Diario Vasco

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«La desesperanza ha cundido entre las personas que no logran salir de la pobreza», afirma José Emilio Lafuente que advierte de las consecuencias «invisibles» de la crisis, más allá del impacto evidente que ha dejado en forma de más paro y pobreza. «Uno de los datos es el aumento de patologías relacionadas con la salud mental, como estrés, ansiedad o depresión». Por eso insiste en que la recuperación económica va a tardar «mucho tiempo» en permear en el colectivo de personas en exclusión social. «Incluso para algunas quizá no termine de llegar nunca», advierte. «Una de las cosas más tristes como sociedad -reflexiona- sería acostumbrarnos a que haya pobreza y a que la demos por normal. No podemos acomodarnos ni aceptar que haya personas en situaciones de precariedad, porque las sociedades las construimos entre todos y hay que poner la prioridad en la persona».

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