Ampliar coberturas y flexibilizar horarios, las recetas deseadas

El Pacto vasco por las Familia y la Infancia, que pretende ser la hoja de ruta en Euskadi, pide favorecer un modelo social corresponsable

A. A.SAN SEBASTIÁN.

La conciliación en Euskadi es cosa de mujeres. Son ellas las que en su gran mayoría (el 90% de los casos) se acogen al sistema de ayudas económicas para reducir su jornada laboral o pedir una excedencia, y solo un 10% las solicitan los hombres. Detrás del desequilibrio en los datos, influyen muchos factores, desde el modelo tradicional de cuidados que recae en la mujer, a la brecha salarial que hace reducir el sueldo menos elevado, normalmente el de ellas. El Pacto vasco por las Familias y la Infancia, que pretende ser la hoja de ruta para las políticas de ese área en Euskadi, constata la necesidad de superar el modelo actual y «avanzar hacia una organización social corresponsable», donde padres y madres participen en la misma medida del trabajo y del cuidado familiar.

El ejemplo de equiparar los permisos de paternidad a los de las madres, que sean iguales en el tiempo e intransferibles, depende del Gobierno central y aquí en Euskadi, la Administración pública solo tiene margen para costear cualquier 'extra' entre sus trabajadores, como hará con la propuesta enmarcada en la Ley de Empleo Público, con la que pretende establecer un camino a imitar. El Pacto apela a las políticas públicas que favorezcan un modelo social «corresponsable» y reclama una legislación laboral «que racionalice los horarios de trabajo y que garantice los derechos ya existentes, cuyo ejercicio real está frecuentemente condicionado a la existencia de un entorno laboral y a unos jefes o jefas comprensivos». De ahí que ese modelo igualitario vaya más allá del compromiso privado de las familias e implique también «al Estado, el mercado y la sociedad en general».

En la actualidad, más del 90% de las ayudas a la conciliación las solicitan las madres

La palabra corresponsabilidad vertebra ese documento de principios, adoptados por todas las instituciones vascas y que tendrán que ser concretados en medidas en un plan que se presentará en este primer cuatrimestre del año, según el compromiso del Departamento vasco de Empleo y Políticas Sociales, que lidera la jeltzale Beatriz Artolazabal.

Reducciones, lo secundario

El análisis del sistema actual de apoyo a las familias defiende las medidas para compensar económicamente las reducciones de jornada. «Son necesarias, pero secundarias frente a la opción de la atención infantil en centros». Además, se aboga por que esas ayudas para adecuar los horarios laborales y de cuidado «deben focalizarse en unas etapas y tipos de familia determinados». Parten de la necesidad de promover la utilización de esos permisos también por parte de los padres.

El documento de base para la futura política familiar pide reforzar las ayudas en el primer año de vida

En concreto, apuestan por reforzar las ayudas económicas a las excedencias para cuidar a los niños y niñas de menos de un año, y las ayudas por reducción de jornada para las familias con hijos con necesidades especiales (familias numerosas, monoparentales y personas con discapacidad). En cualquier caso, lo ideal es que sean tanto los padres como las madres los que se acojan a las medidas, que la conciliación deje de ser solo femenina.

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