Diario Vasco
Vecinos de Tolosa se concentraron en repulsa por el ataque sexual a la menor.
Vecinos de Tolosa se concentraron en repulsa por el ataque sexual a la menor. / IÑIGO ROYO

La Audiencia envía a prisión al joven acusado de violar a una menor en Tolosa

  • La Sección Segunda revoca la orden de puesta en libertad ante el riesgo de que pueda eludir la acción de la justicia

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El joven hondureño detenido en el mes de febrero en Tolosa como presunto autor de una agresión sexual sobre una menor de 16 años ha ingresado en la cárcel de Martutene. El investigado se hallaba en libertad, después de que la juez instructora del caso acordase dicha medida con carácter provisional. La Audiencia Provincial revocó la orden al considerar que el riesgo de fuga del acusado es «elevado». El tribunal argumenta, además, que la declaración de la menor fue, «en lo sustancial», constante y uniforme, en tanto que subraya las contradicciones en las que el varón incurrió.

Las diligencias judiciales tienen su origen en unos hechos que tuvieron lugar la madrugada del domingo 19 de febrero. Víctima y acusado habían coincidido en algunos establecimientos hosteleros de la localidad, que celebraba los Caldereros, una fiesta previa al comienzo de los tradicionales Carnavales. En el transcurso de la noche, según testigos, ambos tuvieron un comportamiento cariñoso entre ellos y en torno a las dos de la madrugada se dirigieron a la vivienda en la que el varón reside habitualmente. Allí mantuvieron relaciones sexuales, en primer momento consentidas, si bien transcurrido un tiempo, la joven expresó su deseo de poner fin a las mismas. Ante esta situación, sin embargo, el acusado mandó callar a la menor y continuó contra su voluntad.

Con posterioridad a estos hechos, la joven abandonó el inmueble y esa misma mañana se personó en la comisaría de la Ertzaintza de Tolosa, donde interpuso una denuncia por la comisión de un presunto delito de agresión sexual.

Tras la detención del sospechoso, la Ertzaintza instruyó el correspondiente atestado y trasladó al detenido a los juzgados de Tolosa, donde la juez decretó su libertad con cargos e impuso al acusado la obligación de comparecer los días 1 y 15 de cada mes, al tiempo que dictó una orden de alejamiento según la cual se le impedía aproximarse a menos de 200 metros de la víctima.

Ante esta decisión judicial, la letrada que representa a la menor interpuso un recurso ante la Audiencia y, la semana pasada, la Sección Segunda revocó la medida y ordenó el ingreso en prisión del sospechoso. La Fiscalía también se adhirió a esta iniciativa.

Poco arraigo

El tribunal considera que su decisión tiene como principal finalidad asegurar la presencia del acusado en el proceso y evitar que pueda eludir la acción de la justicia. La Sala estima que dada la situación personal del investigado, sin residencia legal en España ni trabajo remunerado, junto con la gravedad de las penas que se le podrían imponer, el riesgo de fuga es «elevado». Afirma en este sentido que carece del arraigo suficiente, a pesar de que su madre, una hermana y también su novia residan aquí. No obstante, precisa que no vive con ninguna de ellas y «se desconoce si en su país tiene familia o arraigo superior al aquí existente», indica la Audiencia.

El tribunal, sin embargo, no ha considerado como argumentos para sustentar la prisión el hecho de que el acusado pueda ocultar, alterar o destruir pruebas relevantes y tampoco cree que constituya una amenaza para otras víctimas, dado que no aprecia en el joven una trayectoria delictiva.

La Audiencia analiza también en su resolución las declaraciones que en el procedimiento han prestado la víctima y el presunto agresor. La Sección Segunda sostiene que la manifestación de la menor ha sido «constante y uniforme en lo sustancial», aun cuando no haya podido concretar ciertos aspectos de lo sucedido la noche de autos, en parte debido a la ingesta de alcohol que había realizado. La víctima admitió que si bien en un primer momento las relaciones fueron consentidas, posteriormente se asustó al darse cuenta de que «lo estaban haciendo» sin preservativo. Añadió que tuvo miedo a quedarse embarazada y que hizo saber al chico que no continuara, si bien añadió que éste no respetó su decisión. La menor asimismo dijo que estuvo diez minutos instando al varón «para que parara».

Contradicciones

Por el contrario, la Audiencia pone de manifiesto las contradictorias declaraciones del acusado, que primero dijo ante la Ertzaintza que no mantuvo relaciones sexuales, mientras que en el juzgado reconoció haberlas tenido. El investigado indicó también que cuando ella le dijo que se quería ir, no continuó, se apartó y que posteriormente la acompañó a la calle.

Ante las versiones opuestas, la Sala Segunda valora las manifestaciones de una testigo que la noche de los hechos se encontraba en la vivienda y que corroboran la declaración de la menor. Esta persona relató «sin fisuras ni contradicciones», que escuchó los gritos de la chica pidiendo que le dejara y después una voz del acusado diciendo «cállate».

El acusado se enfrenta a penas que oscilan entre cuatro y diez años de prisión.

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