El camionero 'kamikaze' «era plenamente consciente del peligro que creaba», según los forenses

Imagen de archivo del tribunal y las partes, durante el juicio al camionero kamikaze./USOZ
Imagen de archivo del tribunal y las partes, durante el juicio al camionero kamikaze. / USOZ

Las peritos rechazan que la combinación de alcohol y medicamentos alterase sus capacidades cognitivas hasta el punto de no ser consciente de lo que hacía, como alega el acusado

DV Y AGENCIASSan Sebastián

El camionero que causó la muerte de una mujer en 2015, tras recorrer ebrio en dirección contraria 9,5 kilómetros al paso de la N-I por Gipuzkoa, era "plenamente" consciente del riesgo que creaba al ponerse al volante de su vehículo tras haber bebido, según han declarado este martes dos forenses.

Ambas peritos han testificado en la segunda y última jornada del juicio por esta muerte, que se ha celebrado entre este lunes y martes en la Sección Primera de la Audiencia de Gipuzkoa, y en el que han informado sobre las capacidades psicológicas del acusado en el momento en el que tuvo lugar el suceso.

Los hechos sucedieron la noche del 3 de agosto de 2015, cuando el procesado, de nacionalidad portuguesa, condujo su tráiler en dirección contraria después de haber ingerido bebidas alcohólicas hasta que, a la altura de Villabona, colisionó con el turismo en el que viajaba la fallecida.

La víctima, según han declarado este martes los médicos que le practicaron la autopsia, murió casi en el acto a consecuencia del brutal impacto, antes de que el coche, que quedó hecho un amasijo de hierros, se incendiara.

Unos hechos que no son cuestionados por ningunas de las partes personadas en la vista, quienes centran sus diferencias en conocer si en la actuación del procesado existió un "dolo eventual". Esto es, si en algún momento el procesado llegó a plantearse que con su actitud podía poner en riesgo la vida del resto de usuarios de la vía, como mantienen la Fiscalía y la acusación particular (que ejerce la familia de la fallecida), o si su actuación fue consecuencia de un error imprudente, como sostiene la defensa.

En este contexto, este martes ha cobrado protagonismo la declaración prestada por las dos forenses citadas, quienes han afirmado que, dada la ausencia de antecedentes psiquiátricos de este hombre y su profesión de camionero, era consciente, antes de beber, de que no podía conducir en estado de ebriedad. Ambas expertas han admitido no obstante que la ingesta de alcohol pudo alterar sus capacidades volitivas y dejarlas parcialmente "alteradas", aunque no así las "cognitivas" porque, según han señalado, el inculpado "sabía lo que estaba haciendo" y "comprendía la situación al menos en parte".

Declaración por videoconferencia

Estas testigos, al igual que un perito de toxicología que ha declarado por videoconferencia, se han pronunciado también sobre una posible interacción de la medicación para la hipertensión que tomaba el transportista con el alcohol que ingirió, como alegó el lunes éste en su defensa para asegurar que no recordaba nada de lo sucedido.

Los tres especialistas han coincidido en que, en algunas ocasiones, esta combinación puede provocar una caída de tensión, mareos y síncopes, si bien las forenses han dejado claro que en este caso no se produjo esta situación como se desprende, según han dicho, de la conducción aparentemente normal que hizo el camionero durante casi diez kilómetros, exceptuando el hecho de que circulara en dirección contraria.

En su informe final ante el tribunal, la fiscal ha considerado que estos hechos son constitutivos de un delito de homicidio, otro de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas y un tercero de conducción con manifiesto desprecio a la vida de los demás y, aunque ha introducido la atenuante simple de embriaguez, ha mantenido su petición de doce años y medio de cárcel.

Por su parte, la acusación particular también ha mantenido su petición de quince años de condena, mientras que la defensa, que inicialmente demandaba la absolución de su cliente, ha pedido que se le imponga cuatro años como responsable de un homicidio por imprudencia grave en concurso con un delito contra la seguridad del tráfico.

Las dos acusaciones han reclamado que se mantenga al procesado en la situación de prisión provisional en la que se encuentra desde hace dos años, aunque el letrado de la defensa ha pedido que se retire esta medida cautelar y ha advertido de que su representado no tiene recursos para hacer frente a la fianza de 30.000 euros impuesta en la actualidad.

Al término del juicio, el acusado ha hecho uso de su derecho a decir la última palabra, que ha empleado para pedir perdón a los allegados de la fallecida, presentes en la sala, al tiempo que ha reiterado que no sabe cómo pudieron ocurrir los hechos y ha insistido en que no tenía intención de hacer mal "a nadie".

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