Acelerar para seguir soñando

Cientos, miles de criaturas vestidas de cuero, perfumadas de gasolina, cabalgan dragones magníficos por calles, rotondas, hipódromos y lagos. Es Wheels&Waves

Prueba de aceleración en Jaizkibel. /LOBO ALTUNA
Prueba de aceleración en Jaizkibel. / LOBO ALTUNA
Begoña del Teso
BEGOÑA DEL TESO

Llevan ya un puñado de horas rodando por todos los caminos asfaltados que existen en el eje entre Biarritz y Lasarte. Pasando, repostando, deslizándose, acelerando, reduciendo marchas, soltando gas, reteniendo por Senpere, Hondarribia, Jaizkibel, Trintxerpe, Donostia y Zubieta-Lasarte, allá donde las pistas y el turf del Hipódromo de San Sebastián.

Por cientos. Por miles. Muchos motoristas, creadores, propietarios, admiradores, coleccionistas de las máquinas de alta gama han sido convocados, por séptimo año consecutivo a la concentración-reunión-fiesta-puesta en común-desafío y encuentro de solidaridad absolutamente (inter) planetario llamado 'Wheels & Waves'. Pilotos, diseñadores, constructores de renombre internacional como la gran leyenda del skate Steve Caballero, hoy jinete de una impetuosa Indian Scout. Como Shinya Kimura, el californiano de origen japonés que ha fabricado una criatura increíble llamada 'El Drago'. Y lo ha hecho mezclando el mapa genético de una Harley Davidson con el ADN de una Aermacchi 350 SS. Como Dii-h Oehlevhing que ha entregado 1.000 de su existencia a la creación de algo parecido a un finísimo caballo de justa medieval cubierto con gualdas negro doradas y dotado de un preciso botón de arranque electrónico. Como Jon Villanueva, capaz de alterar los pulsos de una BMW 100 RS en un garage de Errenteria. Como Ola Stenegard, responsable de la resurrección de una moto que nunca murió del todo, la indomable Indian.

Todos cruzan y cruzarán el Bidasoa hoy, mañana, el sábado y el domingo. Este jueves han competido en una portentosa prueba de aceleración pura. En Jaizkibel. El viernes, la disputa será de enduro. En Senpere. El sábado la cita, embarrada, terrosa tendrá lugar en el Hipódromo. Apertura de puertas a las 11 de la mañana. Comienzo del acontecimiento llamado El Rollo: 14 horas.

Todos se detendrán a diario en Casa Ciriza, en la Euskadiko Etorbidea de Trintxerpe- Pasai San Pedro. Tres pisos ocupados, en horarios de mañanas, tarde, noche y casi medianoche, por máquinas que se dirían imposibles pero que llevan en marcha, compitiendo, haciendo travesías, rompiendo récords de velocidad desde que alguien decidió añadir un motor de gasolina a una bicicleta. En la exposición ArtRide el paseante va de asombro en asombro porque descubre una Laurin & Klement checa fabricada a comienzos, muy a los comienzos del siglo XX y no muy lejos de la BMW con la que Joan Porcar logró finalizar el Dakar en 1993. Cuando el Dakar era lo que nunca debió dejar de ser: un rally africano. Casa Ciriza contiene, concentra, la gloria de marcas míticas como la Brough Superior, la Vincent. Y por supuesto, la Indian, venerable, venerada y fabulosa como un jefe nativo americano.

Cientos, miles de criaturas vestidas de cuero, perfumadas de gasolina, cabalgan dragones magníficos por calles, rotondas, hipódromos y lagos. Es Wheels & Waves pero también puede que sean, dado que coinciden en tiempos y espacios, los bravos participantes de esa concentración en Lasarte, la que reúne las no menos divinas Vespas y Lambrettas del Rally 2018 del Scooter Club Euskadi.

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