Diario Vasco

La víctima trabaja en un kebab como repartidor a domicilio

Vista del parque donde la víctima recibió los disparos, y carretera por la que huyó el atacante, al parecer, en un coche blanco.
Vista del parque donde la víctima recibió los disparos, y carretera por la que huyó el atacante, al parecer, en un coche blanco. / REPORTAJE FOTOGRÁFICO: FÉLIX MORQUECHO
  • La víctima, de 40 años y origen pakistaní, estaba en un parque con sus tres hijos menores cuando un individuo le atacó por la espalda y huyó en coche

Félix Berasaluce se encontraba trabajando en su tienda de chucherías Kukurutxo cuando escuchó «algo así como dos disparos». Sin embargo, descartó la idea inmediatamente y pensó que serían «petardos o cohetes». Miró al exterior y vio a un hombre sentado en el pretil de la plaza que está frente a su establecimiento junto a sus tres hijos pequeños, que jugaban entre los castillos y toboganes. «Tenía algo en las manos, creo que era el móvil. Le vi hacer algún movimiento raro pero no le di más importancia. Volví a mis cosas, pero no sé por qué levanté la cabeza de nuevo y entonces vi cómo se incorporaba y seguidamente caía al suelo».

Félix salió corriendo de la tienda para atender al hombre, que se encontraba «en un charco de sangre, convulsionando y no podía respirar». Acababan de dispararle por la espalda. Dos tiros que le dejaron herido de gravedad. «Le vi los agujeros en la camiseta», recuerda el testigo. Otras mujeres que presenciaron lo ocurrido se acercaron también para asistir a la víctima, que yacía herida en el suelo mientras sus hijos contemplaban la escena. Una de las mujeres alejó enseguida a los pequeños hasta que llegó la ambulancia, y después les acompañó a su casa, donde comunicó a la madre lo ocurrido.

Los hechos tuvieron lugar poco antes de las 13.30 horas en la plaza Kurtze Txiki aledaña a la calle Doctor Báñez de Arrasate, situada junto al colegio Arrasateko Herri Eskola. El hombre de 40 años y nacionalidad pakistaní, según identificó la Ertzaintza, se encontraba en la plaza sentado, de espaldas a la carretera, mientras sus hijos, tres niños pequeños, jugaban en los columpios. Según el relato de los testigos recabado por este periódico, al parecer un coche blanco paró junto al parque, un individuo bajó, se acercó hasta la víctima y le disparó dos veces por la espalda. El autor volvió a meterse en el coche y huyó. La Ertzaintza trata desde ese momento de localizarle, y de averiguar los datos del vehículo y si en su interior había alguna otra persona. A última hora de ayer no se habían producido detenciones, ni se avanza ninguna hipótesis sobre el móvil de la agresión. La investigación sigue abierta.

«¡Qué susto!»

Todos los servicios de emergencia se trasladaron al lugar. La Ertzaintza acordonó la calle y el acceso a la plaza para llevar a cabo las inspecciones pertinentes en el terreno. Realizó averiguaciones entre los vecinos para saber si alguno había escuchado o visto algo que pudiera dar luz a lo sucedido. Al parecer, entre las pruebas recogidas podrían estar los dos casquillos de bala utilizados por el agresor. Las pesquisas de los agentes se prolongaron hasta pasadas las cinco de la tarde, cuando se retiró el cordón policial. Fuentes del departamento de Seguridad del Gobierno Vasco afirmaron que la investigación continúa y no dieron ningún detalle de la misma.

Mientras los agentes hacían su trabajo, Félix se mostraba muy afectado por lo ocurrido. «Mira que soy un hombre duro, pero ha habido un momento en el que me he estado aguantando porque tenía hasta ganas de llorar. ¡Qué susto!», comentaba. Él fue quien llamó al 112 para informar de lo ocurrido y pedir una ambulancia, que trasladó al herido al Hospital Donostia, donde permanece ingresado.

Durante toda la tarde numerosos vecinos de Arrasate se acercaron a la zona para conocer más datos. Como Félix, muchos vecinos del barrio de San Andrés escucharon los disparos, aunque pensaron que se trataba del ruido de unos petardos. «Yo estaba en la cocina y los he escuchado, pero no he hecho caso porque pensaba que sería otra cosa. Cuando ha llegado mi chica a casa me ha contado lo que había pasado y no lo podía creer», comentaba un hombre que vive en uno de los bloques frente a la plaza. Otra vecina relataba asustada que minutos antes de que ocurriera el ataque su marido y su hijo estuvieron en el mismo parque, jugando junto a los hijos de la víctima. «Estaban allí, pero el crío estaba cansado y le ha dicho a su padre que quería irse ya. Diez minutos más y les pilla allí, en medio de todo», relataba aún conmocionada.

Pocos de los que se concentraron junto a la plaza de Kurtze Txiki conocían a la víctima. Al parecer el hombre trabaja en el Kebab 'Boliñete', situado en la calle Zarugalde de la localidad. Se encarga de repartir los pedidos a domicilio en una scooter gris. Félix le conoce porque es cliente habitual de su tienda, a la que acude con sus tres hijos a comprar golosinas. «Viene a diario. Es un tipo muy simpático y educado. Siempre me pregunta por el negocio, si todo me va bien...», narra el testigo, que no podía explicar las razones que podrían haber llevado a alguien a dispararle. «No sé cómo ha podido ocurrir algo así».

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