Un acuerdo de última hora evita la huelga de limpieza viaria y basuras en Gipuzkoa

Integrantes de la mesa negociadora del convenio del sector de la limpieza viaria y recogida de basuras de Gipuzkoa, ayer por la tarde, a su entrada en el Preco./SARA SANTOS
Integrantes de la mesa negociadora del convenio del sector de la limpieza viaria y recogida de basuras de Gipuzkoa, ayer por la tarde, a su entrada en el Preco. / SARA SANTOS

La parte social acepta una última oferta patronal sobre las condiciones salariales del sector. Todas las partes evalúan de forma «positiva» un texto final que se redactó cuando UGT y CC OO ya se habían desmarcado de las movilizaciones

GAIZKA LASASAN SEBASTIÁN.

Sobre la bocina. Cuando en el imaginario de unos y otros se empezaban a vislumbrar las imágenes de las calles de media Gipuzkoa acumulando suciedad y basura. A menos de cuatro horas del inicio de la huelga de la limpieza viaria y recogida de basuras de Gipuzkoa llegó el acuerdo que desactivó la alarma. Justo antes de que estallara. Como en las películas. Como en las negociaciones más delicadas. Aquellas en las que las partes juegan a forzar al adversario a llegar hasta el límite.

Después de que la reunión del lunes -se consideraba clave para que las conversaciones entre patronal y sindicatos fructificaran en un acuerdo- no lograra desconvocar una huelga que afectaba a 1.200 trabajadores, se esperaba que la tensión fuera 'in crescendo' ayer a medida que el día se aproximaba a las 21.00 horas, momento en el que entraría en vigor la protesta.

La cifra

12.000
es el número de trabajadores que estaban convocados a la huelga en el sector de la limpieza viaria y recogida de basura.
Los acuerdos
Salarial
Incremento del IPC para 2016, IPC más 0,1 para el 2017 e IPC más 0,2 para 2018 y 2019.
Otros
Ultraactividad indefinida y regulación para ocupar vacantes de trabajadoras a tiempo parcial.

Y así fue. La mañana transcurrió sin reuniones oficiales, aunque con conversaciones entre las partes que desembocaron en una última sentada en la mesa de negociación del Preco a partir de las 16.00 horas. Tenía que ser la definitiva y lo fue. Poco más de una hora después, ambas partes procedían a la redacción del preacuerdo del convenio, la antesala del pacto definitivo.

«La patronal ha dicho cinco veces que era su última oferta y se ha tenido que mover las cinco veces» José Luis Ugarte | ELA

«Es un buen acuerdo que nos quita de encima un conflicto de semejante calibre como la huelga» Eduardo Nieto | Patronal

Los términos del texto reflejan un último avance en la oferta empresarial durante las últimas 24 horas de negociación. El escollo para evitar la huelga era puramente salarial, y tras un baile de cifras que ha durado catorce días, la propuesta que ha hecho la patronal ha sido la de establecer la revisión económica del convenio en el 100% del IPC para el 2016, en el IPC más un 0,1% para 2017 y en el IPC más 0,2% para 2018 y 2019.

Como en toda negociación, las dos partes se han dejado pelos en la gatera. El planteamiento inicial de la patronal era el de ofertar el 0,7% del IPC para todo el periodo mientras que los sindicatos exigían el IPC más el 0,5%. Fuentes empresariales, sindicales e institucionales habían manifestado desde el día 5, fecha en la que se convocó la huelga, que las posiciones eran suficientemente cercanas como para ser optimistas y pensar que no habría que llegar al extremo del paro indefinido. Pero se llegó hasta el extremo.

El portavoz de ELA en la negociación, José Luis Ugarte, -con una representación del 62,9% en el sector-, explicaba tras sellar el acuerdo que «ha merecido la pena apurar hasta el último momento. La patronal dijo el lunes que su oferta era la última y aunque UGT y CC OO se desmarcaron de la huelga, nosotros aguantamos y se ha visto que la oferta ha mejorado. La patronal ha dicho cinco veces que era su última propuesta y se ha tenido que mover las cinco veces. Nos decían que eran pocas décimas, pero lo importante es que eran décimas de respeto y dignidad».

Eduardo Nieto, que ejerce de portavoz de la patronal, representada por Aselip (Asociación de Empresas de Limpieza Pública de ámbito estatal) y la firma Serbitzu Elkartea S.L., también celebraba la consecución de «un buen acuerdo que nos quita de encima un conflicto de semejante calibre», en referencia a una huelga de limpieza viaria y recogida de basura que amenazaba con dejar 700 toneladas diarias de residuos en las calles de más del 60% del territorio guipuzcoano.

Poder adquisitivo

El representante de las empresas del sector aseguró que «ha sido importante que la parte sindical haya flexibilizado su postura». Se refirió así a la reunión del lunes por la tarde, donde la parte social rebajó por primera vez su exigencia de incluir en el convenio el IPC más un 0,5%. «Vimos que algo se había movido y pensamos que el acuerdo era factible». Ahora bien, reconocía, por la reunión de ayer por la tarde, que «hemos tenido que hacer un esfuerzo con el que no contábamos», aunque concluía que «el acuerdo ha sido muy positivo».

En su valoración, ELA volvió a referirse al origen del conflicto para ensalzar el resultado final. Su comunicado subrayaba que «las empresas intentaron que Donostia firmara un convenio a la baja y después amenazaron con dejar morir el provincial planteando negociaciones a nivel de contrata con contenidos superiores al provincial». Y concluía que «el acuerdo demuestra que las empresas subcontratadas cuentan con margen para mejorar las condiciones de trabajo y salariales en toda Gipuzkoa». Ahondando en la misma idea, LAB, con un 14,11% del sector, destacaba que «los y las trabajadoras han respondido con firmeza, no han aceptado caramelos y han priorizado el convenio colectivo y la solidaridad de clase. Una posición ejemplar».

UGT (11,11% de representación) celebró que el acuerdo «logra garantizar el poder adquisitivo de los 1.200 trabajadores del sector» y lamentó que «las patronales hayan tardado tanto en hacer un último esfuerzo». En este sentido, justificó su desmarque de la huelga en las horas previas al acuerdo «al entender que la última oferta de la patronal contemplaba el IPC para cada año como mínimo, lo que servía para poder seguir negociando desde un clima de calma».

El acuerdo alcanzado in extremis despeja un panorama que se cernía oscuro y sucio con una huelga catalogada de indefinida que amenazaba con dejar sin limpiar calles de municipios como Donostia, Irun, Tolosa, Zumarraga o Hernani en jornadas de gran consumo y afluencia de gente como las que se avecinan.

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