Diario Vasco

Tramitan la libertad de un guipuzcoano condenado por dos asesinatos

Natural de Azpeitia, Koldo Larrañaga fue detenido en 1999 en Madrid por la Ertzaintza. Tenía entonces 38 años.
Natural de Azpeitia, Koldo Larrañaga fue detenido en 1999 en Madrid por la Ertzaintza. Tenía entonces 38 años. / DV
  • Koldo Larrañaga, que lleva 18 años en la cárcel, necesita un trasplante de corazón. Recibiría el tercer grado tras sufrir un infarto

La Junta de Tratamiento del centro penitenciario alavés de Zaballa ha comenzado a tramitar el expediente para conceder la semilibertad -el tercer grado- al preso Koldo Larrañaga, guipuzcoano condenado a 50 años de prisión por dos asesinatos cometidos en Vitoria entre 1998 y 1999, aunque investigado por otras dos muertes. Estos crímenes sucesivos generaron una ola de pánico en la capital alavesa. La petición de libertad se debe a que el recluso padece una enfermedad inclurable -ha sufrido varias cardiopatías-, y en estos momentos se encuentra a la espera de un transplante de corazón. Su futura situación deberá ser decida ahora por la dirección de Instituciones Penitenciarias y, si se produce una negativa, todavía podrá recurrir al Juzgado de Vigilancia penitenciaria. Larrañaga, natural de Azpeitia, ha cumplido un total de 18 años por sus dos crímenes.

Fue detenido en mayo de 1999, en un momento en el que la capital vasca vivía bajo el temor de una sucesión de crímenes sin conexión y sin móviles claros, lo que llevó a pensar en la existencia de un asesino en serie. El 8 de mayo de 1998 apareció descuartizada la profesora de inglés Esther Areitio. Un mes más tarde, el cordelero Acacio Pereira fue apuñalado hasta la muerte en su lonja de la calle Los Herrán. Unos días después aparecía brutalmente asesinado el empresario de máquinas tragaperras Agustín Ruiz. Y en mayo de 1999, la abogada Begoña Rubio recibió diecisiete puñaladas, en un crimen de una violencia sin precedentes. En esos días, además, se habían producido el asesinato del guardia civil Alfonso Parada, que fue perpetrado el mismo día que el de la profesora Esther Areitio.

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