«Hoy abría mi nueva academia pero el agua lo ha destrozado todo»

Numerosos locales de Gipuzkoa se vieron afectados por las lluvias y ya hay 33 reclamaciones al Consorcio de Seguros. El centro cívico Palmera-Montero de Irun del que fueron desalojadas más de una veintena de personas reabrió ayer sus puertas

La academia de Carol, en la plaza Luis Gonzaga del barrio de Herrera de Donostia, destrozada. El agua alcanzó los 40 centímetros. / ARIZMENDI
AIENDE S. JIMÉNEZ

Hoy iba a ser un día muy especial para Carol García. Después de meses de obras su academia de inglés abría por fin sus puertas en el barrio de Herrera de Donostia para recibir a sus primeros alumnos. Pero la fuerte tormenta que cayó en la tarde del miércoles inundó todo el local, destrozando muebles, suelos, ordenadores y numeroso material didáctico. Poco pudo salvar esta donostiarra, que vio con impotencia cómo todo el tiempo y el dinero invertido flotaban sobre los 40 centímetros de agua que se acumularon en el interior.

El chaparrón le pilló comprando los últimos detalles para decorar la academia. Un vecino le avisó por teléfono de que la plaza en la que se encuentra la academia estaba totalmente inundada y que el agua había entrado en su local. «Cuando llegamos el suelo que habíamos puesto nuevo estaba levantado, los zócalos hinchados, y libros, dvds, un ordenador, y demás material todo mojado por el agua», cuenta Carol con angustia.

Hasta las once de la noche amigos y familiares le ayudaron a achicar agua y a limpiar el local. «Hemos quitado todo el suelo porque al agua se había filtrado por debajo y hemos sacado los muebles», contaba con tristeza. Viendo el estado actual del local nadie diría que hace dos días estaba a punto para abrir sus puertas. «Era una academia nueva, preciosa, y ahora parece un trastero en obras», comentaba Carol.

Su mayor preocupación son ahora los 30 alumnos que tenía inscritos para comenzar hoy las clases. «Hoy estaré aquí para explicarles la situación y decirles que si me esperan me ofrezco a darles horas extra y lo que haga falta», afirma esta donostiarra que a pesar del golpe que ha sufrido afirma que «esto lo voy a sacar adelante». Su objetivo es empezar a trabajar para poder abrir la academia el próximo 1 de octubre.

Carol es una de las afectadas por las fuertes lluvias que cayeron el pasado miércoles en Gipuzkoa, y que en menos de una hora inundaron calles y plazas de todo el territorio. Los bomberos forales realizaron un total de 40 intervenciones entre las 17.30 y las 20.30 horas. El agua llegó a entrar en numerosos comercios, locales y garajes, aunque no se tuvieron que lamentar grandes daños. Ahora es turno para muchos de valorar daños. Durante el día de ayer el Consorcio de Compensación de Seguros de Gipuzkoa recibió 33 solicitudes de indemnización, la mayoría de Zarautz, Donostia y Oiar-tzun. «Los peritos valorarán cada caso y se realizarán indemnizaciones según las condiciones de cada asegurado», afirma Alejandro Izuzquiza, director de operaciones del consorcio en el territorio.

Los datos

130,2 litros
por metro cuadrado se han recogido este mes en la estación de Igeldo, cuando lo normal en agosto son 98.
72 litros/m2
se midieron en Irun el miércoles. Es la décima parte de lo que se recogió en las inundaciones de Houston, donde cayeron 600.

Una de las incidencias más graves que dejó el aguacero fue el desalojo del centro cívico Palmera-Montero de Irun por una filtración de agua, que ayer ya había recuperado la normalidad, informa Mari Jose Atienza. Charlando tranquilamente en el vestíbulo del edificio, se encontraban Vicente Prieto y José Antonio Cuadrado, dos pensionistas a los que la tromba de agua les sorprendió jugando al dominó. «Estábamos ahí metidos, jugando y oyendo la tormenta y nos echaron fuera», contaba Vicente, señalando la sala en la que se reúnen cada tarde. «¿Asustarnos? ¡No, qué va! Nosotros las hemos pasado mucho peores. Donde estábamos no llegó el agua, pero cuando salimos sí vimos cómo caía desde arriba, bastante chorro». «Fue más el ruido que las nueces», añadía José Antonio.

