Diario Vasco

Aprecian la atenuante por drogas al acusado de matar a un hombre en Donostia

Miembros de la funeraria trasladan el cadáver.
Miembros de la funeraria trasladan el cadáver. / ARIZMENDI
  • El jurado le considera culpable de un delito de homicidio y rechaza la agravante de abuso de superioridad

Culpable de homicidio. Fue casi lo único que quedó claro anoche tras la lectura del veredicto en el proceso seguido esta semana en la Audiencia de Gipuzkoa contra el hombre que hace dos años estranguló en Donostia a la persona que le suministraba la droga. Al margen del tipo delictivo, se impusieron ciertas dudas. ¿Hubo abuso de superioridad?, tal como solicitaron las acusaciones. ¿El acusado se prevalió de que la víctima sufría una malformación física que le impidió defenderse?

Pareció que las acusaciones y la magistrada presidenta no compartían el mismo criterio. La juez interpretó que los miembros del tribunal popular habían concluido que no existió dicho abuso, mientras que el fiscal y el letrado de la acusación particular entendieron que sí lo había hecho desde el instante en el que reconocieron que la víctima presentaba una minusvalía que le colocaba en una situación de inferioridad respecto a su oponente, por mucho que a renglón seguido añadieran que el acusado hubiera actuado de igual manera con cualquier otra persona.

El veredicto comenzó a ser leído a las 22.10 de la noche, una hora que no parece la más apropiada, después de que el acusado llegase al palacio de Justicia de Donostia desde la cárcel alavesa de Zaballa.

El jurado concluyó que los hechos tuvieron lugar el 22 de septiembre de 2015. El delito se cometió en el 2º D del número 115 de la avenida José Elosegui, en el barrio donostiarra de Herrera. Aquel día, el acusado, David D.C., se personó en el domicilio de la víctima, Luis Manuel Fernández, con el propósito de comprar heroína.

Mientras se encontraban juntos en el salón de la vivienda se produjo una discusión entre ambos y durante la disputa el acusado arrojó a la víctima al suelo. Esta cayó de espaldas y, de inmediato, el presunto homicida se colocó a horcajadas encima de él y empezó a apretarle con ambas manos el cuello y no paró hasta que le mató.

Los gritos y ruidos procedentes del interior de la vivienda alertaron a los vecinos, que pusieron los hechos en conocimiento de la Policía. Cuando los agentes accedieron al piso encontraron a la víctima ya sin vida. En el mismo escenario se hallaba el presunto autor.

El tribunal estimó que en el momento de los hechos el acusado sabía lo que hacía. De esta manera echaba por tierra en parte el argumento de la defensa, que solicito la aplicación de una eximente incompleta por toxicomanía. No obstante, el jurado sí apreció la existencia de una atenuante derivada por drogadicción, que alteró levemente sus facultades.

No al indulto

Durante la vista, la defensa del acusado mantuvo que su cliente padecía una «psicosis no orgánica» así como un síndrome de dependencia por consumo de múltiples drogas del que fue tratado en el centro de salud mental de Egia, y añadió que su estado se agravó tras el fallecimiento de su madre. Asimismo, detalló que cinco días antes de los hechos, había acudido a la consulta de salud mental ante un «agravamiento de la situación psicótica», después de que se sintiera observado y percibiera que en la calle hablaban de él.

El jurado se opuso a la concesión del indulto, si bien propuso que el acusado pudiera participar en un programa rehabilitador.

Tras la lectura del veredicto, el jurado quedó disuelto. Las partes necesitaron unos minutos para interpretar de manera correcta la decisión del tribunal. El último día del juicio, el fiscal elevó la petición de pena, de manera que de los 12 años y 6 meses que solicitaba inicialmente pasó a reclamar 13 años y 9 meses. La acusación particular, por su parte, demandó para el acusado 15 años de cárcel, mientras que la defensa solicitó 5.

La redacción de la sentencia corresponde ahora a la magistrada presidente que será quien deberá imponer la pena privativa de libertad y además tendrá que fijar las indemnizaciones para los familiares de la víctima.

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