Las lluvias intensas y el viento ponen a prueba a Gipuzkoa

Algunas huertas de Hondarribia han quedado cubiertas por la lluvia / LUSA

La situación de los ríos ha mejorado y a las 8.00 horas el Departamento de Seguridad ha desactivado el Plan de Inundaciones en las cuencas del Bidasoa, Oiartzun y Urumea | La peor parte se la llevaron en Irun y Hondarribia, mientras que un hombre resultó herido al caerle un árbol en Errenteria

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBA

Las intensas lluvias y las fuertes rachas de viento registradas ayer mantuvieron en alerta a Gipuzkoa. Crecidas de los ríos, pequeñas inundaciones, corrimientos de tierra, vuelos desviados, árboles abatidos, complicaciones en las carreteras, tráfico portuario interrumpido... fueron algunas de las secuelas que dejó el paso de la borrasca. Las acumulaciones de agua superaron los 75 litros por metro cuadrado, en tanto que el viento alcanzó los 109 kilómetros por hora en la isla de Santa Clara. Precisamente, un golpe de viento derribó un árbol en Errenteria y cayó sobre un hombre de 71 años, que quedó atrapado por las piernas. La víctima fue evacuada al hospital. La situación de los ríos ha mejorado y hacia las 8.00 horas, el Departamento de Seguridad ha desactivado el Plan de Inundaciones en las cuencas del Bidasoa, Oiartzun y Urumea.

La de ayer fue una jornada desapacible en la que la protagonista en las primeras horas fue la lluvia. Las descargas de agua fueron especialmente intensas en las comarcas situadas más al Este del territorio. La del Bidasoa y Oarsoaldea resultaron las más castigadas por las inclemencias meteorológicas. Las precipitaciones fueron copiosas desde la madrugada. Entre las doce de la noche y las diez de la mañana se midieron nada menos que 76 litros por metro cuadrado en el centro meteorológico del aeropuerto de Hondarribia.

Las trombas provocaron repentinas subidas en el nivel del agua en los riachuelos de Irun y Hondarribia. La ikastola Txingudi, situada en el barrio de Jaizubia, vio cómo las canchas de deporte quedaban cubiertas por el agua y los alumnos tuvieron que quedarse por la tarde en casa. Las regatas de la zona empezaron a desbordarse y anegaron carreteras de segundo orden como la que conduce a los viveros Endanea o a la bodega de txakoli Hiruzta. Las huertas próximas al barrio de Amute también sufrieron los efectos de las trombas y en la carretera Gi-636, un coche quedó atrapado en una balsa que se formó en el túnel de Urdanibia. Las complicaciones por el agua también llegaron al barrio de Olaberria.

En la vecina Hondarribia, las arquetas no tenían capacidad para absorber el agua que caía. Es lo que sucedió, por ejemplo, en la calle Ramón Iribarren, donde se inundaron algunos bajos y garajes. Espectacular fue, asimismo, la 'catarata' que se formó en una ladera junto al grupo de viviendas Iterlimen, así como el corrimiento de tierra que obligó a cerrar la carretera a Guadalupe.

Pero si el agua no era ya suficiente para poner a prueba la capacidad de los bomberos y otros servicios asistenciales para contrarrestar los efectos del temporal, en el transcurso de la mañana el viento arreció e hizo que las incidencias se multiplicaran. Se alcanzaron 85 kilómetros por hora en el aeropuerto de Hondarribia, 76 en Igeldo y 109 en la isla de Santa Clara.

Estas fuertes rachas provocaron caídas de árboles y ramas, desplazamientos de contenedores, desprendimientos de elementos de fachadas... Precisamente, la caída de dos árboles, uno a las nueve de la mañana y otro dos horas y media más tarde, en la autopista A-8, a tres kilómetros y medio de Biriatou, obligó a cerrar temporalmente la circulación en esta vía, en sentido a Donostia, lo que provocó retenciones.

Asimismo, el viento abatió otro árbol en la calle Señor de Aranzate de Irun que se desplomó sobre tres vehículos que permanecían estacionados.

El aeropuerto de Hondarribia, por su parte, sufrió también las consecuencias de la adversa meteorología. Cuatro vuelos programados fueron desviados a los aeródromos de Pamplona y Loiu.

Herido en Errenteria

El temporal estuvo a punto de provocar una tragedia en Errenteria, donde un árbol derribado por el viento causó lesiones a un vecino de la localidad. El suceso tuvo lugar sobre las 13.15 horas, en el bidegorri Miguel de Zabaleta, entre los barrios de Pontika y Beraun. El árbol alcanzó a un hombre de 71 años que fue rescatado por los bomberos forales y posteriormente trasladado a un centro sanitario.

En Donostia, el Ayuntamiento informó de que la Guardia Municipal y los bomberos efectuaron catorce actuaciones por caída de árboles y dos más por elementos de fachadas. Asimismo, se produjeron dos desprendimientos, uno de ellos en el camino de Errondo, cuyo carril de subida quedó cortado por precaución debido a la aparición de una grieta, y otro, de menor entidad en Guardaplata, en la zona de Igeldo.

Dos vistas del barrio de Olaberria anegado y el patio de la ikastola Txingudi, en Irun

El viento provocó además un poderoso oleaje. Debido a ello, el velero 'Renkala' de 33 pies de eslora, unos diez metros, que permanecía fondeado en la bahía donostiarra, rompió el amarre del fondeo y, empujado por el viento fue dirigido hacia el muro de contención del paseo de La Concha. Miembros de la Cruz Roja trataron de impedir el avance del navío, pero todos los esfuerzos resultaron baldíos. Finalmente, el velero terminó colisionando una y otra vez contra la pared del paseo y sufrió graves desperfectos, tanto en el casco como en su mástil, que quedó partido. Los restos del velero serán retirados cuando lo permita la mar. Una segunda embarcación que también se soltó pudo ser retenida a tiempo.

Las condiciones meteorológicas obligaron, además, a trasladar otras embarcaciones de recreo que estaban amarradas en aguas de la Bahía al interior del puerto.

También el Puerto de Pasaia vio alterada su actividad a causa del oleaje. Los prácticos suspendieron temporalmente las maniobras de entradas y salidas de los buques.

La presa del Añarbe, que abastece de agua potable a San Sebastián y a su comarca, desembalsó agua de forma preventiva, en una maniobra que se mantuvo hasta primera hora de la tarde. En la presa se recogieron 37 litros por metro cuadrado.

Las inclemencias meteorológicas dificultaron la circulación por la red viaria que registró diversos siniestros. Uno de ellos tuvo lugar a primera hora de la mañana, en la N-I, en Tolosa donde un camión hizo la tijera, lo que provocó colas de hasta 10 kilómetros. En Donostia, una furgoneta francesa volcó en el barrio de Igara y su conductor tuvo que ser rescatado por los Bomberos.

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