Diario Vasco

Las empleadas de residencias advierten de que «las cargas de trabajo impiden una atención de calidad»

  • El sindicato ELA dijo que el informe foral sobre la mejora de las condiciones salariales del sector «ha levantado ampollas» en la plantilla

«Son personas, no tornillos». Las trabajadoras de las residencias de personas mayores y dependientes de Gipuzkoa trasladaron ayer a los partidos políticos en Juntas Generales el problema de las cargas de trabajo y los sistemas de turnos en el desempeño de su actividad. «Os invitamos a seguir un día nuestro trabajo. De 8.00 a 9.30 horas cada una tenemos que levantar, asear, vestir, limpiar la habitación para que estén listos para el desayuno a seis residentes, lo que significa que tenemos 15 minutos por usuario. Con esos ratios es imposible dar una atención de calidad», remarcó Ana Sastre, junto con Iñigo Zubeldia, delegado sindical de ELA, que acudió a presentar la valoración de la central sobre el informe de la Diputación en el que se muestra la mejora de las condiciones salariales logradas por el colectivo, y que fue presentado hace varias semanas.

El estudio analiza, entre otras variables, la evolución salarial del sector desde 2008, año en el que se desencadenó la crisis económica, y 2015. En este período los salarios del personal de residencias de mayores han mejorado significativamente al aumentar un 20,7%, lo que supone un promedio cercano al 3% anual, «muy por encima del IPC de Gipuzkoa, lo que ha supuesto un aumento de la capacidad adquisitiva y el salario real de los trabajadores».

Al igual que denunciaron entonces a través de una nota de prensa, Zubeldia reiteró que el informe es «parcial» y se ha publicado «con intencionalidad para condicionar la negociación colectiva» ahora mismo en marcha. El representante aseguró que el informe «ha levantado ampollas» entre la plantilla.

«No solo dinero»

El colectivo de trabajadoras coincidió en que, al margen de los datos salariales, en ese análisis no se describen las condiciones de trabajo. «Es un problema que no se resuelve solo con dinero», porque atañe a un modelo de funcionamiento que debe cubrir la atención las 24 horas de los 365 días del año con unas condiciones laborales que permitan calidad de vida también para la plantilla, explicaron. «No hay quien viva en ese sistema de turnos», dijeron con ejemplos de trabajadoras que acuden por la mañana a levantar y asear a los ancianos y regresan por la noche a acostarles. «Son horarios parciales incompatibles con otro trabajo», remarcaron al tiempo que reconocieron que la reivindicación de una jornada completa para toda la plantilla «es una solución imposible», admitió Zubeldia, por la amplia cobertura que debe prestar el servicio.

Zorione Etxezarraga, juntera del PNV, dijo ser conocedora de la dificultad de organizar un modelo de trabajo en un sector que exige ser atendido a todas horas, pero remarcó el objeto del estudio y dijo que el sindicato ELA «hace una lectura negativa y parcial de las conclusiones del informe al no hacer referencia a la idea principal, el aumento salarial del sector los últimos años».

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