Diario Vasco

El encarecimiento de los alquileres causa un nuevo retraso en el abandono del hogar familiar

El encarecimiento de los alquileres causa un nuevo retraso en el abandono del hogar familiar
  • Según un estudio, deberían destinar el 58% de su salario neto mensual al pago de la primera cuota de una hipoteca

«Emanciparse es un paso natural que hay que dar. Más aún si tienes un trabajo, como es mi caso. Pero está muy complicado», se lamentan Haizea Alustiza y Lander Nicolás. Y si son donostiarras, como es el caso de estos dos jóvenes de 25 años, la dificultad es aún mayor.

Gipuzkoa es el territorio vasco en el que más caro le resulta a la juventud acceder a una vivienda, bien sea en régimen de alquiler o de compra. Los jóvenes guipuzcoanos asalariados menores de 35 años debían destinar en 2015 el 58% de su salario neto mensual al pago de la primera cuota de una hipoteca para comprar un piso en el mercado libre. A pesar de que este coste supone un descenso de cerca de 8 puntos respecto al año anterior cuando era del 65,7%, está por encima del que debe afrontar la juventud residente en Bizkaia (52,2% del salario neto mensual) y es casi trece puntos superior al coste al que debe hacer frente la juventud alavesa para comprar una vivienda libre (45,4% del salario neto).

Esta es una de las conclusiones que se extrae del tercer informe sobre 'El coste de la emancipación residencial en Euskadi', hecho público ayer por el Observatorio Vasco de la Juventud, dependiente del Departamento de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno Vasco. En este informe se calcula el coste teórico que debe afrontar un joven asalariado de entre 18 y 34 años que quiere emanciparse en solitario para acceder a una vivienda, sea mediante la compra o el alquiler.

El estudio, elaborado por el sociólogo Joffre López Oller, señala que al contrario de lo que ha ocurrido con el coste de acceso a la vivienda en propiedad, el acceso al alquiler ha incrementado su coste debido, sobre todo, a la subida de las rentas de alquiler. La juventud de Gipuzkoa se enfrenta a mayores costes (67,5% del salario neto) que la de Bizkaia (64%) y esta, a su vez, debe asumir mayores costes que los jóvenes de Álava (54,1%) si quieren emanciparse en solitario alquilando una vivienda en el mercado libre.

El estudio sostiene que estas diferencias se deben a que en Gipuzkoa tanto el precio de compraventa de las viviendas como las rentas de alquiler son más caras que en el resto de territorios, especialmente más que en Álava, donde se registran los precios más bajos, mientras que los salarios medios son parecidos en los tres territorios históricos. En los tres territorios es más caro para la juventud alquilar una vivienda que comprarla. Y en los tres «la juventud asalariada menor de 25 años queda excluida del mercado de vivienda, incluso de la protegida, debido a sus bajos salarios».

El informe revela que para los jóvenes vascos, «que en su mayoría no pueden satisfacer los requisitos exigidos para suscribir una hipoteca y deben acudir al alquiler, el encarecimiento de las rentas de alquiler se está traduciendo en una mayor exclusión residencial y, por ende, en un nuevo retraso en la edad de abandono del hogar familiar». En 2015, añade, «ni la compra ni el alquiler de una vivienda libre serían una opción económicamente viable para una persona joven con un salario medio, independientemente de su edad, sexo o el territorio histórico de residencia». Cuestión aparte es la vivienda protegida que, «tanto en compra como en alquiler, en Euskadi resulta una alternativa más factible que en el conjunto de España ya que ofrece unos precios más asumibles» para los jóvenes.

Salario doble

El estudio tiene en cuenta que el máximo de endeudamiento inicial admitido por las entidades financieras al evaluar la viabilidad de un préstamo hipotecario es del 30%. Desde este punto de vista, el autor calcula el nivel de ingresos necesario para que un joven tenga que destinar, a lo sumo, el 30% de su sueldo a una hipoteca por una vivienda libre. «Este salario 'óptimo', de 29.185,59 euros en Euskadi, es en 2015 un 78,1% superior al salario anual que percibe una persona joven (si está trabajando y, además, si lo hace de manera continuada a lo largo de todo el año)». Nuevamente Gipuzkoa es el territorio con una situación más difícil «ya que sería necesario ganar prácticamente el doble (93,4%) para acceder a una vivienda destinando al pago de la hipoteca el 30% del sueldo».

La situación no mejora con la vivienda libre en alquiler. Por segundo año consecutivo, el coste de acceso a este tipo de pisos para un joven en Euskadi supera el de la compra. La brecha en 2015 se ha ensanchado y ya supera los diez puntos porcentuales (el coste de acceso al alquiler es del 63,8% del salario frente al 53,4% en la compra). «El principal motivo que hay detrás de esta divergencia es el incremento que están sufriendo los alquileres en el mercado libre, de tal manera que el importe medio en 2015, de 871 euros al mes, se ha situado a la misma altura que en 2009» indica el estudio, que añade que «especialmente intensa ha sido la subida de los alquileres en Gipuzkoa», que «vuelve a ser el territorio donde más inviable resulta para una persona joven asalariada acudir al mercado de alquiler».

Para llegar a satisfacer los actuales precios de alquiler sin riesgo de sobreendeudamiento, el salario de un joven en Euskadi tendría que ser un 112,8% superior al actual. «En otras palabras, harían falta más de dos salarios para no tener que dedicar más del 30% de los ingresos mensuales a sufragar el primer recibo del alquiler». En Gipuzkoa el incremento debería ser del 125,1%, mientras que en el conjunto de España se quedaría en el 78,8%.

Pisos protegidos

En cuanto a los pisos protegidos, el informe señala que entre 2007 y 2015 el esfuerzo económico inicial que debería afrontar un joven para adquirir un piso protegido en Euskadi se ha movido entre el máximo del 36,4% de 2008 y el mínimo del 25% de 2009. En 2015 sería del 31,9% y por primera vez supera al coste de acceso en España. Aplicando estrictamente la ratio del 30% que marca el límite máximo tolerable, actualmente un piso protegido solo sería accesible en Álava.

El precio de la renta de alquiler de una vivienda protegida también ha repuntado entre 2014 y 2015, un 5,8%, hasta situarse en los 345 euros mensuales. Con todo, «entre todos los escenarios posibles, sigue siendo el económicamente más viable para una persona joven, ya que le supondría tener que reservar el 25,3% de su salario para el pago del alquiler», dice el informe.

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