Diario Vasco

La Ertzaintza trata de confirmar la identidad de la fallecida en el accidente de Usurbil

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Un ertzaina examina los restos del coche que chocó contra la ambulancia tras circular en dirección contraria. / ARIZMENDI

  • El juez vuelve a enviar a dependencias policiales al conductor del coche que chocó contra una ambulancia tras circular en dirección contraria

El accidente que el pasado sábado se cobró dos vidas en la AP-8, a la altura de Usurbil, ha dejado un reguero de incógnitas que la Ertzaintza trata de resolver. La primera es la identidad de una de las víctimas del siniestro, una mujer sudamericana que viajaba junto a otras cinco personas en el Opel Astra que a las 6.20 de la mañana chocó contra una ambulancia tras recorrer alrededor de ocho kilómetros en dirección contraria.

La mujer murió en el acto, al igual que otro de sus acompañantes, un vecino de Bilbao de origen marroquí, de 23 años de edad. Ambos viajaban en el asiento trasero del turismo, cuyo conductor fue detenido poco después del accidente por la Policía autónoma acusado de un delito contra la seguridad vial. El varón fallecido, Souhail Belmoudden, pudo ser identificado, pero no así la mujer, que no llevaba encima ninguna documentación. Fue necesario tomar las huellas dactilares al cadáver para tratar de averiguar posteriormente su filiación.

Las pesquisas han conducido hacia una identidad aún no confirmada al cien por cien. La Ertzaintza baraja un nombre pero todavía está a la espera de contactar con los familiares de la fallecida para dar por resuelta una de las incógnitas que rodean al accidente.

Poco después de las seis de la mañana del sábado un Opel Astra matriculado en Madrid entró en la AP-1 por dirección contraria en algún lugar a la altura de Astigarraga que todavía no ha podido ser determinado. En el turismo, que se dirigía hacia Bilbao, viajaban tres hombres de origen magrebí y tres mujeres, dos de origen nicaragüense y una brasileña.

El coche fue detectado por personal de vigilancia de carreteras de la Diputación de Gipuzkoa que trató de advertir al conductor de que circulaba en sentido contrario. Las advertencias fueron inútiles, como también lo fue el sistema de señalización luminosa que se activó cuando el turismo atravesó los túneles de Arizmendi y Aritzeta. A velocidad no excesiva, según uno de los trabajadores de la autopista, el vehículo avanzó por la AP-1 al encuentro con la AP-8 no sin antes cruzarse con dos coches a los que pudo esquivar.

El Opel Astra llegó al final de su viaje a la altura de la confluencia con la GI-20 cuando se topó de frente con una furgoneta Ford Transit de transporte sanitario no urgente que circulaba correctamente. En la ambulancia viajaban cuatro personas, tres de ellas pacientes de diálisis que acudían a recibir tratamiento al Hospital Universitario Donostia desde Mutriku, Zumaia y Deba.

Fueron los reflejos del chófer de este último vehículo los que evitaron una desgracia aún mayor de la que ocurrió. El hombre dio un volantazo que impidió que la colisión fuera frontal, lo que hubiera traído consigo consecuencias mucho más graves. Ambos vehículos recibieron el impacto en la zona izquierda y fue el Opel Astra el que se llevó la peor parte.

Detención

Los dos fallecidos viajaban en el asiento trasero del turismo, que salió despedido tras la colisión para impactar contra una mediana. Uno de los ocupantes del coche sufrió heridas graves de las que está siendo tratado en el Hospital Donostia y el resto de los implicados en el siniestro fueron dados de alta el mismo sábado después de ser atendidos de lesiones leves.

El conductor del Opel Astra, de 28 años y vecino de Bilbao, fue detenido en el mismo hospital por la Ertzaintza. Tras la colisión su tasa de alcoholemia en sangre fue de 0,24 mg/l, por debajo del máximo permitido de 0,25 miligramos. También dio negativo en la prueba de drogas. El hombre fue trasladado a la comisaría de Oiartzun, donde se negó a prestar declaración y pasó ayer por la mañana a disposición judicial. El juez, sin embargo, ordenó su traslado de regreso a las dependencias de la Ertzaintza, a la espera de ser citado nuevamente.

Poco después del accidente el chófer de la ambulancia relató que cuando corrió hacia el Opel Astra para prestar ayuda se encontró con dos de sus ocupantes en el exterior del coche. Ambos no dejaban de preguntarse quién era el que conducía el vehículo.

Al parecer, los pasajeros del turismo no eran lo que se dice amigos de toda la vida. Según fuentes de la investigación, no se conocían lo suficiente como para poder dar datos de la mujer fallecida. Esta es otra de las incógnitas que trata de despejar la Ertzaintza. ¿Qué hacían esas seis personas en un coche en dirección contraria?

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