Aprender del diferente en torno a una mesa

'Bizilagunak' volvió a reunir ayer en torno a la mesa a 250 familias guipuzcoanas y extranjeras, una sexta edición con más participación que nunca

Estrella Vallejo
ESTRELLA VALLEJO

Alrededor de 250 familias residentes en Gipuzkoa vivieron ayer un domingo especial o, al menos, diferente. Decidieron inscribirse en la iniciativa 'Bizilagunak', impulsada por SOS Racismo, y que este año cumple su sexta edición. El objetivo principal de esta cita entre desconocidos no es otra que servir de herramienta para acercar a personas de distinta procedencia pero que viven en la misma localidad, romper prejuicios y crear una red de relaciones sociales.

Aunque muchos de los participantes fueran veteranos en estos encuentros, no les esgrimía de tener ciertos nervios previos por si la conversación durante la comida no era tan fluida como se esperaba, pero una vez alrededor de la mesa, la moraleja fue compartida: «Es una experiencia enriquecedora que te hace ver que no somos tan diferentes». Y prueba de ello es que nuevamente, la cifra de participantes ha superado a la de la edición anterior, cuando se contabilizaron 115 comidas en Gipuzkoa, y este año han sumado 122, reuniendo a cerca de 250 familias.

El dato

122
Encuentros
alrededor de una mesa se produjeron ayer en Gipuzkoa, que superó incluso la buena cifra de 2016, cuando se contabilizaron 115 comidas
El territorio guipuzcoano vuelve a liderar así la participación vasca que en total se han celebrado 239 comidas.

La plaza del Ayuntamiento de Hernani fue el punto de encuentro para cerca de medio centenar de familias que se animaron a formar parte de esta iniciativa en la localidad. Allí tuvieron la oportunidad de conocerse anfitriones e invitados y tras entonar todos juntos unos bertsos de Unai Agirre y Maialen Lujanbio, se retiraron a las casas.

«Es positivo probar esta experiencia y conocer otras personas. No sirve de nada estar encerrado en tu casa» Mohamed Laroussy. Hernani

«Nos ha gustado mucho la experiencia y el año que viene repetiremos, pero como invitadas» Ane e Itxaso. Irun

«Estas iniciativas sirven para darte cuenta de que al final nos preocupan las mismas cosas» Ana Carrere. Andoain

Una de las familias hernaniarras fue la compuesta por Iñaki López e Itxaso Etxabe, que junto a sus hijas Kattalin y Nur, de cinco y dos años, dieron la bienvenida a Mohamed Fadel Laroussy, su mujer Tag y su hijo Daf, de cuatro años, que se lo pasó en grande con sus nuevas amigas.

A diferencia de Iñaki e Itxaso, la familia saharaui era la primera vez que se animaba a acudir a un 'Bizilagunak'. El padre de familia, que dejó atrás el Sahara hace veinte años aunque lleva cuatro viviendo en Euskadi, reconocía que es «positivo probar esta experiencia y juntarte con la gente. No sirve de nada estar encerrado en tu casa».

Mientras los niños jugaban, los adultos hablaron «de todo». «Nuestras costumbres, las suyas, sus vidas, las nuestras...» y los idiomas que conoce el pequeño saharaui. «Castellano, algo de euskera, árabe y hasania -su dialecto-, que tiene muchas palabras similares al castellano, como patata o rueda, que se dicen igual», enumera su madre.

Comen la sopa, la ensalada y la merluza. Mientras hablan de sus vivencias llega el postre. Bizcocho preparado por Tag. «Muy rico», coinciden los comensales. Iñaki les pregunta si quieren acompañarlo con té, pero Mohamed insiste en que prefiere café. «Vaya saharaui estás hecho», bromea el guipuzcoano. «Es que el té de aquí es como un juguete de niños para nosotros», le sigue la broma el invitado.

«Muchas veces viajamos muy lejos para conocer otras culturas, cuando las tenemos a la vuelta de la esquina y no lo aprovechamos», confiesa Itxaso, que ya es la tercera edición en la que participa por ser «una experiencia muy enriquecedora».

Veinte localidades

Además de Hernani, otras veinte localidades guipuzcoanas se sumaron ayer a la sexta edición de 'Bizilagunak'. Otro de los encuentros tuvo lugar en Irun, en casa de Ane e Itxaso. Estas dos anfitrionas recibieron a Ihssane, su hermana Aya, de siete años, y su hijo Adam, de 8. «Sí, el tío es más pequeño que la sobrina», apunta dando a entender que es algo que ha explicado en varias ocasiones.

