¿Peligra la tradición de regalar las ‘opillas’ de San Marcos?

¿Peligra la tradición de regalar las ‘opillas’ de San Marcos?

El 25 de abril, festividad de San Marcos, es costumbre en las localidades de la comarca del Bidasoa y Oarsoaldea celebrar este día degustando el tradicional bizcocho de almendra, decorado con huevos de chocolate

ITZIAR ALTUNAsan sebastián

El 25 de abril, festividad de San Marcos, es costumbre en las localidades de la comarca del Bidasoa y Oarsoaldea celebrar este día degustando la tradicional opilla, un bizcocho de almendra, decorado con huevos de chocolate.

Hay que remontarse muchos años atrás para encontrar el origen de esta tradición, que guarda estrecha relación con los almuerzos que los peregrinos llevaban a las ermitas con ocasión de las procesiones del 25 de abril, coincidiendo con la festividad de san Marcos. De camino al monte, la comitiva se detenía en alguno de los caseríos del recorrido para el hamaiketako. Autoridades y clero disfrutaban de un almuerzode tenedor, mientras que los acompañantes debían conformarse con un panecillo y uno o dos huevos cocidos al horno. Con el tiempo, los ahijados recibían como regalo de sus madrinas (mientras eran solteros) estos panecillos, para que se los llevaran al monte para coger fuerzas, y se decoraban con huevos duros, que debían coincidir en número con los años que tenía el ahijado. Es posible que el actual nombre de opilla derive del antiguo ogui-pilla (tarta de pan). Cuando el cura acudía a bendecir los campos, se decidió bendecir también la opilla antes de degustarla, así tendrían un año próspero.

Con los años, esta torta de pan se transformó en bizcocho, y más tarde se le añadió la harina de almendra molida. Los huevos duros fueron sustituidos por huevos de chocolate, y en vez de subir al monte a bendecir las cosechas, hoy día se sube a las campas de Guadalupe, San Marcial o San Marcos a disfrutar de la opilla y del día. En Hondarribia e Irun, por ejemplo, se sigue llevando a la iglesia para ser bendecida, envuelta en servilletas de colores a modo de mantel.

Diferentes costumbres

Pero, ¿por qué la costumbre de que sea la madrina la que obsequie a sus ahijados con la opilla? En algunas culturas, el padrino o la madrina de bautizo no solo tiene que hacer un obsequio el día de la ceremonia. Todos los años debe repetir algún regalo. En Cataluña es costumbre que el padrino regale a su ahijado la nona de Pascua. Y en este contexto se podría incluir la tradición de las madrinas de la comarca del Bidasoa y Oarsoaldea.

La duda que surge ahora es, la continuidad que pueda tener esta tradición, porque el número de niños bautizados va en en descenso (en Gipuzkoa en 2013 el 482% de los niños recibió el rito del bautismo). Frente a estos datos, la costumbre arraigada de comer la opilla el 25 de abril, que no parece pasar de moda. Las pastelerías de la zona, e incluso algunas de San Sebastián, cada vez tienen mas adeptos y llenan sus escaparates desde días antes de este delicioso bizcocho. La tradición, a corto plazo, no parece que vaya a perderse.

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