Diario Vasco

«Luis no sería capaz de matar a Julen», afirma su psicólogo

«Luis no sería capaz de matar a Julen», afirma su psicólogo
  • El experto, que trata al padre desde 2014, dice que sufrió un trastorno al ver morir a su hijo que le impidió ser consciente de lo que hacía

Fue la jornada más favorable para Luis Serrano de todas las que hasta ahora se han celebrado en el proceso que se sigue por la muerte de su hijo Julen. No hay duda al respecto. El psicólogo que desde 2014 le trata en su consulta otorgó plena credibilidad al relato de los hechos que realizó el acusado y dijo estar convencido de su inocencia. Afirmó que tras la muerte del menor entre sus brazos sufrió un «trastorno de despersonalización», que le llevó a deambular por la casa y más tarde por parajes de la zona del monte Igeldo, sin que fuera «propietario de dicho cuerpo. Es decir, estaba dominado por el trastorno». El psicólogo le definió como una persona «emprendedora», «bondadosa y amorosa».

El juicio, al día

El juicio por el fallecimiento de Julen Serrano entró este lunes en su última semana de sesiones. Hasta el viernes, seguirán compareciendo ante el tribunal del jurado expertos en diferentes materias y ya la semana que viene será cuando los miembros del tribunal del jurado empiecen a deliberar.

La sesión de este lunes estuvo marcada por la declaración del psicólogo Joseba Urkiola que desde marzo de 2014 trata al acusado. Explicó que Luis Serrano acudió a su consulta ante la dificultad que tenía para soportar la «situación angustiosa» y el «dolor» que sufría por la pérdida de Julen, unido también a la imposibilidad de ver a sus otros tres hijos y al hecho de aparecer «como el asesino».

El experto indicó que después de este periodo de tratamiento y el grado de conocimiento que posee sobre la personalidad del padre está convencido de la veracidad del relato de los hechos que ha proporcionado el imputado. Luis Serrano ha declarado que aquella mañana del 1 de diciembre de 2011 acudió con su hijo Julen de 13 años a la vivienda de Ondarreta, que hasta la separación de los padres había sido el domicilio familiar. Explicó que mientras él se encontraba en el salón de la casa, su hijo se fue a la habitación del matrimonio, donde al poco escuchó un ruido. Tras llamar a su hijo y no obtener respuesta alguna, el padre se dirigió al cuarto, donde, asegura, vio a Julen con un cuchillo clavado en el pecho, que él mismo extrajo.

Relato coherente

El psicólogo afirmó que durante el trabajo terapéutico indagó la «veracidad los hechos» y añadió que en el presente caso «no he encontrado nada que me permita dudar de que no le mató. Luis, desgraciadamente, encontró a su hijo en las circunstancias que nos ha relatado. No hablaría de esa manera si pensara lo contrario. Por lo que yo he visto en Luis, no sería capaz de hacerlo», señaló.

El psicólogo, que acudió a instancias de la defensa, analizó asimismo ante el jurado el comportamiento que mantuvo el padre tras la muerte de su hijo y la posterior huida del domicilio. Joseba Urkiola señaló que tras ver morir a su hijo, el progenitor se vio inmerso en un «trastorno disociativo». Detalló que «ante una situación tan traumática, Luis Serrano no pudo controlar y comenzó a deambular por la casa antes de abandonar el domicilio familiar», indicó el experto.

En este sentido, el psicólogo recalcó que, según palabras del propio acusado, no había abandonado a su hijo. «Sabemos que físicamente se marchó, pero, a mi juicio, fue el trastorno el que le llevó a actuar de la forma en la que lo hizo. Es decir, se fue, pero no desde la consciencia, sino desde una respuesta derivada del trastorno, que le colocó en unas circunstancias oscuras y de obnubilación», dijo.

El experto sostuvo asimismo que este tipo de trastorno conlleva una afectación grave de la integración, el conocimiento y la voluntad. «Es un distanciamiento de uno mismo. Uno no es dueño de sí mismo. Es una pérdida de memoria, de la conciencia y de la identidad de la persona en ese momento».

