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Abeto de Normandía que cayó en Bergara. / MIGURA

A merced del viento

  • Rachas de hasta 122 km/h cortan carreteras y paralizan el tráfico ferroviario ocho horas

El fuerte viento se dejó notar ayer en buena parte de Gipuzkoa. Si bien no se registraron daños personales, la caída de árboles, tejavanas o desprendimientos provocaron una cascada de incidentes en todo el territorio. La alerta amarilla decretada por viento para la madrugada del domingo y la mañana de ayer causó complicaciones en los municipios de Alto Deba y de Goierri donde las rachas de viento huracanado llegaron a alcanzar los 122 km/h. En Eskoriatza, por ejemplo, 760 alumnos se quedaron sin acudir a clase porque las ramas que se cayeron a la carretera imposibilitaron el acceso al centro escolar. Árboles derribados, cortes en carreteras y tráfico ferroviario paralizado fue el parte de una jornada en la que Gipuzkoa estuvo a merced del viento.

Los bomberos de la Diputación de Gipuzkoa tuvieron una jornada complicada. Desde las 20.00 horas del domingo hasta las 12.00 horas de ayer, momento en el que finalizó la alerta amarilla por fuertes rachas de viento, realizaron una treintena de intervenciones en todo el territorio. El 80% de esas actuaciones se llevaron a cabo en tres parques de Gipuzkoa: Zubillaga (Oñati), Korosti (Legazpi) y Goierri (Ordizia). Durante la madrugada las salidas de los equipos de bomberos se centraron sobre todo en la zona del Alto Deba, mientras que a medida que la jornada fue avanzando las fuertes rachas se fueron desplazando al Goierri. Los bomberos de Donsotia realizaron alrededor de 15 intervenciones.

La racha de viento más fuerte en Gipuzkoa se registró en Ordizia con 121 km/h, según los datos aportados por Aemet. En Elgoibar alcanzaron los 100 km/h, mientras que en Igeldo se llegaron a registrar rachas de hasta 85 km/h. La peculiaridad de los vientos de sureste que azotaron ayer Gipuzkoa residía en que durante las catorce horas que duró la alerta se registraron «muchas rachas de más de 80 km/h continuadas», explicó la delegada en Euskadi, Margarita Martín.

La caída de un árbol en la vía ferroviaria entre Zegama y Alsasua provocó el corte de esta línea durante ocho horas, por lo que los pasajeros de trenes de largo recorrido con destino Madrid y Barcelona y los procedentes de Lisboa fueron transbordados en autobuses. Además, varias caídas de árboles y tablones en las carreteras de Zarautz, Lazkao y Deba provocaron que estas vías sufrieran varios cortes pero sin que hubiera que lamentar daños personales.

Eskoriatza y Aretxabaleta fueron dos de los municipios más afectados. Los contenedores se movían de un lado a otro como si fueran de papel. Durante buena parte de la mañana estuvieron a merced del viento; incluso el alcalde atxabaltarra, Unai Elkoro, pidió que si no era estrictamente necesario la gente no saliera de sus domicilios. El polideportivo Ibarra de la localidad fue uno de los puntos más problemáticos. Cinco árboles cayeron en uno de los fondos del campo de fútbol, destrozando uno de los muros que rodea el terreno de juego. Desde el Ayuntamiento aseguraron que necesitarán varios días para arreglar los desperfectos causados, informa Joxebi Ramos.

En Eskoriatza, por su parte, unos 760 alumnos de entre 6 y 18 años del centro Almen de Arizmendi Ikastola vieron cómo sus clases quedaron suspendidas como consecuencia de los árboles que cayeron a la carretera de acceso al centro escolar. Ante la imposibilidad de acceder a la ikastola desde el centro decidieron suspender las clases. Informaron de que hoy no habrá problemas para que se reanude la actividad con normalidad. La fábrica de Fagor Ederlan en Eskoriatza y Aretxabaleta tampoco se libró de las rachas de viento huracanadas. La falta de suministro eléctrico provocó que la actividad de los hornos se tuviera que paralizar durante la madrugada. La producción de la fundición se tuvo que parar. «Una circunstancia que no es nada habitual», reseñaron fuentes de la empresa.

Además, unas 4.000 familias se quedaron sin suministro eléctrico durante la noche y las primeras horas de ayer en la comunidad autónoma. Durante la jornada la avería se fue arreglando. La comunicación telefónica también sufrió contratiempos en Aretxabaleta, donde muchos se quedaron sin cobertura por las ramas que cayeron sobre los tendidos de telefonía.

En Arrasate, el temporal de viento causó pequeños daños materiales como caídas de árboles, tejas o desprendimientos de tejavanas. En Bergara el Ayuntamiento decidió cerrar todos los parques públicos por el protocolo de vendavales que se puso en marcha. En uno de ellos, un abeto de Normandía de entre 25 y 30 metros de altura dejó imágenes impresionantes después de que su tronco de 60 centímetros de diámetro quedara partido en dos.

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