'Vaya fauna' a la guipuzcoana (Y 2)

En el territorio hay muchas historias curiosas y divertidas protagonizadas por los más variopintos animales

ANTTON IPARRAGUIRRE

El 'cabrón' que quería ser cajero de super

Un macho cabrío también protagonizó el 26 de septiembre del pasado año un curioso incidente en un supermercado de la cadena BM en Andoain. El animal entró en la tienda y ocupó la zona reservada al cajero. Tal vez quería aprender a manejar la caja registradora. ¿O era un ladrón que buscaba la recaudación del día? Algunos testigos señalaron que el olor del bicho era poco menos que insoportable. Parece que no era día de ducha. Todo acabó cuando llegaron tres agentes de la Guardia Municipal que lograron sacarlo del establecimiento. El 'cabrón' fue conducido a dependencia policiales, ¿para que prestará declaración?

Terneros que se niegan acabar en filetes

Diez terneros se escaparon el 22 de octubre de 2014 del matadero de Tolosa e irrumpieron en la carretera N-I. La inusual fuga vacuna provocó retenciones, ya que el tráfico en esta vía en dirección Vitoria fue cortado. Pero no es el único incidente de este tipo que se produce en Gipuzkoa. Otro ternero tuvo que ser abatido el 13 de marzo de 2007 por la Ertzaintza en el interior del túnel del barrio de Loiola después de que se escapase de un matadero situado en el Polígono 27 de Martutene, donde iba a ser sacrificado. Fue necesario cortar el tráfico ferroviario de Renfe durante una hora, al quedar la res atrapada en una de las vías del túnel. Está visto que los terneros no quieren acabar convertidos en filetes.

La oveja aspirante a empresaria u oficinista

El 10 de marzo de 2014 en el donositarra parque empresarial de Zuatzu la gente no podía dar crédito a lo que veía. Una oveja se paseó con aires de 'ejecutiva' por el párking y se adentró luego en un edificio de oficinas. Llegó a curiosear dentro de las sedes de algunas compañías. ¿Sería una aspirante a empresaria o a oficinista? se preguntaban los atónitos testigos. A lo mejor iba a dejar su curriculum. Con la crisis nunca se sabe.

El jabalí que se entrena para ser Phelps

Otra historia de jabalí. Encontrar a uno nadando en el mar puede parecer un hecho tan insólito como ver a un cerdo volando. Pero la naturaleza vuelve a sorprendernos una vez más con la historia de 'Flych', el nombre con el que bautizaron al jabalí que dos pescadores de Zumaia encontraron en marzo de 2012 a dos millas del puerto. Los arrantzales consiguieron amarrar al animal con una cuerda a su embarcación y llevarlo sano y salvo a tierra firme. A lo mejor estaba entrenando para batir el récord de medallas olímpicas de oro del nadador estadounidense Michael Phelps. Quién sabe si con técnica y sacrificio por de pronto hubiera sido incluido en el programa ADO (Asociación Deportes Olímpicos).

La morsa que se asustó por unos chavales

La morsa que se asustó por unos chavales

Sin ningún género de dudas, una de las visitas más extrañas y exóticas de todas fue la de una morsa. Fue localizada el 29 de enero de 1987 en la playa rocosa de Agiti, en Igeldo. Se trataba de un ejemplar macho adulto de unos dos metros y medio de longitud. El animal permanecía en la parte superior de la playa y ante la presencia de un grupo de chavales se dirigió al agua, dejando tras de sí un pequeño reguero de sangre. Esta misma morsa fue vista días después en la playa de Getaria y en la ría de Orio. Previamente había sido avistada en la costa francesa. Los intensos fríos que azotaron las costas europeas en enero de ese año produjeron una anómala migración de la avifauna, lo que pudo explicar la singular visita de una morsa en nuestras costas.

Las focas, habituales turistas en temporada baja

El pasado 8 de febrero los viandantes que paseaban por la playa de Zarautz se toparon con una grata sorpresa. Una foca apareció en el arenal. Se trataba de un ejemplar joven que, tras estar descansando un rato en la arena, se metió otra vez en el agua y desapareció. La visita de focas a la costa de Gipuzkoa se ha vuelto en algo habitual en los últimos meses. A comienzos de enero, sin ir más lejos, un ejemplar de foca gris de unos tres meses de edad fue avistada en la playa de Hondarribia. Estos animales llegan a la Cornisa Cantábrica procedentes de aguas próximas a Irlanda o Escocia escapando del mal tiempo del invierno. Solo en enero de 2014 llegaron seis ejemplares a las costas vascas en una semana. Se puede decir que las focas se han convertido en habituales turistas en temporada baja. ¿Les habrán dicho que el veraneo donostiarra es caro?

Los delfines que siguen los pasos de 'Pakito'

Parece que los delfines se han enterado de dónde pasan sus vacaciones las focas, y también se han convertido en asiduos de las aguas del Cantábrico. El último avistamiento importante fue el 29 de noviembre del pasado año. Una manada de ocho delfines acompañaron entre Donostia y Zarautz al windsurfista inglés Jonathan Dunnet, que viajaba desde el Ártico al Mar Negro a vela. Por desgracia, lo más frecuente es que aparezcan ejemplares muertos en la costa por culpa de un temporal. Menos mal que también hay historias bonitas como la de enero de 2017, cuando un delfín fue avistado en la bahía de La Concha, para admiración de cientos de personas. El 4 de agosto del pasado año también un grupo de unos diez cetáceos nadó tan campante durante un buen rato en aguas de Getaria. Hasta la trainera del club de remo de la localidad se paró para dejarlos pasar. Ocho días después un hombre con su padre y su hijo se quedaron estupefactos al percatarse de la presencia de un grupo de cetáceos junto a su embarcación, entre Orio y San Sebastián. En abril, una veintena de individuos atravesaron la bocana de Pasaia. Los individuos pertenecían a la misma familia que "Pakito", el delfín que apareció por primera vez junto a otro ejemplar adulto y una cría en la primavera de 1998. Meses después se quedó solo y se asentó en aguas de La Concha, donde vivió nada menos que siete años.

Las abejas amantes de la playa y las calles

El 29 de julio de 2016 un enjambre de abejas que tendría entre 15.000 y 20.000 ejemplares provocó la alarma en una abarrotada playa donostiarra de La Zurriola. Guiado por una abeja reina, se instaló entre unos postes apilados que sirven de soporte a los toldos, en la parte alta de la playa. La Guardia Municipal evacuó la zona próxima a las abejas mientras bañistas y curiosos se arremolinaban en los alrededores interesándose por el episodio. No es que a las abejas les guste especialmente la playa o tomar el sol, ya se vivieron episodios similares antes en Ondarreta y Orio, el emplazamiento del enjambre depende de cómo se encuentre la abeja reina. Sólo puede realizar vuelos muy cortos porque viaja con todo el abdomen repleto de huevos, así que muchas veces va donde le lleva el viento. El molesto y temido zumbido de las abejas también llega en ocasiones a las calles. Así, el 21 de junio de 2016, en el centro de San Sebastián, se vivieron momentos de tensión y pánico por la presencia de un gigantesco enjambre en un árbol. Para más inri, ahora a las abejas autóctonas se les ha unido una fiera competidora, la temida y depredadora avispa asiática, que provoca terror a los humanos.

Los buitres, el terror de los baserritarras que llegan a casas y tiendas

Los buitres, el terror de los baserritarras que llegan a casas y tiendas

El que te digan que eres un buitre no es nada halagüeño, A lo mejor porque ese calificativo se asocia con esas rapaces con prácticas carroñeras que suelen alimentarse especialmente de animales muertos, aunque a falta de estos, son capaces de cazar presas vivas. Eso lo saben muy bien los baserritarras guipuzcoanos, que en los últimos años se han encontrado con animales devorados por estas enormes rapaces. Se calcula que en nuestro territorio hay unas 220 parejas de buitres leonados, de las que la mayoría habitan en Oñati y hay otro punto de referencia provincial en Jaizkibel. Pero no son solo el terror de los baserritarras. Parece que también han perdido el miedo al hombre y son cada vez más osados. Se han llegado a ver en un balcón del barrio donostiarra de Amara, un mes antes otro ejemplar en el Paseo de La Concha y un tercero, algo más consumista, había entrado anteriormente en una tienda de Beasain. ¿Qué buscarían?

El piso de las mascotas: una boa de tres metros, ardillas, una tortuga, gatos y perros

El piso de las mascotas: una boa de tres metros, ardillas, una tortuga, gatos y perros

Cada vez más la gente tiene mascotas, pero algunas rayan lo inimaginable. En febrero de 2004 se conoció el caso de una familia de Andoain que tenían en su domicilio, de 80 metros cuadrados, una boa de tres metros -aseguran que domesticada-, dos ardillas, una tortuga, peces, dos gatos persas y tres perros. Antes tuvieron hamsters, pájaros, cobayas, ratas de laboratorio, una iguana y un erizo. Ciertamente, el piso de las mascotas. Si llegan a vivir en un caserío tal vez creaban un zoo de animales domésticos y no tan domésticos e inofensivos.

Ver más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos