Diario Vasco

El 'súper radar' de las obras entre la muga y Biarritz no pasa una

Desde el pasado día 6, el radar se encuentra situado bajo este puente, en San Juan de Luz, controlando los carriles en los dos sentidos.
Desde el pasado día 6, el radar se encuentra situado bajo este puente, en San Juan de Luz, controlando los carriles en los dos sentidos. / MIKEL FRAILE
  • En los últimos meses se han disparado las multas que se remiten a conductores guipuzcoanos por superar los 90 km/h

  • «Son, en la mayoría de los casos, sanciones que corresponden a excesos de velocidad inferiores a los 20 km/h», afirman en el Racvn

Si cuando cuenta que ha encontrado en su buzón una multa por exceso de velocidad remitida por el Ministerio de Economía y Finanzas de la République Française escucha un coro de voces que repiten «y a mí, y a mí, y a mí...», no atribuya esa coincidencia a la casualidad, ni al hecho de vivir rodeado de irresponsables. En caso de que tuviera alrededor conductores franceses, tan solo cambiaría el idioma de la cantinela...

Aunque la información pública disponible no acota por zonas el número de multas de tráfico impuestas en Francia, los datos muestran que la actividad fiscalizadora de los radares galos mejoró considerablemente en 2016, y parece que lo va a seguir haciendo en 2017.

Así, de los 1.817 millones de euros que se ingresaron en Francia en 2016 por multas derivadas de infracciones de circulación y aparcamiento, 920 (131 más que el año anterior) procedieron de los radares automáticos. Ese mismo año, los radares españoles proporcionaron 164 millones de euros, un 30% más que en 2015. No hay elementos objetivos de comparación, pero parece una tendencia generalizada.

En ambos casos, redundó sin duda en el incremento de la recaudación el nuevo modo de gestión de las multas impuestas a conductores extranjeros, que hasta 2015 se podían ir de rositas salvo que fueran pillados y sancionados en el lugar de los hechos. En el caso francés, ya en 2015 el centro de Rennes, que -a razón de 60.000 al día- recibe, gestiona y expide de manera automatizada las multas de tráfico, 'exportó' 2,1 millones de sanciones al extranjero, 442.000 de ellas a propietarios de vehículos con placa española; los más multados, seguidos por belgas y holandeses. Entre ellos se encuentran los conductores guipuzcoanos que han sido sorprendidos más allá de la muga pisando el acelerador por encima del límite permitido.

Un aumento palpable

Hay, sin duda, conductores extremadamente temerarios a los que les parece escaso el límite de 130 km/h que rige en la mayor parte del kilometraje de las autopistas francesas. Sin embargo, gran parte de las multas se derivan de infracciones igualmente reprochables pero más leves. Según la Liga de Defensa de los Automovilistas de Francia (el dato no ha podido ser confirmado en otras fuentes), el 95% de las sanciones impuestas por radares en 2015 correspondieron a excesos de velocidad inferiores a los 20 km/h, las que cuestan menos puntos (1) y menos euros.

Una parte importante de esas infracciones son detectadas por los denominados radares autónomos, los 'radars de chantier' que se instalan en las zonas en obras de las autopistas, así como en puntos que requieren especiales medidas de seguridad, como puentes, túneles o zonas peligrosas en vías secundarias.

En las autopistas en obras, la velocidad se limita generalmente a 90 km/h para los vehículos ligeros -que con frecuencia tienen permitido adelantar- y a 80 para los de más de 3,5 toneladas. En esos tramos cometen una parte importante de las infracciones que acaban en multa los conductores guipuzcoanos que utilizan, ocasionalmente o con asiduidad, la autopista A63 (Irun-Burdeos), en obras desde hace años.

Por un repunte de la imprudencia, o por una mejora en los mecanismos de control, el número de sanciones está aumentando en los últimos meses. Lo han podido comprobar en el servicio de asesoramiento de multas del Departamento Jurídico del Real Automóvil Club Vasco Navarro, que tramita las reclamaciones y los pagos de los socios multados.

«Desde hace dos o tres meses -afirman-, estamos observando un número creciente de multas procedentes de las zonas de la autopista que están en obras. Son, en la mayoría de los casos, infracciones por excesos de velocidad que están por debajo de los 20 km/h. La multa suele ser de 68 euros. Si se abona en el período en el que está vigente el descuento, se queda en 45 euros, pero con recargo llega a los 180».

¿Pagar o no pagar?

La buena noticia es que, según las previsiones de la adjudicataria, los trabajos para ampliar de dos a tres carriles una autopista concurridísima, especialmente en verano, terminarán el año que viene. Solo quedan pendientes parte de los 22 kilómetros que hay entre Biriatou y Biarritz.

A las obras les acompaña el radar autónomo, que se va moviendo. Su misión es garantizar, en las circunstancias excepcionales que suponen las obras, la seguridad de los trabajadores y los ocupantes de los vehículos. Actualmente, según las páginas que aportan información sobre la ubicación de radares, entre Biriatou y Biarritz hay un único ejemplar de ese modelo de 'súper radar' -así llaman por sus prestaciones al F1 HP Poliscan de Vitronic, el único homologado para esas tareas- que empezó a extenderse a finales de 2015, y va a seguir haciéndolo.

El aparato, que capta la velocidad mediante un barrido de láser, puede controlar simultáneamente todos los vehículos que circulan por cuatro vías, en ambos sentidos. Como indican en el Racvn, en los casos en los que los conductores multados han solicitado la foto que prueba la infracción, no ha sido habitual pillar al radar en renuncio... Su presencia, convenientemente señalizada, no implica la ausencia de radares ordinarios en otros tramos de la ruta.

Una vez cometida y admitida la infracción, y recibida la multa, acompaña al propósito de enmienda la pregunta clave: ¿Pagar, o no pagar? En el Racvn indican que «si no vas a volver nunca a Francia con el coche, no pagarla no tiene consecuencias, ya que no llegan a la vía ejecutiva. Si se viaja con cierta asiduidad, en cambio, si no hay razones para recurrirla es recomendable abonarla. En nuestro entorno, es lo que hace el 99%... Si queda pendiente, puede ser mucho más engorroso que, por ejemplo, lo detecten en un control. Y también puede suceder que dejes el coche aparcado y a la vuelta te lo encuentres inmovilizado con un cepo hasta no saldar la deuda...».

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