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Javier Eizaguirre, en la entrada del Kursaal.
Javier Eizaguirre, en la entrada del Kursaal. / SARA SANTOS

Eizaguirre: «Hay padres que eliminan los lácteos para ver qué pasa y es un error»

  • Javier Eizaguirre, Médico Unidad de Gastroenterología Hospital Donostia, El pediatra advierte de que la intolerancia a la lactosa en niños no sucede en tantos casos como se cree y que «es más una moda que un diagnóstico real»

El Kursaal acoge estos días el XXIV Congreso de la Sociedad Española de Gastroenterología, hepatología y nutrición pediátrica, al que acuden más de 500 profesionales sanitarios. Además de abordar cuestiones sobre la obesidad infantil y los problemas hepáticos y celiacos en niños, mañana a las 18 horas celebrarán una marcha solidaria en favor del colectivo celiaco que arrancará del Ayuntamiento. El presidente del comité organizador, el médico de la Unidad de Gastroenterología del Hospital Donostia, Javier Eizaguirre, advierte de que el gluten «no es el enemigo público que muchos quieren creen».

-Cada vez se está más pendiente de una correcta alimentación de los adultos pero también de los más pequeños. ¿Qué cuestiones abordará la ponencia sobre nutrición?

-Se va a basar en la alimentación de los mil primeros días de vida, es decir, desde la concepción hasta los 2 años y se expondrá cómo podemos evitar las enfermedades transmisibles como la obesidad o la hipertensión.

-Y, ¿cuáles son esas pautas?

-Durante el embarazo es muy importante que las madres sigan una dieta mediterránea, rica en ácidos grasos monosaturados, como el aceite de oliva, ingieran vegetales, frutas y pescado. Ese tipo de dietas saludables hacen que los niños al nacer tengan una talla un poco mayor. Un factor a evitar, como es obvio, es el sobrepeso o la obesidad por parte de la madre y la ingesta de alimentos precocinados o industriales porque se ha comprobado que puede llegar a afectar incluso a dos generaciones.

-Uno de los quebraderos de cabeza de muchos padres es saber si su hijo tiene intolerancia a la lactosa. ¿Qué recomienda?

-En primer lugar decir que la rumorología de que existen muchos casos es un tema más de moda que real. No hay que confundir la alergia a las proteínas de la leche de vaca, con la intolerancia a la lactosa, que es un término clínico y que presenta ciertos síntomas, con la malabsorción a la lactosa que es lo que más se ve pero que no produce síntomas. Hay muchos pacientes pediátricos que están alimentados de productos sin lactosa sin ningún diagnóstico previo y solo porque a alguien se le ocurre que pueden ser intolerantes. En esos casos suele ser habitual sustituir los lácteos por bebidas vegetales que tienen un componente nutricional mucho peor y que pueden derivar en desórdenes nutricionales muy importantes.

-¿Afirmar que ahora se diagnostican más alergias que hace años también forma parte del mismo rumor?

-En este caso son cuestiones distintas. La alergia a las proteínas de la leche de vaca y la alimentaria, en general, están subiendo y es un hecho comprobado, aunque el motivo exacto se desconoce. Hay una teoría, la higienista, que dice que una higiene excesiva, el hecho de vivir cada vez en un mundo más esterilizado y menos contaminado de bacterias provoca las reacciones alérgicas. En medios rurales, donde quizá hay menos higiene, parece que las alergias alimentarias también son menores. Es solo una teoría, pero como digo, el motivo, por ahora se desconoce.

-Se refería a la decisión de muchos padres de retirar la lactosa sin contar con un diagnóstico. ¿Sucede lo mismo con el gluten?

