Villa: «Hay que empoderar a la mujer convenciendo al hombre, no con cuotas»

Monique Villa, en la entrada de la Diputación, donde colabora con el programa Etorkizuna Eraikiz como experta internacional./
Monique Villa, en la entrada de la Diputación, donde colabora con el programa Etorkizuna Eraikiz como experta internacional.

Esta acérrima defensora de la igualdad de género asegura que «las mujeres deberían contar sus problemas a los hombres para cambiar la situación»

CLAUDIA URBIZUSAN SEBASTIÁN

La parisina Monique Villa es una líder empresarial de gran influencia en el ámbito del empoderamiento de las mujeres y la ética en los negocios. Desde 2008 es directora general de Thomson Reuters Foundation, y estos días visita Gipuzkoa de la mano del programa Etorkizuna Eraikiz de la Diputación, que cuenta con la participación de expertos internacionales.

- ¿Cuándo empezó a luchar por los derechos de las mujeres?

- No siempre he sido feminista. Durante veinte años he trabajado como periodista y en mi época éramos muy pocas. Aún menos en puestos de responsabilidad. Pero no estaba interesada en ser reconocida por ser mujer, simplemente quería que me valorasen por mis méritos y cualidades. Pero ahora, que dirijo la fundación y que he visto los problemas que afrontan las mujeres en todo el mundo, creo que hay que luchar por que tengamos los mismos derechos que los hombres y seamos igualmente reconocidas. Que se nos pague igual que a ellos, porque todavía esto no ocurre. El propio expresidente Obama dijo una vez que por cada dólar que gana un hombre, las mujeres ganaban 0,76 centavos, por el mismo trabajo. Esto no es admisible, deberíamos tener exactamente los mismos derechos.

- ¿Ha vivido personalmente esta discriminación?

- Sí, por supuesto, muchas veces. Recuerdo una vez que tenía la posibilidad de optar a un puesto de trabajo, y en vez de dármelo a mí se lo dieron a la otra chica, simplemente porque yo estaba casada -y teníamos dos sueldos- y ella no. Así de simple. En otra ocasión, en 1991, el jefe de gabinete de París le preguntó a mi delegado cómo era trabajar para una mujer. Muchas de las veces que he viajado por el mundo he sido yo la única mujer en la sala. Y estando con gente de mi equipo, he vivido cómo en vez de dirigirse a mí hablaban con los hombres pensando que ellos eran los jefes, y no yo, una mujer. En ese momento a nadie le extrañaban estos comportamientos. Hoy serían inaceptables.

- ¿Qué programas han puesto en marcha desde Thomson Reurters Foundation?

- Tenemos cuatro programas. En primer lugar, formación de periodistas. El segundo proyecto es mi equipo de 44 periodistas y 160 freelancers, que escribimos sobre temas infravalorados como los derechos de la mujer, el impacto del ser humano en el cambio climático, el tráfico de personas o el acceso a la tierra. Las mujeres solo son propietarias del 20% de las tierras. En África, si enviudas, tus propiedades las recibe tu hermano. El tercer programa es TrusLaw, en el que 700 bufetes de abogados colaboran de manera gratuita con 4.000 oenegés. Por último TrustWomen, en el que luchamos a favor del empoderamiento de la mujer y en contra del tráfico de personas.

- ¿Qué iniciativas han llevado a cabo con TrustWomen?

- Hemos hecho distintas encuestas de percepción, de cómo se sienten las mujeres. Hace unos seis años analizamos cuáles eran los cinco países más peligrosos para las mujeres. Afganistán, nada sorprendente, Congo, tampoco sorprende, Pakistan, lo mismo, pero el cuarto era India, antes que Somalia. Esto sorprendió mucho, '¿cómo puede ser India más violento que Somalia?'. También analizamos, hace unos tres años, cuáles eran los mejores y peores países del G20 para ser mujer. El peor fue India, el mejor Canadá.

- ¿Por qué India?

- Porque es realmente violento, aunque sea una de las mayores democracias del mundo. Además, nos basamos en los criterios de la ONU sobre acceso a sanidad y educación, y en India no tienen acceso a estos servicios. Y el número de niñas a las que casan siendo muy pequeñas es altísimo.

- ¿Y Canadá es el mejor?

- Sí, por delante de Estados Unidos, que estaba en sexta posición, creo recordar. Allí los derechos de las mujeres deben mejorar, y con Trump no va a ser sencillo.

- ¿Por tanto la igualdad es un objetivo y no una realidad?

- Sin duda. Por cada dos mujeres que tienen cargos de responsabilidad en las empresas hay diez hombres. En los comités ejecutivos de las grandes corporaciones apenas hay mujeres. Muchas se encargan de Recursos Humanos, por ejemplo, pero no hay tantas en Marketing.

- ¿El famoso techo de cristal de las mujeres en las empresas es real?

- Esto está cambiando mucho, estamos mejorando, no tiene nada que ver con lo que era hace cuarenta años. Pero aún queda un largo camino por recorrer. Lo importante es que este progreso no se detenga. Recuerdo una frase que me encanta. La dijo Françoise Giroud -fue periodista y Ministra de Cultura- hace unos veinte años: «Las mujeres habremos ganado el día en que una mujer totalmente incompetente sea designada a un alto cargo». Porque es lo que ocurre todos los días con muchos hombres.

- ¿Es necesaria entonces una discriminación positiva?

- No estoy muy a favor de las cuotas. Imagina una gran empresa en la que empezasen a ascender solo las mujeres para así alcanzar la igualdad. Esto llevaría veinte años y tampoco sería igualitario, porque un montón de hombres muy cualificados no optarían a esos puestos. Hay que tener mucho cuidado con esto.

- ¿Qué importancia tiene que se produzca un empoderamiento de las mujeres?

- Es vital. Porque las mujeres son el óptimo acelerador de la economía. Según una estadística del Banco Mundial, las mujeres trabajadoras destinan el 90% de su sueldo a la economía familiar, y los hombres, sin embargo, un porcentaje mucho menor. El empoderamiento de las mujeres es esencial, porque es un acelerador de la economía. Y está demostrado que las directivas mixtas son mucho más efectivas que las formadas solo por hombres.

- Los líderes mundiales son Putin, Trump, Erdogan... ¿cambiaría algo si fuesen mujeres?

- Es cierto, aunque está Merkel. Y May. Pero no, no cambiaría nada. Thatcher e Indira Gandhi actuaron como lo hubiese hecho un hombre.

- ¿La desigualdad entre hombres y mujeres es un tema poco atractivo para los hombres?

- Hay una cuestión importante, y es la tendencia que las mujeres tienen a hablar de sus problemas entre ellas. Los hombres tienen el poder. Pues hay que hablar con ellos, hay que convencerles, porque hay razones para hacerlo. Es la manera de combatir las sociedades patriarcales. Si les hacemos sabedores del problema estarán dispuestos a cambiar la situación.

- En TrustWomen también tratan de combatir el tráfico de personas.

- Es el peor crimen que puede cometerse, tratar a una persona como una cosa. Hoy en día hay más esclavos que en toda la historia, 45 millones, según la fundación Work Free. El 75% de ellos están en trabajos forzados y el 25% son explotados sexualmente. Es una cuestión por la que todos debemos tomar conciencia.

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