Un Alarde con sabor a despedida

Cierre especial con una salva conjunta de cañones y fusilería por la despedida a Joseba Iparragirre de la fiesta. / FOTOS: JOSE MARI LÓPEZ
Cierre especial con una salva conjunta de cañones y fusilería por la despedida a Joseba Iparragirre de la fiesta. / FOTOS: JOSE MARI LÓPEZ

Como cada tercer sábado de julio, la fiesta honró a los soldados antzuolarras en la batalla de ValdejunqueraJoseba Iparragirre deja la función de general que ha encarnado durante dieciocho años

IRMA ARABAOLAZA ANTZUOLA.

Capitán, Moro, fusiles, desfile, cañones, dantzaris, versos de Iparraguirre, música, su bandera, el olor a pólvora. Todo se entremezcló, como cada tercer sábado de julio, en el Alarde del Moro. Pero al de este año se le sumó el homenaje a Joseba Iparragirre, que dio al Alarde un cierre emotivo y especial.

La de ayer fue la última presencia de Iparragirre en el papel que ha venido encarnando en los últimos 18 años. El protagonista deja la función de liderar los batallones por motivos personales. La dedicación, el esfuerzo y el compromiso mostrado durante todos estos años fueron reconocidos ayer en el sentido homenaje, poco antes del cierre del Alarde. Iparragirre recibió reproducciones de la bandera y de la Carta Puebla de manos del Ayuntamiento, y un bastón de mando entregado por Mairuaren Alardea Biziberritzeko Taldea, y también el sonoro reconocimiento de una salva conjunta de cañones y fusilería, un hecho que no se ha dado hasta la fecha.

Para las 19.00 horas ya estaba toda la formación reunida en la Plaza, dispuesta a recorrer las calles con los txistularis al compás de la 'Marcha de fusileros'. El público pudo disfrutar del desfile colocado en los sitios de mejor visibilidad. Mientras, los dantzaris de Oinarin Taldea ofrecieron las trokeo dantzak al ritmo de 'Alborada Segura'.

La revista

Llegados a la Plaza, el mando pasó revista a los fusileros y gastadores, y acto seguido, el coro cantó los versos que el urretxuarra José María Iparragirre dedicó a la localidad. Después, arrancó la representación.

El general comenzó ensalzando los hechos de la batalla de Valdejunquera, en 920. Tras explicar la conquista de la bandera del califato, el mando describió el escudo local. Hizo entonces entrada el otro protagonista de la escenificación, Abderraman III. La representación tomó cariz de hermanamiento más que de orgullo vencedor y humillación.

Fue entonces cuando sonaron las palabras del general para después abrir el ruidoso acto final disparando los fusiles y los cañones. Una salva conjunta y los cañonazos en honor a Iparragirre, dejaron un inolvidable recuerdo para los vecinos.

Un sentido 'Gora Antzuola, gora Euskal Herria' y la entonación de 'Antzuolako Doinuak' cantado por los participantes y demás antzuolarras, culminaban el acto con un público que abarrotaba la plaza.

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