Diario Vasco

Con el fuego, siempre de cara

Un participante en los cursillos de Su Eskola apaga el fuego del coche utilizando el extintor, en una de las prácticas.
Un participante en los cursillos de Su Eskola apaga el fuego del coche utilizando el extintor, en una de las prácticas. / LOBO ALTUNA
  • Desde su puesta en marcha en 2009, 25.000 alumnos han pasado por las instalaciones de Su Eskola

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Una cazuela coge fuego en la cocina de una vivienda cualquiera en Gipuzkoa. Como primer impulso, el propietario decide echar agua para intentar sofocar las llamas. ¡Error! «Poniendo la tapa de la olla o tapándola con un trapo es suficiente para apagarlo». Es el consejo que da Iñigo Aldasoro, director de la fundación Su Eskola. Esta y otras recomendaciones son las que han recibido los 25.000 alumnos que en los últimos siete años han pasado por este centro que tiene como objetivo «impartir, difundir y mejorar el conocimiento social sobre el comportamiento ante situaciones de riesgo de las personas e inmuebles», señalan los responsables del centro. «Al fuego siempre hay que atacarle de cara», recuerdan los instructores del centro.

Combatir un incendio siempre requiere actuar con rapidez y eficacia. Resulta imprescindible saber comportarse en un entorno hostil en el que las llamas, el calor y el humo envuelven a las víctimas. Por ello, los responsables académicos de Su Eskola (Escuela del Fuego) imparten un programa eminentemente práctico. En todos los casos, los participantes recorren unos escenarios reales de un incendio. En este punto radica la novedad de este centro, uno de los más grandes y punteros del Estado en materia de prevención de incendios.

Desde amas de casa hasta bomberos con años de experiencia a sus espaldas pasan cada año por la Su Eskola de Ordizia. Las clases que imparten en sus instalaciones se adaptan a los perfiles de los solicitantes. «Uno de nuestros objetivos es que los alumnos pierdan el miedo a los extintores y sepan utilizarlos», asegura Aldasoro. Para conseguirlo, sus cursos académicos los dividen en tres niveles. El primero está dirigido a las empresas y se imparten un Curso básico en extinción de incendios; Curso de Prevención y extinción de incendios; Curso de equipos de respiración autónoma (ERA); Curso Avanzado en extinción de incendios; Curso completo para brigadas de intervención y Curso Medios Manuales.

Para los particulares imparten el Curso Adaptación en accidentes químicos y el Básico en extinción de incendios. Mientras que la materia que reciben los voluntarios y bomberos es de un nivel mucho más avanzado, y se centra en Formación para bomberos de nuevo ingreso; Cursos de reciclaje y Curso Básico en Incendios Forestales.

La zona de prácticas cuenta con tres plantas. En la situada en el sótano se ubica un garaje (con vehículo incluido) y un armario eléctrico. En la planta cero se distribuyen la cocina, el baño, un dormitorio con literas y un comedor. En la primera planta se ha dispuesto una oficina y un estudio-salón.

Las dependencias citadas reproducen habitaciones reales, pero con una diferencia fundamental: las paredes están forradas de planchas ignífugas y los muebles son de metal. Las camas, armarios o sillones entran en combustión mediante conductos internos de gas, cuando así se decide desde una sala de mandos que controla todas las salas. Lo mismo ocurre con el coche situado en el garaje y el armario eléctrico.

Su Eskola abrió sus puertas por primera vez en Ordizia en 1996 por iniciativa de la Diputación de Gipuzkoa, con el objetivo de combatir este enemigo ancestral como es el fuego. En 2009 su actividad dio un vuelco importante ya que se transformó en una Fundación y acometió una expansión en sus actividades. Si al comienzo de su andadura 2.000 alumnos pasaban por las instalaciones del Goierri, desde que se conformó como una fundación 5.000 han sido las personas al año las que han recibido consejos por parte de los responsables de formación del centro.

Colaboradores

La Diputación ejerce como patrono de la fundación que cuenta con colaboradores y patrocinadores como Mutualia o Babesa Suzai. EL DIARIO VASCO además colabora de manera puntual con Su Eskola. «Queremos agradecer la labor que realizan los colaboradores porque gracias a su aportación conseguimos llegar a más gente y que la cuantía de los cursos sea menor», señala el director del centro. Tanto es así que Aldasoro explica que gracias a la colaboración de Babesa Suzai «el coste de los extintores queda exento».

Dos han sido las inversiones más potentes que han realizado los responsables de Su Eskola para convertirlo en un centro puntero en el Estado. «Desde el punto de vista de la seguridad, tenemos un punto de control muy potente. Solamente cuenta con algo similar la armada en Ferrol», explica Aldasoro. La seguridad es absoluta. Los monitores están en todo momento presentes y, además, desde la sala de control se visualiza el módulo, de forma que las llamas se pueden apagar al instante con un simple «click» del ratón sobre una pantalla de ordenador.

Las vertiente medioambiental también ha sido una de las obsesiones de los responsables de Su Eskola. No en vano, dentro del edificio trabajan con gasolina que «crea un humo negro impresionante porque intentamos que sea lo más real posible. Pero gracias al sistema que tenemos no sale ningún humo a la calle», señala el director de Su Ekola.

La mayoría de alumnos que llegan hasta Su Eskola para recibir conocimientos son trabajadores de empresa. Miguel Ángel Deza Sanz y Etor Laskurain Ariznabarreta son dos ellos. Trabajan para la empresa Metagra de Bergara y ya han pasado en dos ocasiones por las instalaciones de Ordizia. «Recibimos una materia muy acorde y muy completa, ayuda mucho que sea práctico porque al final es como más se aprende. Además, la teoría y la práctica están unidas por lo que es perfecto», señalan ambos. Aunque solamente se han tenido que enfrentar al fuego en «pequeños incendios» que se hayan podido producir, aseguran que recibir este tipo de cursillos «nunca viene mal por si en algún momento te tienes que enfrentar al fuego».

Su Eskola también quiere poner el foco de su actividad en dos colectivos que se pueden considerar propensos a sufrir incendios. Por una parte los jóvenes, porque en muchos de los locales que utilizan para pasar el tiempo libre suelen producirse incendios importantes, además de las personas mayores que viven solas. «La Escuela de la experiencia de Ordizia suele acudir a las clases. El de las personas mayores por estadística es uno de los colectivos que más incendios sufre», señala Aldasoro.

Pero sobre todo la obsesión de la Su Eskola reside en realizar un trabajo de concienciación en los menores para que dentro de «diez años tengan interiorizada la prevención al fuego. Al final si nos enseñan desde pequeños será más fácil actuar ante una situación de estas», recuerda Aldasoro. Así, para los jóvenes de nueve a diez años elaboran una guía en la que se especifican los peligros que se pueden «encontrar en cualquier situación diaria».

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