Dificultad para las emociones

El especialista indicó que observa en el acusado dificultades para expresar verbalmente no solo ideas «sino también las emociones, aunque ello no significa que no sienta», al tiempo que ofreció datos de la personalidad del padre. «En él aparece una disociación entre la parte mental y la emocional. Luis no ha vivido en su infancia la expresión de los sentimientos».

El experto rechazó también que el acusado sea una persona agresiva. «Tiene una tendencia a evitar el conflicto, los rehuye. Está acostumbrado en la vida a sacarse las castañas del fuego. Es un emprendedor y ha aprendido que en la vida si no lo hace él, no lo hace nadie. Por lo tanto, no pierde el tiempo en conflictos. Una persona que no se maneja bien en la expresión afectiva emocional, tampoco lo hace en la resolución de conflictos. Huye de ellos», reiteró.

El experto dijo haber detectado en Luis una actitud «bondadosa y amorosa» en su intento de construir una familia. «La familia era su gran proyecto y yo no le veo capaz de agredir para resolver un problema. Su estilo es huir de los conflictos».

El psicólogo afirmo que uno de los objetivo prioritarios del acusado era en la actualidad «terminar el duelo», de ahí que, dijo, estaba deseando que llegara la fecha del juicio para poder explicar lo sucedido.

Terapia familiar

En la sesión de este lunes también testificaron dos profesionales especializadas en la asistencia de terapias de conflictos familiares. Ambas trabajaron tanto con el padre como con la madre y los tres hijos del matrimonio. Las dos - una psicóloga y una trabajadora social- intervinieron a instancias de la Diputación de Gipuzkoa.

La asistenta social indicó que el padre colaboró en los seis meses que duró la intervención. «No falló a ninguna de las sesiones planificadas. La colaboración fue adecuada y aprovechaba los espacios para poner sus inquietudes encima de la mesa y pedir la opinión del experto».

La asistenta indicó que respecto al duelo por la muerte de Julen «no se habló mucho. Se refirió en alguna ocasión como un accidente. Tenía cierta dificultad a verbalizar sobre ello por lo doloroso que le resultaba. Era como un miedo a no poder sobreponerse si contactaba con tanto dolor».

La trabajadora también afirmó, por otro lado, que para la madre «era impensable que no hubiese sido el padre el responsable de la muerte. No podía haber pasado otra cosa más que eso. El simple hecho de crear la duda de que, a lo mejor, no había sucedido como ella sostenía, era impensable. El enfado era grande cuando se hacían estas propuestas».

Asimismo, afirmó que la relación de Luis con los hijos era inexistentes. «El deseaba mantener contacto con ellos. Era un deseo fuerte. Él quería tener pautas y estrategias para saber cómo debían ser los encuentros con los hijos si algún día surgía esta oportunidad. Yo no recuerdo si existía alguna orden judicial que le impedía verlos», indicó.

La experta también manifestó que los hijos, al no tener ningún contacto con la familia paterna «el discurso que oían en casa era el de familia materna, muy radical. Solo había una solución: que el padre mató a Julen. Si unos niños solo oyen ese discurso y no se permite que entre la duda, da a los hijos una visión particular».

La asistenta señaló finalmente que la intervención familiar se cerró y derivo al ámbito municipal, después de que la madre se mostrase contraria a continuar. «La madre nos dijo que no creía que fuese beneficiosa para ella tener un mismo programa que su ex marido. Además, entendía que el contenido de los informes no se ajustaba a la verdad».

A preguntas del abogado Iñigo Iruin, la asistenta reconoció también que el cierre del programa se debió a la proximidad de la celebración del juicio. La testigo asimismo admitió que el enfado la madre era debido a que su exmarido tenía información sobre ella, una circunstancia que se atribuyó al juzgado instructor que dio traslado de las actuaciones a las partes.

El juicio continuará este martes con la presencia de más peritos.

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