Acuchilla a un hombre en Donostia porque le pidió que bajara el volumen de la música

El sospechoso del acuchillamiento, en el escenario de los hechos, junto a los agentes que investigan el caso
El sospechoso del acuchillamiento, en el escenario de los hechos, junto a los agentes que investigan el caso / Peñalba

Los hechos tuvieron lugar ayer de madrugada, en un parque de Amara Berri, donde el presunto autor, de 19 años, fue detenido

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASan Sebastián

Con los grilletes en las muñecas, enfundado en un buzo de color azul, rodeado de ertzainas, Julián ofrecía a los agentes detalles de la agresión con arma blanca que había tenido lugar solo unas horas antes en Donostia. Julián es de Medellín y tiene 19 años. Sobre él recae una grave imputación: homicidio en grado de tentativa. El joven colombiano permanece detenido desde la madrugada de ayer por su presunta participación en la agresión con una navaja sufrida por un varón de 48 años, de nacionalidad ucraniana, en el barrio donostiarra de Amara Berri. La víctima presentaba varias heridas y permanece ingresada en el Hospital Universitario Donostia.

Eran las tres de la madrugada. El escenario de los hechos fue el parque Aitzol, situado entre el Instituto Usandizaga y la calle Eustasio Amilibia. Se trata de un espacio que, según afirman vecinos del barrio, «a partir de ciertas horas de la noche es frecuentado por chicos que solo van a beber y terminan peleándose». De acuerdo a las primeras investigaciones, el joven detenido se encontraba en el espacio deportivo del citado parque con otros dos amigos escuchando música. Testigos de los hechos y vecinos indicaron a este periódico que en ese momento, el varón que luego resultó herido y que no tenía relación alguna con los chicos, se dirigió a ellos «para pedirles que bajaran el volumen y dejaran de hacer tanto ruido». Este requerimiento molestó al grupo, uno de cuyos integrantes se enzarzó en una discusión a la que posteriormente siguió una pelea que concluyó con el ataque con el arma blanca. Tras recibir el impacto de al menos tres cuchilladas, la víctima emprendió la huida. Al lugar se desplazaron patrullas de protección ciudadana de la Policía vasca que habían sido alertadas por testigos de los hechos mediante varias llamadas que efectuaron al 112.

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Los agentes localizaron a un varón que se dirigía caminando en dirección a la cercana plaza de Pío XII. Al llegar a su altura, observaron que el hombre presentaba las heridas sangrantes, principalmente en la zona del abdomen y también en una axila. Dada la situación, los ertzainas solicitaron la presencia de una ambulancia. Los sanitarios prestaron al herido las primeras atenciones en el mismo lugar de los hechos, tras lo cual procedieron a su traslado al hospital de la capital.

Instantes antes de su evacuación, el herido indicó que había sido víctima de una agresión. Asimismo, facilitó algunos detalles de lo acontecido y también otros relativos al presunto agresor. Los ertzainas iniciaron entonces una investigación con el propósito de esclarecer lo ocurrido y detener al autor.

Sangre en la ropa

Fuentes del Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco informaron de que «poco después», detectaron la presencia en las inmediaciones de un individuo, que permanecía agachado junto a un banco. Los agentes comprobaron que los rasgos físicos de esta persona se correspondían con la descripción el presunto autor, que también había sido aportada por varios testigos.

Los agentes pudieron asimismo comprobar que el sospechoso tenía entre sus ropas restos de sangre. Ante estas evidencias, procedieron a su detención. El joven fue trasladado a dependencias policiales, donde el acusado tuvo que despojarse de la vestimenta que llevaba para que se pudieran tomar muestras de la sangre que más tarde fueron remitidas a los laboratorios de la Unidad de Genética Forense donde se llevarán a cabo las correspondientes pruebas de ADN a fin de determinar si los restos biológicos pertenecen a la víctima, lo que constituiría una importante prueba incriminatoria.

En cuanto se practicaron las primeras diligencias policiales, el acusado, junto a especialistas en inspecciones oculares de la Unidad de Policía Científica, fue trasladado nuevamente al escenario de los hechos. El perímetro del parque quedó acordonado con una cinta plástica. Agentes uniformados situados en lugares estratégicos impidieron el tránsito de los ciudadanos que no ocultaban su sorpresa ante tal dispositivo.

En los instantes posteriores se llevó a cabo una pequeña reconstrucción de los hechos para establecer la forma en la que se cometió el delito. En la diligencia estuvo presente el sospechoso que fue ofreciendo datos a los investigadores. El joven investigado vestía un mono que le fue proporcionado por la Policía y permaneció en todo momento esposado. El objetivo era localizar el arma que se empleó en la agresión. Los agentes inspeccionaron durante varias horas el parque y sus alrededores.

Vecinos del barrio indicaron a este periódico que el detenido se llama Julián y es de Medellín.

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