Arantzazu cumple con su tradición

El obispo Munilla presidió la misa en Arantzazu.
El obispo Munilla presidió la misa en Arantzazu.

Representantes institucionales y fieles honran a la patrona de Gipuzkoa en la basílica

MARIAN GONZÁLEZOÑATI.

Mide 36 centímetros, pesa nueve kilos y es de piedra policromada. Hablamos de la talla de la virgen de Arantzazu, patrona de Gipuzkoa desde hace 99 años, que ayer celebró su festividad en compañía de los más fieles a la cita. Muchos incondicionales que lamentaban el importante descenso de participación en esta jornada, marcada por la lluvia, pero también en los últimos años, y reclamaban algún tipo de actividad para acercar a las nuevas generaciones a Arantzazu y preservar la tradición del 9 de septiembre.

«El año que viene podría ser una bonita oportunidad para probar algo, se cumplirán 100 años de la proclamación de la virgen como patrona de todos los guipuzcoanos, así que se podría organizar algo especial. Algo más lúdico-festivo que no se ciña únicamente a la oferta religiosa porque la sociedad ha cambiado mucho, y Arantzazu tiene mucho que ofrecer, también en su día grande», comentaba un grupo de oñatiarras. La Basílica estaba llena, pero en el exterior se echaba de menos la afluencia de gente y el ambiente festivo. «Menos mal que vienen los trikitilaris de Musika Eskola y la Banda de Música», apuntaban dos familias, que tomaban un pintxo sin ningún tipo de aglomeración.

La basílica estaba llena en la misa mayor, pero en Arantzazu se echó de menos ambiente festivo

«La alerta amarilla por lluvias, tampoco ha ayudado mucho», decía enojado un hostelero. «Al final la climatología ha respetado la mañana, pero este día viene mucha gente mayor, y se ha notado un bajón», relataba confirmando el sentir de la mayoría. Eso sí, también había unanimidad en que pese a la secularización de la sociedad, la 'amatxo' del espino sigue siendo especial.

El obispo formuló un deseo: «Que el Papa visite Loyola u otro lugar de Gipuzkoa»

La lluvia sí acompañó la secular peregrinación a pie oñatiarra (una cita con más de cinco siglos de antigüedad) que a las nueve de la mañana ya había alcanzado su destino. En el santuario, el protocolo institucional contó con la presencia del diputado general, Markel Olano; la presidenta de las Juntas Generales, Eider Mendoza; el alcalde oñatiarra, Mikel Biain; la consejera vasca de Desarrollo Económico y Competitividad, Arantxa Tapia, y la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejería. También estuvieron un buen número de diputados y los concejales de Oñati. El lehendakari no pudo asistir. El aurresku de honor delante del friso de Oteiza tampoco faltó a la tradicional cita. Además, la concentración anual por los presos reclamó «el respeto de los derechos de los presos políticos y refugiados vascos».

Andando desde Oñati

Parte de la representación institucional acudió a la misa mayor oficiada por el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, que citó el viaje del papa Francisco a Colombia y expresó su deseo de que el Pontífice pudiera visitar Gipuzkoa. «No cabe duda de que nos gustaría que el Papa visitase Loyola u otros lugares emblemáticos de nuestra geografía, como hizo en su día San Juan Pablo II», dijo en la homilía. Al término de la misa, la banda de música puso algo de ambiente festivo, mientras el txikiteo alcanzaba su hora punta. Otros asistentes aprovechaban para comprar queso, panes de caserío o rosquillas y disfrutar entre amigos o en familia.

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