Antonio López: «Habrá molestias por la obra del Topo, pero ni voladuras ni vibraciones»

Antonio López señala el nuevo trazado, en el Topagune de la estación de Easo./SARA SANTOS
Antonio López señala el nuevo trazado, en el Topagune de la estación de Easo. / SARA SANTOS
Antonio López, director de construcción de Euskal Trenbide Sarea (ETS)

La excavación del túnel de la pasante subterránea, «como todas en zona urbana, se hará con rozadora», insiste el supervisor de la obra

AMAIA CHICOSAN SEBASTIÁN.

Los vecinos de la calle Zarautz ya están notando los trabajos previos de desbroce y preparación del terreno para que a finales de enero comience la excavación de la nueva pasante ferroviaria del Topo en San Sebastián. Su máximo responsable, el jefe de construcción de Eusko Trenbide Sareak, Antonio López, reconoce que «molestias habrá». Pero asegura que el túnel, a más de 30 metros bajo tierra, no se abrirá a base de voladuras sino con rozadora «y creo que el ruido no se sentirá en la superficie».

-¿Cuándo entran las máquinas?

-Lo primero que hemos hecho es acotar la rampa de ataque en Pío Baroja. Y balizar en Eugenio Imaz, donde vamos a emboquillar (preparar la entrada al túnel). Se están comprobando los servicios afectados, iniciando los desbroces, haciendo topografías de la zona y una campaña de sondeo para comprobar la cota de roca. A principios de año, se harán las instalaciones de obra para empezar a excavar, y la rozadora vendrá a final de enero, se montará en obra y comenzará a trabajar en febrero.

-¿Empiezan simultáneamente por Benta Berri y Pío Baroja?

-Sí, aunque la ocupación mayor es en Pío Baroja porque allí está la boca para los dos tramos, el Lugaritz-Miraconcha, el primero, y el Miraconcha-Easo. Como hay que excavar 500 metros con un 15% de pendiente hasta llegar al túnel de línea (por el que pasa el tren), conviene empezar en Pío Baroja porque ese trabajo determinará el inicio del segundo tramo.

-¿Qué es lo primero que van a notar los vecinos?

-Movimiento de gente levantando arquetas, desbrozando, talando los árboles necesarios cuando estén los permisos, un equipo de topografía, mayor tráfico de furgonetas. Cuando empecemos a excavar en los taludes de los emboquilles, habrá un martillo sobre una retroexcavadora y algún camión saldrá con restos de roca. Una obra en entorno urbano, molesta, no nos vamos a engañar: ocupamos suelo público, metemos más tráfico del habitual...

-¿Cómo se va a abrir el túnel?

-Nunca va a haber voladuras, como se ha dicho en alguna carta buzoneada. Es absolutamente falso. Los primeros metros de túnel los haremos con martillo, porque la rozadora es una máquina que mide unos 20 metros y no puede estar en la vía pública. Lo primero es excavar con un martillo los primeros metros hasta alcanzar una profundidad suficiente para que entre la máquina. Y entonces rozamos. Siempre se hace con rozadora. Se excava en dos fases en el túnel de línea y las galerías. Y en cinco, en la caverna de estación (donde están los andenes). Es lo que permite seguridad en las obras subterráneas no solo para lo que está en superficie sino para los que estamos abajo, que somos los primeros interesados en que no haya errores ni movimientos inesperados.

-¿Cuáles son los puntos más complicados?

-Al mantener el servicio ferroviario, serán el entronque de la línea actual con Lugaritz y el de Easo.

-Pero a ese momento aún le queda mucho tiempo...

-Sí, la primera obra hasta llegar a Lugaritz tardará más de un año aunque se harán trabajos previos para pasar a vía única. Eso en cuanto al mantenimiento de la circulación. Luego, cuando salgamos a superficie, lo que realmente molestará es la construcción de los cañones de acceso, las ventilaciones... Tendremos ocupada la calle durante un tiempo.

-¿Se van a notar vibraciones en las viviendas más próximas?

-A la profundidad a la que vamos yo creo que no.

-¿A cuánto van?

-La media supera los 30 metros, y hay zonas que vamos hasta 80. Vamos siempre a buscar macizo rocoso, que es más seguro. Lo que hay encima suelen ser arenas, fangos, limos y rellenos de obras antiguas, que ayudan a mitigar la vibración, porque el suelo no es tan compacto.

