Diario Vasco

«El día a día con nuestros hijos es muy duro; solo queremos levantar cabeza»

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Amaia Cañas y Kontxi Puerto reclaman a Kutxabank que les conceda las carencias hipotecarias por cinco años. / MIKEL FRAILE

  • Amaia Cañas y Kontxi Puerto son dos guipuzcoanas que reclaman a su banco la firma de un periodo de carencia en sus hipotecas

Son madres de familia numerosa, en una situación económica precaria y con una hipoteca que les asfixia. Kontxi Puerto y Amaia Cañas han pedido a su banco, Kutxabank, que les apruebe unos periodos de carencias de cinco años, que les supondría reducir la cuota que pagan al mes por sus viviendas «y poder empezar a levantar cabeza». Sin embargo, aseguran que desde la entidad bancaria se les ha denegado esta posibilidad por no cumplir los requisitos exigidos para poder acceder a ella. «Creo que ambas los cumplimos, pero nos están poniendo trabas», señala Amaia.

Esta joven de 32 años vive en Errenteria con sus tres hijos, dos de diez años y uno de trece. Después de un largo proceso de divorcio de su exmarido, del que asegura que le propinó malos tratos, Amaia solicitó las carencias, que supondrían una reducción de la cuota de su hipoteca, por la que actualmente paga algo más de 700 euros al mes. «Cumplo todos los requisitos que se exigen, pero el banco me pide la documentación económica de mi exmarido, porque consta como parte de la unidad familiar de la vivienda. Es absurdo, porque ni siquiera vive en Gipuzkoa, ya que tiene una orden de alejamiento», señala Amaia.

Su ingresos mensuales son de 420 euros, por lo que ha tenido que recurrir a la ayuda de sus familiares. «Cuento con el apoyo de mis padres y de mi hermana, que se han metido de lleno también en la plataforma de STOP Desahucios para ayudarme». Amaia asegura además que ha recibido una demanda de ejecución hipotecaria por parte del banco, que de resultar en su contra supondría el embargo y la salida a subasta de su vivienda.

Kontxi tiene 41 años y también es madre de tres hijos. Sin embargo su situación es más delicada, ya que dos de ellos tienen discapacidades mentales. «Imagínate el panorama que tengo», comenta. «Me he quedado en paro, no trabajo desde verano. He tenido que vender el coche y mi padre ha tenido que hacerse cargo del pago de mi hipoteca. Y no me parece justo, porque él es un señor ya jubilado». La mensualidad que paga al banco es de casi 600 euros, aunque señala que ahora «puedo respirar un poco porque me acaban de conceder la ayuda de la RGI». Asimismo afirma que su expareja, que también la sometió a malos tratos, le pasa una pensión de 160 euros al mes por sus tres hijos, «que me da cuando le viene en gana».

En su caso, el banco alega que su vivienda excede en el precio máximo exigido para poder acceder a las carencias hipotecarias. Sin embargo, Kontxi asegura que se han basado en el precio establecido por el Gobierno de España, y no por el tasado por el Ejecutivo vasco, que sí le permitiría optar a la rebaja de la cuota por cinco años. «No tiene sentido que me apliquen la de España cuando la vivienda está en Euskadi y el Gobierno Vasco tiene su propio precio», señala la donostiarra.

Cogidas de la mano y muy emocionadas se presentaron ayer en la concentración promovida por STOP Desahucios Gipuzkoa frente a la sede de Kutxabank en la calle Garibay de San Sebastián. La plataforma denuncia que el banco incumple el conocido como Decreto Guindos, referido al Código de Buenas Prácticas Bancarias. Las afectadas sienten que el banco «les pone muchas trabas, pese a que solo queremos levantar un poco la cabeza, para poder salir adelante». Bastante duro es el día a día que pasamos con nuestros hijos, como para además tener que pasar por esto», añade Kontxi.

Fuentes de Kutxabank consultadas por este periódico señalan que «siempre hemos cumplido el Código de Buenas Prácticas Bancarias, y prueba de ello es que nunca hemos recibido una reprobación por parte del Banco de España por su incumplimiento». Afirman, eso sí, que deben cumplirse todos los requisitos. La entidad bancaria vasca asegura también «que siempre hemos tratado de buscar acuerdos con nuestros clientes en casos especiales, para ajustar las soluciones posibles a cada situación».

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