Diario Vasco

«Con precios tan altos de alquiler es muy difícil irse de casa»

A sus 25 años, los donositarras Haizea Alustiza y Lander Nicolás ven lejano el momento de poder emanciparse.
A sus 25 años, los donositarras Haizea Alustiza y Lander Nicolás ven lejano el momento de poder emanciparse. / UNANUE
  • Gipuzkoa es el territorio vasco más caro para el acceso de los jóvenes a una vivienda propia o de alquiler

  • Haizea y Lander, dos donostiarras de 25 años, relatan sus problemas para emanciparse

«Tengo el apoyo de mis padres y las herramientas adecuadas para buscar pisos, pero está todo carísimo, y así es muy complicado emanciparse», se lamenta Haizea Alustiza. Esta donostiarra entiende que a sus 25 años «hay que irse de casa». Como ella, son cada vez más los jóvenes de entre 18 y 34 años los que, queriendo emanciparse, se enfrentan a una misión casi imposible.

El elevado coste de los alquileres y la escasez de ayudas son los principales factores que dificultan esta soñada independencia. La opción de irse a vivir sola la descartó hace tiempo, «porque es una locura». Ahora tiene claro que lo que necesita es encontrar compañeros de piso, o tener la suerte de que alguien deje una plaza vacante en un piso compartido.

Reconoce que no ha solicitado ningún tipo de ayuda, «pero porque a los pocos que tienen suerte les tocan pisos que quedan muy lejos. Una vez te acostumbras a vivir en un barrio relativamente céntrico es complicado hacerse a otros que no lo son tanto», explica.

No perder calidad de vida es lo primordial para Haizea, por eso quiere que el nuevo hogar que está buscando sea accesible. «Y sentirme como en casa, por eso es importante buscar buenos compañeros», añade. Aunque se ha planteado irse a vivir fuera, ahora mismo no lo baraja como opción, porque tiene «la suerte de tener un trabajo». Reitera que se trata de un paso natural, pero muy difícil de dar, y se plantea si, «siendo un tema tan ilusionante, compensa».

Otro de estos jóvenes guipuzcoanos que no se rinden en su búsqueda de un nuevo piso es Lander Nicolás. Lleva tiempo buscando, pero aún no ha tenido suerte. Tiene la misma edad que Haizea, estudia y trabaja al mismo tiempo, y asegura que con lo que gana no le da para vivir solo en Donostia, donde actualmente reside con sus padres. «Es cuestión de vivir, no de sobrevivir», dice.

En su búsqueda ha encontrado algunos pisos, «pero o están muy alejados o son muy pequeños». Se ha apuntado a las promociones públicas de vivienda, «aunque hasta que te llaman puede pasar mucho tiempo», apostilla. En su cuadrilla suelen sacar el tema a colación, pero la falta de decisión hace que el tema quede siempre en agua de borrajas. «Hace falta un trabajo estable, así que de momento toca esperar. Y es más, queremos ahorrar, así que la cosa se complica», concluye este donostiarra.

Quien ya ha tomado una decisión firme es Luar Gullian. «Me voy a ir a vivir a Madrid, porque aquí está imposible», asegura irritado. Aunque prefiere seguir viviendo en Donostia, hacerlo habiéndose emancipado es por el momento imposible. «El otro día me pidieron novecientos euros por un piso para dos personas. Es muchísimo dinero», explica. Las opciones que ha encontrado en Madrid para él y su pareja son más asequibles. Luar cree que con 24 años es el momento de «hacer tu vida, porque te lo pide el cuerpo, te lo pide la cabeza. Me parece triste que gente de treinta años aún tenga que vivir con sus padres», agrega.

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