Diario Vasco

La familia más viajera del mundo llega a Donostia

La familia Zapp, en el paseo de La Zurriola de San Sebastián.
La familia Zapp, en el paseo de La Zurriola de San Sebastián. / JOSÉ MARI LÓPEZ
  • Los argentinos Zapp llevan 17 años recorriendo los cinco continentes a bordo de un vehículo de 1928. En este tiempo han tenido cuatro hijos

Hace 17 años que los Zapp decidieron emprender la mayor aventura de sus vidas. A bordo de un Graham-Paige de 1928 se lanzaron a viajar por todo el mundo. Esta curiosa familia argentina que ahora cuenta con seis miembros empezó su periplo en Buenos Aires cuando tan solo eran dos. «Nuestra idea inicial era la de hacer un viaje de seis meses como mochileros», explica Herman Zapp, que desde bien pequeño tuvo pasión por conocer nuevos lugares, al igual que Candelaria.

Los Zapp visitan ahora Donostia, una de las últimas paradas de esta epopeya que terminará este año recorriendo Europa, el último continente que faltaba por conocer a esta intrépida familia. «Nosotros nos conocemos desde que yo tenía ocho años. Con catorce empezamos a salir juntos, con 25 nos casamos y con 31 decidimos empezar esta aventura», explica Herman.

Cuatro meses antes de empezarla compraron el coche, que ahora es casi centenario. «Todo el mundo me decía que no iba a valer para nada, pero fue la mejor decisión que podíamos haber tomado. Primero porque abre puertas, ya que a todo el mundo le saca una sonrisa. Y luego porque es tan sencillo que cualquiera puede arreglarlo. En África, simplemente con un puñado de herramientas nos lo supieron arreglar», precisa.

A los dos años de iniciar la vuelta al mundo la familia comenzó a crecer. En su viaje a Alaska (EE UU) nació Pampa, que ahora tiene ya quince años. Después vino Tehue, «en el viaje al extremo sur del continente americano», que ahora tiene doce años. Le siguió Paloma, de nueve, en la isla de Vancouver (Canadá), y por último Wallaby, que se sumó a la aventura en Sidney (Australia), hace ya ocho años.

Con el Graham-Paige han recorrido los cinco continentes. «Nunca pensamos que la gente fuese a ser tan hospitalaria, que nos iban a abrir las puertas como lo han hecho. Hemos visitado ya más de 2.000 familias por todo el mundo», cuenta entusiasmada Candelaria. «Todo el mundo nos advirtió de que tuviéramos cuidado con la gente, porque nos podían robar o incluso matar. Pero nadie nos dijo que en el mundo iba a haber gente tan maravillosa», añade Herman.

Al empezar esta experiencia apenas pudieron viajar durante seis meses, cuando vieron que se les habían acabado los ahorros. «Ni por asomo queríamos dejar de viajar, así que yo me puse a pintar acuarelas y Herman se puso a escribir», cuenta emocionada la madre de los cuatro niños. Ahora aquel libro, ‘Atrapa tus sueños’, que estos días presentan en la capital guipuzcoana y que puede comprarse en varias librerías de la ciudad, es su principal fuente de ingresos.

«Realmente no necesitas mucho dinero para dar la vuelta al mundo, con poco se vive. Lo necesitas para llegar al próximo pueblo, apenas con unas monedas. Una vez en ese pueblo intentas juntar otras más para seguir hasta el siguiente. Ahora estamos ahorrando para llegar a Inglaterra. Estamos vendiendo libros para poder coger el ferry que nos lleve hasta allí», añade la pareja.

Si algo tiene claro esta pareja de entusiastas es que «en la vida hay que luchar por los sueños. No hay que tener miedo a soñar, porque no se trata de qué vamos a vivir, sino para qué vamos a hacerlo. Si tenemos esto claro, es entonces cuando la vida cobra sentido».

Pero, ¿cómo es viajar en familia? «Es mucho mejor que hacerlo solo, porque siempre pasa algo. Hacemos cosas que sin ellos no hubiésemos hecho. Además, los lazos entre nosotros son muy fuertes. La calidad de tiempo familiar que tenemos es inmensa. Nos conocemos muy bien, y aunque parezca fácil no es tan sencillo, lleva tiempo. Todas las familias deberían hacer un viaje de al menos cuatro meses», recomienda el padre de los Zapp.

En Orlando vieron despegar una nave espacial juntos. También lo estaban cuando vieron por primera vez una mantarraya, o cuando descubrieron el rincón más recóndito del Oceáno Pacífico. Durante este largo viaje han conocido infinidad de personas que a la familia le gustaría ver de nuevo «porque son maravillosos».

Si volviesen a nacer, Herman asegura que «empezaría el viaje muchísimo antes». Su mujer está tan orgullosa de lo vivido que no cambiaría nada, «porque hemos conseguido lo que queríamos, que es luchar por nuestros sueños». «No eres lo que haces, eres tus sueños», completa él.

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