No hubo estafa en la herencia de una villa en Hondarribia a tres órdenes religiosas

Esta es la villa que la mujer dejó a las congregaciones religiosas y que reclamaban para ellos los familiares./F. DE LA HERA
Esta es la villa que la mujer dejó a las congregaciones religiosas y que reclamaban para ellos los familiares. / F. DE LA HERA

Los herederos acusaron a varias congregaciones y a un notario de diseñar una estrategia para quedarse con los bienes de una mujer de 96 años en Hondarribia

JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

El recorrido judicial ha llegado a su fin. No hubo estafa. Es la conclusión a la que ha llegado la Audiencia Provincial de Gipuzkoa que ha sobreseido de manera definitiva la querella que en mayo de 2014 interpusieron los herederos de una mujer de 96 años, vecina de Hondarribia, contra tres órdenes religiosas y un notario de la ciudad, a quienes acusaron de engañar a la mujer para que les cediera los bienes que tenía. La Sección Segunda de la Audiencia, en tres resoluciones que acaba de hacer públicas, sostiene que no existen indicios de que ninguna de las congregaciones ni personas concernidas haya podido cometer el delito que le fue imputado.

Los hechos que fueron investigados por el Juzgado de Instrucción 3 de Irun tienen su origen en una denuncia interpuesta por el hijo y nietos de la fallecida. En el escrito que elevaron al juzgado, los familiares sostuvieron que la mujer, María Odete Melín cedió a las congregaciones de los Predicadores Dominicos, Comunidad Salesiana San Francisco Javier y Hermanas Trinitarias, la titularidad del chalet en el que residía -valorado en cerca de un millón de euros- a cambio de una pensión mensual que, según afirmaron, ella creyó erróneamente que sería de 900.000 pesetas (5.409 euros), pero que en realidad era de apenas 900 euros.

La familia sostuvo que poco después de la firma del contrato, que preveía también que la anciana recibiría sustento, asistencia médica y religiosa en su domicilio, la mujer se arrepintió del trato y envió un burofax a las entidades religiosas en el que decía sentirse «engañada» y expresaba su deseo de recuperar su casa. Añadieron que, sin embargo, las tres órdenes rechazaron la pretensión de la anciana recordándole que había suscrito el contrato de forma «libre» y a cambio de «contrapartidas onerosas».

El tribunal indica que la mujer tomó la decisión en parte por la desatención de sus familiares

Según manifestaron los querellantes, fue el notario de Hondarribia R.L., también imputado, quien, consciente del valor de la propiedad de la anciana, de su avanzada edad y su débil estado de salud, así como de sus convicciones católicas, decidió desposeerla de su patrimonio a precio de saldo.

Un «minucioso plan»

La querella sostuvo que el notario contactó con las tres órdenes para ejecutar un «minucioso plan» con el fin de quedarse con la propiedad de la que era titular la anciana. Según la querella, la mujer empezó a recibir visitas cada vez más frecuentes del cura de la parroquia a la que acudía, quien de esa forma se ganó su confianza y logró que la anciana otorgara un testamento.

Tras la instrucción llevada a cabo, el juzgado de Irun archivó la denuncia en junio de 2016 al considerar que el delito no había quedado «en absoluto probado». Sostuvo que de las declaraciones prestadas por los imputados así como por otras testificales, no había duda de que «la señora Melín era una persona con grandes sentimientos religiosos y muy apegada y colaboradora con la Iglesia y las diferentes confesiones imputadas en el procedimiento».

La titular del juzgado incorporó al auto las manifestaciones de una abogada que declaró que María Odete le manifestó «que no quería dejar nada a su familia y que siempre fue muy generosa con la Iglesia». Asimismo, señaló que la anciana estaba en plenas capacidades mentales para decidir lo que hacía y que «siempre estaba sola y nunca le acompañaba ningún familiar». La jueza asimismo señaló que en «absoluto» estaba probado que el párroco de la iglesia a la que acudía la mujer incurriera en ninguna actuación ilegal.

Tras esta inicial resolución, la representación legal de la mujer interpuso diferentes recursos que ahora han sido resueltos por la Audiencia. Los denunciantes sostuvieron que el sobreseimiento se produjo de «forma precipitada», ya que, según estimaron, todavía quedaban por practicarse varias diligencias que habían solicitado. Asimismo, sostuvieron que la resolución recurrida contenía apreciaciones erróneas y que en el procedimiento no existían todavía suficientes datos a cerca de los presuntos implicados.

Instrucción correcta

La Audiencia, sin embargo, rechaza la totalidad de los argumentos esgrimidos por los herederos y afirma que la juez que instruyó el procedimiento había «procedido con total corrección», al tiempo que sostiene tras realizar «todas aquellas diligencias que ha estimado oportunas, adecuadas en orden a averiguar la realidad de los hechos». Así concluye que no hay indicio alguno de criminalidad. La Sección Segunda manifiesta que dicho acuerdo es «de todo punto correcto» y añade que de la documentación que ha sido aportada, la mujer otorgó el testamento con una «claridad meridiana».

En este sentido, la Audiencia precisa que la partición que hizo María Odete de sus bienes fue una decisión «única y exclusiva» de ella y que incluso expuso las razones de por qué lo hacía. En este sentido, la resolución de la Audiencia indica que su voluntad era la de conceder la cesión tras una «larga meditación», ya que «su situación económica no le permitía afrontar con tranquilidad el pago de todos su gastos y el elevado costo que el mantenimiento del caserío conllevaba». Pero fundamentalmente debido a que su situación se había visto agravada por la «absoluta desatención que recibe de su único hijo», pese a que vivía en las proximidades, así «como de sus nietos».

La partición que la anciana hizo de sus bienes fue una decisión «única y exclusiva» de ella

Además, esta desatención no fue solo material sino ante todo «puramente humana» y le hizo sentirse sola, por lo que la falta de cariño, respeto y humanidad acrecentaron su «desamparo vital».

La Audiencia sostiene que no existen indicios de que las personas y congregaciones que fueron denunciadas cometieran el delito de estafa que se les imputa, «por cuanto no existe indicio alguno que mediara un engaño por parte de cualesquiera de ellos», concluye la resolución del tribunal.

Este conjunto de argumentos llevan a la Sección Segunda de la Audiencia de Gipuzkoa a desestimar el recurso presentado por el hijo y nieto de María Odete y a declarar el archivo libre, definitivo, de la denuncia interpuesta.

La decisión del tribunal guipuzcoano es firme y contra ella no cabe la interposición de ningún recurso. El caso queda, por lo tanto, cerrado, según han confirmado fuentes jurídicas.

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