaje del tipo «está claro que...», lo cual no se aceptaría ni en primero de Bachillerato. Fomento de San Sebastián tenía otro estudio, pero como las conclusiones no eran las mismas ha quedado tapado. Curiosamente, tampoco se sabe nada del estudio encargado a la Complutense sobre densidades. Intuimos que dirá que técnicamente se pueden permitir muchas más viviendas.

- El alcalde dijo que con la actual norma sobreviviría el 27% de los pisos turísticos reglados. ¿Prevé cuánto puede reducirse el actual volumen de 1.200 viviendas con la nueva ordenanza?

- Vamos a encargar un estudio sobre su impacto, pero quiero mandar un mensaje de tranquilidad. Queda un largo periodo de alegaciones por delante y las clausuras que está haciendo el Ayuntamiento las hace de acuerdo a una norma vieja, pensada para otro tipo de alojamientos que no recoge la realidad de las viviendas de uso turístico. Esta norma está judicializada y veremos qué dice el juez. En Valencia, en circunstancias parecidas, un juez ya decretó la reapertura de pisos clausurados. Esperamos una resolución en octubre.

- ¿Espera que ocurra algo parecido en Donostia?

- Más que la apertura de viviendas clausuradas, lo importante es que lo que diga el juez se pueda tener en cuenta en las alegaciones. Pensamos que es necesaria una regulación específica de nuestro sector, distinta a la de hoteles y pensiones, pero que sea equilibrada. Si la regulación es solvente jurídicamente, la aceptaremos.

- Y... ¿Si no?

- Veremos. Todavía hay una fase larga de alegaciones para mejorar la ordenanza. No queremos adelantarnos.

- Más allá de encargar un estudio, ¿cuál es su impresión?

- Pues que si tenemos que ofertar viviendas turísticas en Aiete o Catalina de Erauso, los turistas se irán a Hendaia o a Oviedo, no a Donostia. ¿Dónde están abriendo hoteles? Y hay que tener en cuenta que tampoco hay cola para venir a Donostia. Este año no hemos crecido.

- ¿Qué más modificaría de lo que conocemos de la ordenanza?

- Hombre, que una peluquería reste metros a una vivienda de uso turístico en ese máximo de espacio destinado a actividad económica me parece caricaturesco. Iremos viendo si puede haber una vulneración de la Ley del Turismo.

- ¿Por qué?

- Esa ley cataloga nuestros apartamentos como vivienda ubicada en suelo residencial y solo pide cédula de habitabilidad, no licencia de actividad. Técnicamente, nos trata como viviendas, por lo que no se nos puede tratar como a otras ofertas de alojamiento. Vamos a estudiar si no se puede estar disfrazando de normativa urbanística una prohibición encubierta.

- ¿Qué opina de la tasa que se va a imponer a los pisos turíticos?

- Bien. Defendemos que la mejor receta para regular es la política fiscal porque puede orientar la actividad sin restringirla. La tasa puede hacer que alquileres puntuales no sean interesantes, que se desestacionalice el sector y que muchos se piensen seriamente si le resulta rentable. Como en todo, aquí tienen negocio las viviendas buenas, competitivas y que hacen bien las cosas.

«Se antepone el juego político al interés general»

Para el presidente de Aparture, bajo la nueva ordenanza sobre pisos turísticos subyace algo más que la voluntad de regular un sector en auge. Pereda asegura que «es algo compartido por todos los agentes del sector que es poco acertado presentar una ordenanza así en pleno mes de agosto. Regular en caliente pocas veces propicia algo bueno». ¿Por qué ahora? Para Pereda «se antepone el juego político al interés general». Respecto a lo de poner en conocimiento de los vecinos un censo de viviendas regladas, sostiene que «quiero lo mismo para otras actividades económicas, para despachos de arquitectos o de abogados». Concluye que se trata de algo «desproporcionado y exagerado» y lamenta que «somos un blanco fácil». Respecto a comparaciones con Barcelona o Baleares, aclara que «allí el problema es estructural y tiene que ver con el modelo turístico». Recuerda que, «aquí la saturación no la provocan los pisos turísticos sino los visitantes de día». Como ejemplo, cita como jornadas más masificadas las de Santo Tomás y San Sebastián, «donde no hay mucho turista».

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