Diario Vasco

video

La artista marroquí Amina Benbouchta posa junto a su obra en el Museo San Telmo. / JOSÉ LUIS USOZ

Arte contra el yugo que oprime a la mujer árabe

  • Trece mujeres árabes exponen hasta mayo en San Telmo obras que reflejan los conflictos en sus países

Un elegante cojín, color rojo sangre con bordados en oro, y sobre él, una gran trampa para animales, un cepo negro que aleja cualquier idea de poder acomodarse sobre él. Una obra de arte compuesta por dos objetos opuestos que simbolizan la esclavitud de la mujer bajo el yugo del hombre. Así lo quiere mostrar su creadora, la artista marroquí Amina Benbouchta, cuya obra 'Trampa para lobos' es una de las herramientas de las que se sirve para denunciar conflictos o vulneraciones de derechos humanos y sociales que ocurren en su país. Su mensaje está expuesto en el Museo de San Telmo de San Sebastián dentro de la exposición 'Waste Lands: Tierras devastadas', en la que participan otras doce mujeres procedentes de Afganistán, Irán, Líbano o Palestina. Todas tratan de retratar sus lugares de origen, denunciando la violencia y la injusticia a la que se han visto sometidas, y abordando el papel de la mujer en ellos.

La particularidad de estas trece mujeres es que conviven entre el mundo occidental y el árabe, con culturas, políticas y realidades sociales opuestas. Amina Benbouchta afirma que en Marruecos la situación no es «la ideal», pero que «es mejor que en otros países», y considera que las mujeres han evolucionado mucho en los últimos años. «Se ha avanzado mucho. La mujer en Marruecos es muy fuerte y luchadora, y consigue alcanzar ciertos grados de libertad personal y profesional. Son personas que pueden llegar a ser respetadas en la sociedad, aunque exige tener mucha personalidad». Sin embargo, recuerda que «no debemos tener amnesia sobre el pasado y el presente de esas mujeres. Muchas de ellas siguen siendo ignoradas y no están valoradas».

Es de la opinión de que los estereotipos sobre la mujer musulmana están demasiado extendidos y arraigados en occidente, y cree que «hay que salir de la idea de que la mujer musulmana está sometida, de que es sumisa. Hay cosas mucho más complejas en las relaciones entre el mundo masculino y femenino, y es algo que hay que regular. Porque al fin y al cabo es una lucha de poder».

En esa lucha, el hombre musulmán ha sido tradicionalmente vencedor. En su caso, su obra pretende denunciar cómo las mujeres son tratadas como «objetos de lujo», a las que «se exhibe como un trofeo y se las priva de su identidad. Ellas solo existen si un hombre las desea, y este es un estereotipo aplicable universalmente, no solo en Oriente». «El cojín es un símbolo árabe, pero el cepo es occidental». Simboliza «la sumisión y la servidumbre a la que se ha visto sometido el cuerpo de las mujeres», explica. Pero el conjunto de la obra se refiere «tanto a la relación entre el hombre y la mujer, como también a la confrontación de ambos mundos. Son encuentros violentos», indica.

Armas femeninas

Considera que el arte es una herramienta útil para dar eco a situaciones e injusticias que son en muchos casos desconocidas, y opina que «las artistas tenemos que ser activistas. Mostramos cosas invisibles, que aunque sea a través de objetos, revelan el miedo, el sufrimiento, que son sentimientos que todo el mundo comprende». Asegura que su objetivo es «molestar a la gente, que se despierte en ella un interés, no solo una toma de conciencia» sobre la denuncia social que observan.

Esta exposición va acompañada de ciclos de conferencias, en los que están participando algunas de las artistas y otras mujeres expertas en la cultura árabe. En estas charlasse aborda la actitud de la mujer árabe frente a los conflictos que presencia y su papel en la sociedad. Para Benbouchta, la mujer musulmana ha desarrollado desde hace muchas generaciones «medios femeninos para llegar a sus fines. Poseen una cultura femenina muy fuerte e inteligente que sabe manipular su entorno para poder progresar. El problema es que ahora son las leyes las que tienen que favorecer que las personas salgan adelante, ya no podemos depender solo del instinto propio de la mujer. Hay que cambiar las estructuras de los estados árabes, muy marcados por el sistema patriarcal». En su opinión, esta tarea será «larga y ardua», pero cree que «las cosas van en la buena dirección. En Marruecos ha habido cambios en las leyes que han sido bien aceptados en la sociedad y hay que seguir por ese camino».

La islamofobia

Esta artista marroquí vive entre Casablanca, donde reside con su familia, y París, donde posee un taller. A su juicio, Francia ha desarrollado un rechazo generalizado a todo lo islámico a raíz de los ataques terroristas de los últimos años, «y en parte porque no se han querido dar cuenta o no quieren asumir que la sociedad francesa ha cambiado profundamente. La situación es muy delicada, la población se mantiene en un estado de terror por culpa de la actitud de las autoridades. Y me he dado cuenta de que otros países reaccionan de forma menos estereotipada ante el Islam. Pero en Francia la gente quiere defender su identidad, no quiere cambiarla».

Aunque condena el terrorismo como algo «horroroso», opina que se está utilizando «como chivo expiatorio para enfrentar a países, en vez de intentar solucionar los problemas y buscar a los verdaderos culpables de estos ataques». Un ejemplo son, a su juicio, las fuerzas de extrema derecha que incitan a la xenofobia y la islamofobia, «como la de Trump, que no hacen más que echar leña al fuego». Para Benbouchta se trata de una situación «muy inquietante», que ya hemos visto «en Europa antes».

Alentar ese conflicto provoca, según la artista, «que las tensiones sean cada vez más fuertes», aunque está convencida de que «es un problema económico el que está provocando esa oposición. Dentro de los propios países hay divisiones por las ideas que vienen de fuera y por el uso que la gente hace de la fé». La exposición permanecerá abierta hasta el 21 de mayo, y esta tarde tendrá lugar otra conferencia, con la participación de una artista iraní y otra palestina.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate