Arguiñano cocina con alegría

Karlos Arguiñano, en las cocinas de la Escuela de Hostelería Aiala, rodeado de los alumnos./USOZ
Karlos Arguiñano, en las cocinas de la Escuela de Hostelería Aiala, rodeado de los alumnos. / USOZ

El zarauztarra publica nuevo libro y celebra los veinte años de su escuela

TERESA FLAÑOSAN SEBASTIÁN.

Cuando Karlos Arguiñano dice «el 6 del 9 cumplí 69», su siguiente comentario seguro que va acompañado de risas. El cocinero de Zarautz reparte su humor con cámaras de televisión delante o sin ellas. Ese regocijo lo ha plasmado en su último libro 'La alegría de cocinar', que hace el número 54 o 57 de su carrera, tantos que ni él mismo lleva la cuenta.

El nombre de Karlos Arguiñano es un valor seguro para las editoriales -primero creó una propia, Bainet, cuando en 1990 «se quedaron con 60 millones de pesetas que me correspondían de mi primer libro» y ahora con Planeta-. Desde ese título inicial ha vendido unos cuatro millones de ejemplares, de los que 1,5 millones fueron por 'El menú de cada día', en 1992.

Arguiñano también sabe ponerse serio y lo hace cuando habla de dos cosas que le importan mucho como son la necesidad de comer bien y con productos naturales y cuando habla de su Escuela de Hostelería Aiala, que celebra su vigésimo aniversario. Respecto a lo primero, resume con una frase que repite casi como un mantra: «A los padres jóvenes les digo que a las farmacias hay que ir cuando se tiene fiebre, no a comprar crema de guisantes para sus niños. Eso se hace en casa y en diez minutos».

Por esa razón, en su nuevo libro ha incluido las técnicas básicas de la cocina, desde pelar alcachofas a hacer una tortilla francesa; un apartado con salsas donde enseña a hacer bechamel o una 'volouté'; y más de 300 recetas que a muchos permitirá triunfar en la cocina. «Los chicos les dicen a sus madres que se sienten hombres cuando cocinan», asegura al hablar de un libro pensado «para enseñar a los que no saben y para convertir en grandes cocineros a quienes dominan el arte de la cocina», como reza la contraportada.

En cuanto a Aiala, confiesa que «he hecho hijos muy guapos, pero lo que mejor me ha salido ha sido esta escuela y no es fácil». Recuerda que «cuando pagué todos los pufos decidí que lo que quería hacer es enseñar a jóvenes a ganarse la vida con dignidad. Mi mayor orgullo ha sido crearla. En este edificio llevamos diez años y parece que lo inauguramos ayer». Además, puntualiza que «la gente monta negocios para ganar dinero, no escuelas».

Los datos

La escuela de hostelería Aiala
Fundada hace veinte años, cada curso cuenta con 60 o 70 alumnos.
El libro
La editorial Planeta ha lanzado una primera edición de 'La alegría de concinar' de 30.000 ejemplares.

En estos veinte años, todos los cursos han pasado entre sesenta y setenta futuros cocineros «de todo el mundo, incluso de Corea», que «han encontrado trabajo nada más terminar». En este tiempo, el equipo docente ha sido el mismo, «nosotros no cambiamos de entrenador ni de plantilla».

Para demostrar que sus recetas son sencillas, «sin trampa ni cartón», y al mismo tiempo unir la presentación del libro y la celebración de las dos décadas de la escuela, Arguiñano ejerció ayer de anfitrión por las instalaciones, para realizar después una demostración en vivo de su cocina -un bacalao ajoarriero con huevos flor-, y terminar con una comida donde se degustaron tres platos ejecutados por sus estudiantes.

Fotos

Vídeos