-La enfermedad celiaca es muy frecuente pero a veces difícil de diagnosticar. Pero sí, el gluten parece que se ha convertido en un enemigo público para muchos padres y profesionales sanitarios y existe la tendencia por parte de mucha gente de eliminarlo de la dieta de los niños. Y es un error. Hay pacientes pediátricos que sí tienen un diagnóstico que les obliga a tomar una dieta sin gluten, pero vemos muchos casos en consulta de padres que ante síntomas coincidentes con la enfermedad celiaca deciden quitarles el gluten a ver qué pasa. Lo que muchos no saben es que puede derivar en problemas nutricionales como déficit de vitaminas, fibra, sobrepeso... Al haberse cambiado la forma de diagnosticarlo desde 2012 -hay casos muy concretos en los que ya no hace falta una biopsia intestinal- hay quien se ha agarrado a esto como a un clavo ardiendo y se están dando pacientes mal diagnosticados. En otras tantas ocasiones, la retirada del gluten nace de conversaciones de parque entre los padres sin ningún fundamento que después se agrava, cuando lo buscan en internet.

-Internet puede informar, pero no diagnostica.

-No, claro. Para eso estamos los profesionales.

-No obstante, ¿está comprobado si la incorporación del gluten en la dieta del lactante previene la enfermedad celiaca?

-Antes parecía que si se administraba junto con la lactancia materna entre los 5 y los 7 meses, protegía al lactante de ser celiaco. Pero nuevos estudios eliminan estas teorías. La evidencia nos dice que el gluten hay que empezar a introducirlo entre los 5 y los 12 meses de edad, pero se ha comprobado que no previene la enfermedad.

-¿La lactancia influye?

-La lactancia materna o artificial no influye en la aparición de la enfermedad celiaca.

-Hay teorías diferenciadas sobre esta cuestión. ¿Hasta cuándo debe prolongarse la lactancia materna?

-La normativa de nutrición europea recomienda que los niños sean exclusivamente lactantes hasta los seis meses, pero la alimentación materna depende de la pareja madre-hijo y se dice que debe durar hasta que ese tándem lo quiera, dentro de un orden lógico. Lo que sí que hay que hacer es un control de la velocidad de crecimiento de estos niños, porque si a partir del sexto mes basamos la alimentación en lactancia materna hay riesgo de que esos niños crezcan a una velocidad menor a la que les correspondería por edad.

-A partir del sexto mes, ¿qué alimentos es conveniente evitar?

-Está comprobado que el exceso de proteínas en los primeros años de vida puede favorecer la aparición de obesidad, hipertensión arterial o sobrepeso.

-¿Hay un orden específico para integrar los alimentos en la dieta del bebé?

-El orden de introducción de los alimentos es indiferente. No importa que sea primero el cereal, el puré o la fruta. Se ha visto que no tiene repercusión sobre la salud a futuro y no hay que hacer calendarios cerrados que deban ser cumplidos de forma escrupulosa, a menos que resulte tranquilizador para los padres.

-¿Cuáles deben ser?

-Para un niño de un año, la base de la alimentación está en los lácteos sin superar los 400-500 centímetros cúbicos al día entre todos los lácteos (leche, yogures, queso, bebidas lácteas). No hay que olvidar los cereales a través de galletas, pan o pasta. La fruta es súper importante. Hay que educar a los niños a que consuman entre dos y tres piezas al día. Y también verdura. Si se sientan las bases cuando son pequeños adoptaran buenos hábitos alimenticios a futuro.

-Ha comentado la importancia de comer verduras durante la infancia. ¿Se peca de utilizar el pasa puré en exceso?

-Lo cierto es que se asisten cada vez más a alteraciones de la conducta alimentaria de niños que llegan a los 4-5 años y no ingieren sólidos debido a que en su infancia precoz no se les ha enseñado a que tienen que tomar texturas más sólidas. Los platos deben tener texturas acordes a la capacidad del niño para tragar. Pero ocurre lo mismo con los sabores diferentes, que aunque en un primer momento los rechacen, si se van introduciendo en la dieta o la madre los ingiere durante la lactancia, se irá familiarizándose al sabor y acabará acostumbrándose a comerlos.

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