Diario Vasco

Berritxu, el loro con acento vasco que triunfa en la red

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Berritxu, un loro muy parlanchín.

  • El papagayo más parlanchín de Euskadi canta 'La Cucaracha', habla en euskera y se sienta a la mesa como uno más de la familia. Su tronchante monólogo sobre el viento lo han visto casi cinco millones de personas: «Saluda a mi hermano cuando llega a casa y se sabe el nombre de todos mis sobrinos», cuenta Josune Nosellas, su dueña

Berritxu se sienta a la mesa con Josune, como uno más de la familia, que lo es. «¡Uy! ¡Ahora a comer! ¡Qué bien!», dice en cuanto le ve sacar el mantel. Y ameniza el menú con la 'La Cucaracha' o la sintonía del programa 'Sálvame' ('Nacho Pooooolooo')... Se anima incluso con el euskera y está aprendiendo el 'Zorionak Zuri' para poderse unir a los festejos en los cumpleaños. Además de parlanchín, Berritxu es un romántico empedernido. «Dame un beso cariñoso», pedía a sus seguidores en un vídeo colgado en su Facebook hace diez días que ya supera las 53.000 reproducciones. Eso sí, el éxito le llegó con un hilarante mónologo sobre el viento que han visto casi cinco millones de personas.

Berritxu no es meteorólogo ni humorista, es el loro más simpático de Euskadi. Una estrella de las redes sociales, donde sus fans se cuentan por miles. Aunque es un yaco, una especie que se caracteriza por su elevada inteligencia, Josune, su dueña, asegura que sus logros le cuestan muchas horas de trabajo. «Aprende cuando se divierte y está contento, mediante juegos. Si estás encima no suelta una palabra», afirma esta vecina de San Sebastián de 55 años. Berritxu llegó a su casa cuando tenía cuatro meses. «Mi tía de Tolosa tenía un loro y me animó a que me hiciera con uno. Coincidió que una amiga del barrio tenía localizadas un par de crías en Sevilla y mi hermana me regaló una», relata. Hoy, es un miembro más de la familia y hasta lo sentaron a la mesa de gala en Nochebuena. «Saluda a mi hermano cuando llega a casa, se sabe el nombre de todos mis sobrinos y cada vez que salgo me dice que me porte bien y que le dé un beso», cuenta Josune.

Hasta hace un tiempo el loro solo hacía esas 'monerías' en casa, pero ahora tiene más público. Su debut artístico fue hace año y medio, cuando Josune se compró su primer móvil y decidió grabar las divertidas actuaciones de este loro con acento vasco. Eso sí, aunque delante de las cámaras se le ve muy suelto, cuando está su dueña delante se hace el vergonzoso. Así que Josune tiene su truquillo. Saca una vieja mesa de ordenador a la terraza y una pila de libros que hacen de soporte del móvil. «Yo me voy y le dejo hablando, porque basta que le diga algo para que no lo haga, éste es así». En un principio, solo decía palabras sueltas o expresiones de la vida cotidiana, pero ahora se atreve a cantar. El 'supercalifragilisticoespialidoso' de Mary Poppins lo aprendió «muy rápido», pero para la canción de 'La Cucaracha' necesitó un año. «Lo difícil es enseñarle a entonar», asegura Josune. Además, se sabe el himno de la Real.

Su vida entre barrotes termina con cada vídeo. Berritxu anda suelto por casa. «Le gusta ir corriendo de mi habitación a la sala, por eso está tan musculoso. Así se cansa, que mi loro no es de los que se echan siesta». El inconveniente de que campe a sus anchas es que la emprende a picotazos con los muebles. «Lo destroza todo, me arranca las cremalleras de la ropa, hace agujeros en los zapatos...», se queja Josune. Además, se rebota si se siente ignorado. «Si no le haces caso, pica la pared, tira las cosas de la mesa o se pone a chillar, es como un niño». Y como niño que es, también tiene sus castigos. «Cuando se porta mal le echo agua en la jaula o le encierro a oscuras en una habitación durante diez minutos», cuenta Josune. Se acaba saliendo con la suya: «¡Ay dios, qué susto!», empieza a gritar con voz de pena.

Berritxu es un loro «muy feliz» y «bastante consentido». «Vivo con mi madre, que es dependiente, y salgo poco de casa. Así que le hablo y le mimo mucho», reconoce Josune. Come con ella en la mesa y aunque le da un pienso especial, le encanta el maíz cocido, las nueces y la granada. Lo malo es que es tan loro, que a veces no calla. «Se puede tirar una hora hablando sin parar. No te deja ver el Telediario porque se pone a cantar 'La Cucaracha'». Aún así, su dueña reconoce que es «un encanto», que le da «muchas alegrías». También a los vecinos les cae simpático, porque acompaña de un divertido «tilín-talán» el sonido de las campanas de la iglesia y saluda a los obreros de enfrente. Josune ha recibido ofertas por él, pero Berritxu no tiene precio. «Es posible que viva más años que yo y me tendré que plantear qué hacer con él. Solo lo regalaría si tuviera todas las garantías de que va a ser más feliz. Si se fuera a vivir libre a un jardín en compañía de otro loro.»

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