Diario Vasco

Tiempo «de calidad» para Yeray, el hermano mayor

Cualquier enfermedad trastoca la rutina familiar, pero un cáncer infantil directamente la desmorona. La madre de Silvia se tuvo que desplazar de Madrid para echar una mano en casa. «Dejó su vida para venirse a Ordizia, porque Pablo es autónomo y no puede dejar de trabajar». Y a Yeray, el hijo mayor, de repente le faltó su madre, que se pasó casi todo el año en el hospital con su hermana. «Porque de domingo por la tarde hasta el sábado al mediodía no existía en casa, que es cuando me relevaba mi marido». Silvia y Pablo lamentan no haber podido prestar más atención a Yeray, que tiene ocho años. «Así que intentas hacerlo lo mejor posible. El rato que estás, que sea de calidad. Y aunque llegase agotada del hospital, sacas fuerzas para llevarle al cine, a pasear...». Porque se han empeñado en que Yeray mantuviese sus rutinas, «que su vida fuera lo más normal posible».

En todo este tiempo, el chaval ha estado informado de todo. «Desde el principio le dijimos que nos preguntara cualquier cosa, no le hemos escondido nada porque además este es un pueblo pequeño y se ha oído de todo». La enfermedad de Sara le ha obligado a madurar. Son uña y carne. «Mi hermana ha sobrevivido a un cáncer», dice orgulloso.

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