Miguel Clemente, jubilado y vecino del barrio, también se encontraba en el centro cívico pasando la tarde del miércoles. «En la sala donde estábamos no llegó el agua, pero nos mandaron salir. Se había roto una plancha del piso de arriba y por ahí entraba el agua. Caía un chorro terrible y como iba a llegar a nuestra puerta, vino la Policía Local y nos mandaron salir. Aquí fuera había un charco bastante grande y tuvimos que bordearlo».

Hasta 70 centímetros

Según recogió Euskalmet, en Irun se llegaron a registrar el miércoles hasta 30,5 l/m2 en una hora, y fue la localidad donde más agua se recogió en el día, con 72 litros. Por causas que se están estudiando, la canalización de la recogida de pluviales del tejado del edificio no fue suficiente para evacuar correctamente el agua. A última hora de la tarde, se produjo una filtración, que afectó a algunas salas del centro cívico, con el desprendimiento de varias placas de un falso techo.

«Era una academia preciosa con todo el material para estrenar y ahora parece un trastero en obras» DONOSTIA

«La lluvia nos pilló mientras jugábamos al dominó y la policía nos pidió que saliésemos fuera» IRUN

«El agua ha afectado a maquinaria, bombas y palés, aún no podemos calcular los daños» ZARAUTZ

«Nos llegaba hasta los tobillos, pero en dos horas limpiamos y pudimos abrir para dar las cenas» DONOSTIA

Policía Local y Bomberos se trasladaron al lugar para controlar la situación y una veintena de personas, casi todas asiduas al centro de mayores de Palmera-Montero, que en ese momento se encontraban en el edificio , fueron evacuadas por precaución. Además de el Espacio Palmera Montero Gunea, el polideportivo Artaleku se vio afectado en algunas zonas por filtraciones de agua.

En Zarautz se recobraba ayer poco a poco la normalidad tras la tremenda tromba de agua que dejó 36 litros por m2 entre las cinco y seis de la tarde del miércoles. El aguacero anegó varios locales comerciales y garajes, sobre todo de Herrikobarra kalea, además de empresas de la zona industrial de Errotaberri, pasando factura también a varios caseríos de la zona de Aitze, destrozando, entre otros, el invernadero de Basobeltz, informa Antxon Etxeberria.

En KSB Bombas Itur el desborde de la ría Olaa y la caída del muro que sujeta el monte ocasionaron serios daños. «Hemos tenido en el interior de la empresa agua hasta una altura de 70 centímetros. Hasta poner en marcha toda las máquinas no sabemos la cuantía de los daños, pero ha afectado a maquinaria, bombas, pales... No recuerdo una situación semejante desde hace una veintena de años», señalaba Bakarne Iruretagoiena, empleada de esta empresa que cuenta con dos centenares de trabajadores.

Herrikobarra volvió ayer a la normalidad tras el arduo trabajo de achique de agua en el que colaboraron miembros de la brigada municipal, protección civil, bomberos, municipales, Ertzaintza y los propios comerciantes. Los empleados de Iberdrola repararon también un transformador de luz, ya que viviendas y comercios de la parte vieja estuvieron sin electricidad varias horas.

En Donostia numerosos establecimientos se vieron afectados en mayor o menor medida por las lluvias. En uno de los comercios de la calle San Marcial, en el centro de la ciudad, el agua entró en el sótano, destrozó suelo y puertas e hicieron falta aspiradores para poder achicarla por completo. En El Antiguo, la calle Matía se cubrió de agua durante unas horas, y los comercios de la zona tuvieron que afanarse para que esta no afectara al interior. En la zapatería Oskarbi colocaron cartones que contuvieron las pequeñas olas que generaba el paso de los coches, «pero el agua no llegó a los zapatos».En Egia, varios establecimientos de la calle Tejería se inundaron de agua, entre ellos el restaurante Garraxi. «Llegaba hasta los tobillos y nos inundó parte de uno de los comedores, pero después de estar dos horas trabajando sin parar pudimos incluso abrir para las cenas, aunque un poco más tarde que de costumbre», afirmaba ayer Idoia García, del restaurante.

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