Diario Vasco

Javier Echeverría (Filósofo y matemático): «Cuando damos a la tecla 'aceptar', firmamos la condición de súbditos»

Echeverría, ayer en el centro Carlos Santamaría de la UPV/EHU en Ibaeta.
Echeverría, ayer en el centro Carlos Santamaría de la UPV/EHU en Ibaeta. / MIKEL FRAILE
  • Este investigador profetizó en 1999 los riesgos del mundo tecnológico que pide «democratizar», una tesis de plena actualidad

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La tecnología domina nuestras vidas. Y no siempre para bien. Javier Echeverría (Pamplona, 1948) lo vaticinó antes que otros. En su libro 'Los señores del aire', publicado en 1999, este matemático y filósofo, investigador de Ikerbasque, profetizó los riesgos del mundo que se estaba construyendo en internet y que bautizó como Tercer Entorno. Su tesis, de plena actualidad, habla de «la poca conciencia de las condiciones reales» de uso de las tecnologías, del «sometimiento» a las reglas de juego impuestas por las grandes empresas como Facebook o Google y de un sistema «neofeudal» que reivindica democratizar. De la cara y la cruz de la tecnología charlará mañana en Donostia junto con el experto en inteligencia artificial Humberto Bustince en un nuevo ciclo de 'Diálogos de Ética, Humanismo y Ciencia'.

- No tengo Facebook. ¿Vivo en la caverna tecnológica o soy una afortunada?

- Yo tampoco tengo. En primer lugar porque, aunque ahora forma parte del paisaje cotidiano de millones de personas, para mí fue un modelo de red con unas condiciones no aceptables para lo que yo pienso que es la intimidad y la privacidad. En mi libro 'Los señores del aire' (1999) -en alusión a las grandes empresas tecnológicas- afirmaba taxativamente que o hay intimidad en el Tercer Entorno o los riesgos de dictadura y tiranía para la humanidad serían muy grandes. No comparto la idea de que por el hecho de que yo suba algo a la nube o a la red ese contenido pase a ser propiedad de quien me presta ese servicio.

- En su caso, fue una decisión premeditada. Pero muchos usuarios entregan su privacidad sin ser conscientes de ello.

- Al principio es inconsciente. Y en el caso de los menores, claramente. Hay una falta de información. El Tercer Entorno es tan amable y atractivo, es una obra de arte, en la que uno se siente ensimismado. Pero ocurre que detrás de la pantalla hay toda una red, una estructura tecnológica y de poder, cada vez más creciente, a la que hay que poner unas reglas de juego. No las que ponga el proveedor de servicio, sino unas pactadas con el usuario. Lo que pretendo es una democratización del Tercer Entorno, cosa que está recogida en aquel libro. Decía entonces que Facebook es una estructura neofeudal y lo sigo pensando. Por un lado en la Edad Media había mucha diversión, ferias, posadas y ventas con gran libertad, pero cuando venía la guerra o el momento de pagar, el señor feudal decidía sobre ellos. Hay un argumento muy poderoso y es que los señores del aire nos alquilan sus instrumentos. Conceden licencias de uso. Por eso decía que somos aparceros del aire, propiedad de otros. Los instrumentos nos son necesarios, pero en realidad son propiedad de esos señores del aire, que nos pueden echar cuando quieran. Es una situación de poder no aceptable en términos democráticos.

- ¿Limitar ese poder no es una batalla perdida?

- La fascinación y el éxito de estas redes es normal. Como cuando se construye una gran ciudad, en mi concepto la Telépolis, y todo el mundo emigra. Pero pasados los años, te das cuenta de que hay que establecer unas reglas cívicas, crear un ayuntamiento en las redes. Que los usuarios tengan unos derechos, no una democracia otorgada, sino pactada. Tiene que haber un contrato social. No estoy en absoluto en contra de las estructuras ni de estas empresas pero sí a favor de la reivindicación de los derechos de los usuarios. Y en concreto al derecho a la propiedad de lo que uno hace. Y en caso de que sea una propiedad compartida, que sea un acuerdo entre las dos partes.

- Existe la tecla 'acepto'.

- Cuando le damos a aceptar, firmamos nuestra condición de súbditos. Lo que decía en 1999 no solo ha ocurrido sino que se ha agravado. Entonces no existía ni Facebook, ni Amazon ni Google. Sí estaban Apple, IBM, Nokia y Erikson, estos ya desaparecidos. La evolución digital de los últimos quince años es la evolución de un mundo. Las cinco primeras empresas eran entonces petrolíferas; hoy, todas provienen del mundo tecnológico y digital: Google, Facebook, Twitter, Apple y Amazon.

- ¿Hasta qué punto uno puede quedarse al margen de ese mundo?

- El hecho de que no tenga Facebook no significa que esté en contra, por seguir con el ejemplo. Aconsejo que la gente tenga Facebook, pero también que los usuarios se asocien y le pongan unas condiciones a Zuckerberg. Que digan «queremos unos derechos». Así surgió la democracia en la era feudal.

- ¿Una especie de 15-M de las tecnologías?

- Un movimiento tecnosocial de los usuarios. No pienso en absoluto en los partidos políticos. Aquí hay una sociedad civil muy potente y es el futuro claramente. Lo que sí creo es que hay poca conciencia de las condiciones reales de la oferta del servicio. Por eso creo que es necesario que los usuarios se asocien para reivindicar sus derechos.

- ¿Un usuario, que es una parte minúscula del sistema, tiene poder?

- Si dos millones de usuarios decidieran emigrar de una red a otra, seguro que les renegociarían sus condiciones. Para mí, las asociaciones de usuarios van a ser en el futuro lo que han sido los sindicatos en la era industrial.

- ¿Quién debe poner las reglas de juego?

- La iniciativa tiene que ser de los usuarios. Los gobiernos de los Estados, las administraciones en general, tienen un papel que cumplir, pero como árbitros. Pero en absoluto pienso que tengan que ser los partidos o las instituciones quienes tomen la iniciativa.

- Cuando se producen abusos, como la utilización de imágenes de contenido sexual, ya están los jueces para intervenir y sancionar el delito. ¿No es suficiente?

- Yo lo que pido son tecnojueces. Un poder judicial global, internacional, que sea gente muy experta en el uso de las tecnologías. No hay por qué regular excesivamente. Pero sí por ejemplo para menores de edad, eso es obvio. Los delitos del bullying, o de pornografía infantil tendrían que estar perseguidos no por los jueces de cada Estado, sino por esos tecnojueces que la propia Facebook tendría que tener. Que los sistemas feudales evolucionen hacia una democracia. Distingo muy claramente entre masificación y democratización. Porque haya 3.000 millones de usuarios en Facebook eso no es una democracia para nada. Ahora no hay separación de poderes. Zuckerberg y el resto del consejo de administración de Facebook ejercen los tres a la vez: ejecutivo, legislativo y judicial. Y eso se llama monarquía absoluta.

- ¿Qué predice para los próximos veinte años?

- No se sabe qué sucederá. Pero es predecible que los propios señores del aire empiecen a tener guerras entre ellos. Por ejemplo, que si dos millones de usuarios migran hacia otra red social, se les envíe llenos de virus, como si tuvieran lepra. De nuevo, la estructura feudal. Infoguerra va a haber seguro. Y a partir de ese momento, hablaremos de tecnovíctimas de una guerra sin sangre. Claramente vamos en esa dirección.

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