«Estamos ante una plaga de jabalís»

Decenas de baserritarras pidieron ayer, con caretas de jabalís, el control de la superpoblación de esta especie./USOZ
Decenas de baserritarras pidieron ayer, con caretas de jabalís, el control de la superpoblación de esta especie. / USOZ

Ehne exige el control de la «superpoblación» y cifra 84 denuncias este año

GAIZKA LASASAN SEBASTIÁN.

Los baserritarras de Gipuzkoa lanzaron ayer un SOS ante «la indefensión que sufrimos» por los daños causados por la «superpoblación» de jabalís. Organizados por el sindicato agrario Ehne, manifestaron estar viviendo una situación «insostenible» y exigieron «que la maquinaria administrativa deje de obstaculizar y se ponga a buscar una solución al problema».

La comparecencia conjunta de decenas de baserritarras se convirtió en una llamada de auxilio justificada por cifras alarmantes. Una aplicación de la Diputación Foral de Gipuzkoa puesta en marcha el pasado verano ha permitido hacer un seguimiento de las denuncias realizadas por daños causados por jabalís, y los datos que ha arrojado «han confirmado el problema que veníamos denunciando».

La aplicación se puso en marcha en julio de 2017 y hasta diciembre del mismo año se interpusieron 232 denuncias, mas de una por día. Se aceptaron 141 denuncias y con las 91 restantes «no sabemos lo que se va a hacer», señaló Garikoitz Nazabal, presidente de Ehne Gipuzkoa. Pero la amenaza no cesa. Todo lo contrario. El número de episodios en los que los baserritarras han sufrido los perjuicios causados por jabalís han ido en aumento hasta el punto de que en los 54 días que llevamos de año se han recogido 84 denuncias.

232
Denuncias
232
se han interpuesto entre julio de 2017, cuando se puso en marcha la aplicación de la Diputación, y diciembre de 2017, de los cuales se han aceptado 141 denuncias y no se sabe qué va a ocurrir con las 91 restantes.
232
Perjuicios
Pastos
Los jabalís han devastado terrenos que no se regeneran y donde no crece pasto para primavera.
Listeria en ganado
Detectado en animales que han pasatado en terrenos comidos por jabalís.
Enfermedades
Animales que han bebido de las mismas fuentes que jabalís han sido contagiados.

Ehne mostró un panel de evolución de la población de jabalís en Gipuzkoa durante los últimos años. Si en 2010 se avistaron 1.216, en 2017 fueron 2.804 los detectados con la vista. Si en 2010 se organizaron 668 batidas, en 2017 fueron 1.470 las salidas en cuadrilla a por estos animales. Y si en 2010 se cazaron 619, siete años más tarde fueron abatidos 1.587. La secuencia lleva a los baserritarras a concluir que «¡Estamos ante una plaga!».

Tal y como recordó Nazabal, los números de 2018 se han registrado «en plena época de caza», por lo que se teme que empeoren cuando baje la frecuencia de las batidas. Por ello, los baserritarras exigieron «que se ponga en marcha el grupo especial para la caza del jabalí, que la federación de caza cumpla su función y que se controle la superpoblación de jabalís». Para que nadie pudiera caer en equívocos, aclararon que «no queremos dinero ni subvenciones», sino que «cada cual cumpla con su responsabilidad» para atajar el problema, «porque nos parece que no están cumpliendo», apuntaló Nazabal.

Cazar solo fines de semana

El presidente de Ehne explicó que existe un mecanismo para regular la actividad de la caza. La Diputación saca unos pliegos de licitación sobre cómo hay que gestionar la caza y la federación es a la que se asigna esa actividad. Matizó que «los partes de perjuicios son una consecuencia», pero que «lo importante es la propia gestión de la caza». Defendió que si se le de una consideración de plaga al jabalí, hay que afrontar esta cuestión «con todas las herramientas que tenemos, y vemos que ciertos estamentos están poniendo problemas».

Citó ejemplos concretos. Este invierno, cuando ha habido nieve, no se ha podido ir a cazar, circunstancia que «alguien debería atajar. Si es una decisión política o no, si es administrativa, si depende de otro estamento, o es de la federación o de las cuadrillas, es algo donde nos perdemos, pero quien le corresponda tendrá que poner los mecanismos que haga falta».

La consecuencia directa de la crudeza del invierno de las últimas semanas ha sido que se han dejado de realizar batidas en fines de semana y día festivos en los que el terreno estaba nevado, cuando eran las únicas fechas donde se podían realizar. «¿Sabéis cuántos jabalís se han dejado de tirar?», lamentaba Nazabal.

Respecto a los límites que se ponen ante el objetivo es que se cacen el mayor número posible de jabalís, «unos nos dicen que es por los otros o los otros, que es por los unos, pero nos da igual, que lo solucione el que lo tenga que hacer». Puso de ejemplo, en este sentido, la limitación a la caza en festivos y fines de semana, «un contrasentido si vemos que hay una plaga».

Entre los daños causados, distintos baserritarras citaron «el destrozo de pastos que no se regeneran», «la aparición de listeria en el ganado allá donde han entrado jabalís» y «el contagio de enfermedades por baber de la misma fuente de animales no controlados».

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