«Las arenas y fangos que hay sobre el macizo rocoso que excavamos mitigan la vibración»

«Pedimos un medio de transporte limpio y rápido, y luego no se quiere hacer nada»

-¿Qué es lo que más temen encontrar cuando empiecen a bajar?

-Lo más complicado son las capas de arenisca. Es una roca muy abrasiva y si encontramos estratos de arenisca muy potentes, vamos a gastar picas hasta hartar. Eso sí que lo tememos. Si el flysh es el que encontramos en Intxaurrondo o en Altza, ningún problema. En Intxaurrondo hicimos la obra ideal de túnel. En su excavación batimos un récord, con una rozadora hicimos 224 metros de avance en un mes. Y en Altza, hemos hecho la excavación sin mayores problemas para los vecinos. Ambas experiencias han sido muy positivas. Y ésta no tiene por qué ser diferente.

-¿Se escuchará el ruido de la rozadora en superficie?

-A veces depende de la sensibilidad de las personas. En alguna ocasión yo no he escuchado nada, y alguien se ha quejado y con razón.

-¿Qué garantías se ofrecen a los vecinos en caso de incidencias?

-Se están inspeccionando todas las viviendas que están en la vertical del túnel, y recopilando información sobre los edificios, su edad, estructura para hacer un estudio previo y centrarnos en las que más lo que necesiten. Son unas 5.500 viviendas a inspeccionar más los edificios singulares. Más que en la Línea 3.

-¿Y han encontrado alguna con especial riesgo?

-De momento no. Las estructuras en Benta Berri son todas nuevas. No hay ninguna edificación con patologías, pero en los edificios que sean más 'afectables' colocaremos microprismas topográficos en las fachadas para comprobar los movimientos que pudieran tener.

-¿Cuál es el mayor riesgo: grietas...?

-Puede que en algún caso, conforme avance la obra se vea alguna patología que antes no estaba, pero...

-¿Y de eso quién se hace cargo?

-El pliego de condiciones del contratista le obliga a contratar un seguro de responsablidad civil que cubre todo el coste de la obra. Es lo que estamos diciendo a los vecinos en las charlas, que en caso de sugerencia, queja o reclamación nos las dirijan a través del Topogune o, en caso de atenciones urgentes, de personas que habrá a pie de obra. Por ejemplo, si para un camión y no deja salir o la valla está rota... Queremos cuidar mucho la imagen.

-¿Se excavará también de noche?

-Sí, de día y de noche. Pero si la molestia supera lo admisible, si alguien dice 'ya no puedo más, no me dejáis dormir', pues procuraremos hacerlo de día. No obstante, estamos sujetos a ordenanzas municipales, y si vemos que por la noche no se puede trabajar, lo haremos de día.

-¿Llega el túnel hasta la playa?

-Sí, pasa por debajo del arenal de La Concha, pero a más de 30 metros de profundidad. En la plaza Zaragoza baja a una cota de 32 metros. Baja desde Pío Baroja hasta Miramar.

-¿Estará la variante ferroviaria del Topo (nombre institucional) en marcha en 2022?

-Ese es el objetivo y todos apostamos por él.

-¿Pero lo ve factible, o demasiado exigente?

-Es un objetivo factible y exigente a la vez. Porque no solo es la obra civil, son más de 20 contratos asociados de accesos mecanizados, catenaria, instalaciones eléctricas, señalización... No solo es abrir el túnel. Si sabe cómo es una reforma de una vivienda, ¡métase en un túnel con 200 trabajadores todos queriendo montar a la vez! La coordinación de todo eso es complicada. Pero el objetivo, y creo que se alcanzará bien, es llegar a 2022 y que lo usemos todos.

-¿Cuál es la pregunta que más le han planteado los vecinos?

-¿Por qué hacéis esto? Nadie pregunta por la afección de la obra.

-¿Y cuál es su respuesta?

-Porque es necesario. Estamos diciendo que queremos un medio de transporte limpio, rápido y para todos, y luego decimos que no hacemos nada y seguimos con el coche. Dar movilidad ferroviaria a Donostialdea, creo que no es desdeñable.

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