Cuando el dueño de Zanussi murió en Jaizkibel en el ‘avión del Papa’

Se cumplen 50 años de una de las mayores tragedias aéreas de Gipuzkoa

Estado en el que quedó el avión accidentado en Jaizkibel./Archivo DV
Estado en el que quedó el avión accidentado en Jaizkibel. / Archivo DV
BORJA OLAIZOLA

La ventaja de tener un aeropuerto de bolsillo es que disminuyen las probabilidades de padecer grandes catástrofes aéreas. A diferencia de nuestros vecinos vizcaínos, que han pagado un doloroso tributo por liderar el tráfico aéreo del área del Cantábrico con tragedias como la del monte Oiz, los accidentes aéreos a este lado de la A-8 han sido menos frecuentes y con consecuencias menos graves en lo que se refiere al número de víctimas. Precisamente este año se va a cumplir el 50 aniversario de uno de los que mayor impacto causaron: el que acabó con la vida del magnate italiano Lino Zanussi, presidente y propietario de la fábrica de electrodomésticos del mismo nombre. El pequeño reactor en el que viajaba el empresario se estrelló la tarde del 18 de junio de 1968 contra la ladera de Jaizkibel mientras intentaba aproximarse al aeropuerto de San Sebastián para tomar tierra. En el siniestro fallecieron también otras cinco personas, entre ellos los dos pilotos.

El avión había partido de Barajas a primera hora de la tarde. A pesar de que solo faltaban tres días para la llegada del verano, en el País Vasco hacía un día de perros: el cielo estaba totalmente cubierto y los chaparrones caían por doquier. Zanussi, entonces uno de los principales hombres de negocios de Italia, se había entrevistado ese mismo día en Madrid con el también empresario Armando Piaggio porque tenía interés en adquirir uno de sus aviones. Piaggio, que formaba parte de la familia que había motorizado a los italianos con la Vespa, exploraba por entonces el mundo de la aviación y había comprado a Douglas Aircraft el proyecto del PD-808, un pequeño reactor para la aviación ejecutiva. Los dos empresarios habían apalabrado la venta del aparato, que iba a sustituir al que hasta entonces utilizaba Zanussi. Tras la entrevista, Piaggio viajó hacia Italia en un vuelo regular de línea mientras que el potencial comprador partió hacia el País Vasco en el PD-808. El desplazamiento iba a servir para probar el avión. Si cumplía las expectativas, el magnate lo incorporaría su flota.

Recorte de El Diario Vasco con la noticia del accidente.
Recorte de El Diario Vasco con la noticia del accidente.

El dueño de la marca de electrodomésticos nunca llegó a su destino. El flamante reactor se estrelló en una de las laderas de Jaizkibel. El aparato contactó con la torre de control del aeropuerto de San Sebastián para informar de que descendía a 500 pies. En una segunda conexión el piloto comunicó: «Subo a 5.010». Fue el último mensaje que se recibió. Horas más tarde las autoridades del aeropuerto recibían un aviso de que algunos testigos habían visto estrellarse un avión en Jaizkibel. La patrulla de la Guardia Civil enviada al lugar descubrió los restos del reactor y verificó que no había ningún superviviente. Los técnicos encargados de la investigación concluyeron que pudo producirse una avería en el altímetro de la aeronave aunque su dictamen no fue concluyente. En lo único que hubo consenso fue en determinar que en aquella jornada de fin de primavera el tiempo en la costa guipuzcoana era infernal, con nula visibilidad y nubes muy bajas.

Un reactor de película

La tragedia tuvo una enorme repercusión en Italia. Durante los días siguientes desfilaron por San Sebastián y sus alrededores decenas de periodistas italianos interesados en conocer las circunstancias del accidente. Zanussi era uno de los protagonistas del ‘milagro’ económico transalpino y su temprana muerte -tenía 48 años- causó una gran conmoción en su país. Las imágenes de los restos del reactor desperdigados por las laderas de Jaizkibel quedaron grabadas en la memoria de muchos de los paisanos del empresario.

Parte dela cola del avión tras el accidente.
Parte dela cola del avión tras el accidente. / Archivo DV

El especialista en aviación Javier Ortega desvelaba hace unas semanas en su blog que el avión que protagonizó aquel accidente era el mismo que había sido utilizado unas semanas antes del accidente en el rodaje de la película ‘Las sandalias del pescador’. En aquel largometraje, protagonizado por el actor Anthony Quinn, el PD-808 hace las veces de avión del Papa en un viaje entre Italia y Rusia. La silueta del reactor se puede ver incluso en el cartel de la película. En su timón de cola llevaba pintada la matrícula I-PIAI a modo de supuesto ‘avión personal del Papa’. Su aparición en el largometraje, cuenta Ortega en su blog, formaba parte de una campaña de promoción en un momento en que Piaggio, que se había hecho con el proyecto, buscaban abrir nuevos mercados. Fue así como el ‘avión papal’ de ficción acabó hace 40 años hecho añicos en una de las laderas de Jazkibel.

Imágenes del avión siniestrado en la película y el cartel de 'Las sandalias del pescador'.

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