Esta joven marroquí de 28 años se muestra «encantada» de haberlas conocido. «Además son profesoras e igual me pueden ayudar con el euskera. Me ha encantado conocer a dos personas con esta mentalidad», indica. El menú elaborado por las irundarras, compuesto de crema de puerros con picatostes, tostaditas con crema de queso y salmón, ensalada de gulas y queso de cabra, croquetas de setas, tortilla de patata y tarta de queso, les ha dado para hablar largo y tendido sobre sus vidas. «Es la primera vez que participamos, y nos ha parecido una iniciativa muy buena, aunque el año que viene nos gustaría ir de invitadas en vez de anfitrionas», dicen entre risas Ane e Itxaso.

Ihssane tenía un compromiso que le hizo terminar la sobremesa sobre las 16.30 horas de la tarde, pero a esa hora en casa de la alcaldesa de Andoain, acababan de empezar con un café que iba para largo.

Ana Carrera, su marido Mikel Telletxea y, sus hijos Aritz y Lierni tuvieron una comida muy entretenida, además de numerosa. Marcia Midence, Alba Luz Espinosa, Ircia Zelaia, Blenda Ríos y Rafaela Morán, todas ellas nicaragüenses y empleadas del hogar, pusieron en común sus vidas.

«Llevo nueve años aquí y nunca había tenido la oportunidad de establecer un contacto así con ninguna familia autóctona y además qué mejor que con la máxima autoridad del pueblo», dice orgullosa Marcia. «Nuestro problema es que siempre nos excusamos con que no podemos integrarnos por la falta de tiempo, porque trabajamos como interinas. Y precisamente por ese motivo no podíamos rechazar esta oportunidad», agrega.

Con una comida de lo más internacional, gracias a las «enchiladitas y al pioquinto» que llevaron las invitadas, además del menú más tradicional preparado por la familia Telletxea Carrere, sobre la mesa solo quedaron las migajas. Para la alcaldesa era su tercera edición y se muestra encantada con el alboroto que hay en su hogar. «Son majísimas», afirma. «Además, estos encuentros ayudan a generar empatía, porque conoces la vida de las otras personas, y te das cuenta de que al final hablas el mismo idioma, es decir, que nos preocupan las mismas cuestiones».

Nuevo récord

Esta iniciativa preparada para que las familias compartan mantel se va afianzando año tras año. En esta edición han participado 478 familias que suman 2.000 personas en todo Euskadi, sentadas en torno a 239 mesas.

En concreto, Gipuzkoa ha sido la provincia con mayor actividad de los tres territorios, al superar además las cifras del pasado año. En total se han contabilizado 122 comidas a las que acudieron cerca de 250 familias distribuidas por todas las comarcas -Donostia, Zarautz, Pasaia, Irun, Eibar, Ordizia, Beasain, Urretxu, Zumaia, Usurbil, Tolosaldea, Hondarribia, Irun, Urnieta, Andoain, Errenteria, Arrasate, Aretxabaleta y Oiartzun, además de Hendaia-.

En Bizkaia, por su parte, se celebraron 24 comidas en Bilbao, Basauri, Barakaldo, Getxo y Berriatua, y en Araba fueron 93 los encuentros inscritos.

El hecho de que en total participaran en la convocatoria familias de hasta 43 nacionalidades diferentes, contribuyó en buena medida a que las comidas fueran «de lo más variadas, al igual que las familias que las han disfrutado», valoró ayer por la tarde SOS Racismo en un comunicado. «Se entiende familia en su más inclusiva acepción. Cualquier grupo de personas, parejas, compañeros y compañeras de piso o grupos de amistad que comparten vínculos de apoyo y de amistad. Muchas personas, especialmente las de origen extranjero han tenido que crear nuevos entornos y familias, al haber dejado en sus lugares de origen a las suyas», agregaron.

La iniciativa Bizilagunak fue reconocida el pasado mes de diciembre por el Comité Económico y Social Europeo con el premio 'Sociedad Civil 2016', un premio que se entrega anualmente a «aquellas iniciativas de entidades que promueven la identidad y la integración», recorgó el colectivo.

Ahora, con el buen sabor de boca por los encuentros de ayer, SOS Racismo prepara como guinda del pastel, la VIII Gala Gipuzkoa Solidaria que se celebrará en el Kursaal el próximo 2 de diciembre. «Será un momento emotivo para el reencuentro y visibilización de las personas que han participado en Bizilagunak, todo ello en un ambiente festivo y con mucho humor», señalaron.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos