Gurrutxaga: «Empezamos a dejar atrás el crecimiento cero, pero aún costará aumentar la demografía»

Ander Gurrutxaga./FRAILE
Ander Gurrutxaga. / FRAILE
Ander Gurrutxaga, catedrático de Sociología de la UPV

Apuesta por más políticas para favorecer «a la mujer» y fomentar «nuevos matrimonios» con el fin de que se incremente la natalidad

IGNACIO VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

Ander Gurrutxaga Abad es catedrático de Sociología de la UPV y director del Laboratorio de Cambio, Innovación y Complejidad de la misma universidad. Considera «positivo» que la población de Euskadi haya ganado casi 4.000 personas este año, pero rebaja un punto el optimismo al señalar que «el crecimiento es aún muy pequeño» como para lanzar las campanas al vuelo.

-¿Estos datos le parecen esperanzadores?

- No excesivamente, porque el volumen de crecimiento demográfico es muy pequeño como para decir que se están produciendo cambios sustanciales en la demografía o que esto permite augurar que Euskadi se puede recuperar demográficamente, que podemos volver a sendas de hace unas décadas, por ejemplo. La parte positiva es que la población deja de decrecer, y parece que nos empezamos a alejar del crecimiento cero.

- ¿Hacia qué tipo de sociedad se encamina Gipuzkoa?

- Normalmente todas las sociedades occidentales desarrolladas son comunidades que decrecen de una manera muy significativa. Euskadi tiene un problema demográfico extremadamente serio que se va a convertir, si no lo es ya, en uno de los grandes problemas estructurales del tiempo presente y del venidero.

- ¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta esta sociedad?

- El tema de la población es absolutamente clave porque tenemos una tasa de envejecimiento cada vez más alta. Es decir, hay poca gente joven para sustituir a los mayores que se jubilan y a los que van muriendo. Esto tiene incidencias claras, desde el tema de las pensiones a la disminución de la población activa, pasando por profundos cambios culturales.

- ¿Se puede invertir esta tendencia?

- Es una tendencia que se presenta prácticamente irrefrenable y, lo peor de todo, es que se anuncian una serie de problemas detrás de ello. Por una parte el empleo escaso y de mala calidad, lo cual quiere decir que o las personas se casan más tarde, o directamente no se casan y mantienen una relación con la fertilidad más baja que en otras épocas. Ha habido un gran cambio cultural tras la incorporación de la mujer al mundo laboral, ya que la maternidad se ha ido retrasando o, en algunos casos, ni tan siquiera se plantea como una opción. Por otro lado, las políticas sociales para ayudas cuando uno tiene hijos son realmente escasas.

- Sin embargo, se aprecia un repunte en la franja de edad de los 0 a los 19 años. ¿A qué cree que se debe?

- Puede que la tasa de nacimientos se haya incrementado un poco, pero a diferencia de lo que ocurría hace unos años, no creo que sea achacable al tema migratorio.

«Este incremento de población no es como para decir 'eureka, ha cambiado la tendencia'»

- Pero en Gipuzkoa sí que ha subido el número de inmigrantes al tiempo que se contenía el descenso de la natalidad...

- Bueno, pero no son números que te digan que con ellos se pueden romper tendencias. Sí que apuntan a que quizá en un futuro se pueda aumentar un poco el crecimiento demográfico, pero si se produce va a ser muy modesto y muy lento. No nos vamos a aproximar a dos hijos por matrimonio, seguiremos bordeando el 0,2 o el 0,5 a lo sumo. Por tanto, todo apunta que las tasas de crecimiento van a seguir siendo muy pequeñas.

- ¿Y cómo se sostiene esto?

- Esa es la gran pregunta. Para empezar incrementando la productividad, generando empresas que se incorporen de verdad a la cuarta revolución industrial y creando buenos puestos de trabajo, porque lo que no se puede es querer mantener familias con 800 euros al mes. Eso es muy difícil. Por otro lado, también son necesarias medidas más arriesgadas, que protejan realmente a la mujer y a los nuevos matrimonios con políticas de viviendas atractivas, por ejemplo. Si tienes que invertir más de un 50% de lo que ganas en un crédito hipotecario, las posibilidades de que uno tenga los instrumentos que hacen posible la vida en común, formar una familia y tener hijos, se complican.

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