Mucho alcohol para tan corta edad

La DYA realizó un total de 201 atenciones, de las cuales más de la mitad fueron por heridas y traumatismos

AIENDE S. JIMÉNEZSAN SEBASTIÁN.

Son las doce y media de la última noche de la Semana Grande de Donostia y la DYA recibe un aviso. Un menor de 13 años necesita atención por una excesiva ingesta de alcohol que le ha provocado una intoxicación etílica. El chico es trasladado al Hospital Donostia. «Desgraciadamente, es muy habitual», señala Maialen Carrión, secretaria provincial de DYA Gipuzkoa, quien tras su tercera Aste Nagusia como voluntaria constata que a pesar de los mensajes y campañas prevención, los jóvenes y especialmente los menores de edad siguen abusando del alcohol.

Fiestas como la Semana Grande son para muchos chavales la 'iniciación' con el alcohol. «Para muchos es la primera vez que beben, y por tanto todavía no saben cómo les va a afectar», señala Carrión. En algunos casos, ese desconocimiento provoca un exceso de ingesta que se traduce en una intoxicación etílica. «Muchos de ellos están muy asustados cuando llegamos, precisamente porque no saben qué les está pasando y si puede ser grave», señala la secretaria provincial de DYA Gipuzkoa, a quien la experiencia le permite afirmar que el consumo de alcohol entre menores «está aumentando cada vez más».

En la pasada Aste Nagusia tres menores que no superaban los 14 años no tuvieron que ser trasladados al hospital en una ambulancia de la DYA por intoxicaciones etílicas. En total doce menores de edad fueron atendidos por voluntarios de la organización por exceso de alcohol, de los cuales ocho fueron ingresados en el Hospital Donostia.

Tal y como asegura Maialen Carrión, «la Semana Grande siempre supone un reto para nosotros». Ocho ambulancias han custodiado Donostia cada noche para atender las 201 asistencias que ha registrado la DYA en esta edición. «Cada día unos 30 voluntarios han estado trabajando, y en algunos casos como el 'Abordaia' hemos llegado a unos 50», asegura Carrión, que aprovecha para «agradecer a todos ellos la gran labor que han realizado».

De las 201 personas atendidas -22 menos que en la Aste Nagusia de 2016-, la mayoría fue por heridas (57) y por traumatismos (57). «Son golpes o cortes tanto por caídas o contusiones involuntarias como por peleas o agresiones», apunta Carrión.

Por otro lado un total de 28 personas tuvieron que ser atendidas por intoxicaciones por alcohol u otras drogas, doce de ellas menores de 17 años. La franja de edad con mayor número de atenciones es la comprendida entre los 41 y los 95 años, con un total de 74.

Para los voluntarios de la DYA hay horas especialmente conflictivas. «La hora después de los fuegos suele ser cuando más personas atendemos, porque es cuando más gente se concentra», señala la voluntaria. «Por ejemplo, este año los dos últimos días tuvimos que atender a muchas personas por molestias e irritación en los ojos, ya que la falta de viento no trasladó los restos de los fuegos artificiales».

Pero la madrugada es cuando el trabajo más se complica. Peleas, cortes, borracheras... «No hay una franja horaria en la que tengamos más trabajo, sino que es algo continuo, de toda la noche», asegura Carrión. Es por ello que durante la Semana Grande la DYA mantiene sus dispositivos desplegados desde las 14.00 hasta las 09.00 horas del día siguiente.

20 asistencias en bici

Este año la asociación ha tenido además un dispositivo que ha trabajado en coordinación con el 112. Se trata de un equipo que ha 'patrullado' las calles de la Parte Vieja de San Sebastián entre las 10.00 y las 19.00 horas de la tarde. «El objetivo era poder atender los avisos que se produjeran en esa zona en la que se concentra mucha gente durante el día y donde por tanto es difícil el acceso de las ambulancias. Con ese equipo nos aseguramos que las personas que den el aviso reciban la primera atención sanitaria en pocos minutos», afirma Maialen Carrión.

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