Diario Vasco

El testamento vital también se podrá formalizar en los centros de salud de Gipuzkoa

Iñaki Saralegui posa en un receso de las jornadas que se llevaron a cabo ayer en San Sebastián.
Iñaki Saralegui posa en un receso de las jornadas que se llevaron a cabo ayer en San Sebastián. / USOZ
  • Osakidetza quiere facilitar el proceso para registrar las voluntades anticipadas, que se podrán cumplimentar también en residencias

Dar a conocer qué supone y qué significa el testamento vital. Este es el principal objetivo del proyecto de voluntades anticipadas que Osakidetza puso en marcha hace dos años en Álava y ahora pretende ampliar a centros de salud, hospitales y residencias de Gipuzkoa y Bizkaia, donde en breve se podrá formalizar. Entre las metas que se han propuesto sus responsables están las de «informar a los pacientes qué es, además de formar a profesionales sanitarios, con cursos, para atender la demanda que pueda surgir», explicó ayer Iñaki Saralegui, coordinador del proyecto en Álava, durante su participación en unas jornadas que la Asociación Vasca de Rehabilitación Psicosocial organizó en San Sebastián.

El desconocimiento de la sociedad en torno a las voluntades anticipadas es lo que provocó la puesta en marcha del proyecto. «Mucha gente cree que es un documento, una ley o una firma. Pero eso solo es una parte del proceso. Lo importante son las reflexiones y las conversaciones», explicó Saralegui. Lo primero es explicar qué es el testamento vital. «Es un proceso de comunicación entre el paciente, su familia y el equipo médico. Es importante realizarlo porque si en algún momento por una enfermedad o por la edad avanzada hay que ponerle un tratamiento y no puede decidir por sí solo, ya ha dejado plasmado si quiere recibirlo o no. A partir de ahí los médicos podemos encontrar soluciones», explicó Saralegui.

Además de ante notario o tres testigos, en la actualidad para cumplimentar el testamento vital es preciso acudir a la sede territorial del Departamento vasco de Salud con cita previa. Con este proyecto ahora se simplifica el proceso y se acerca la información a los pacientes. Se trata de una iniciativa en la que «el médico, la enfermera o el trabajador social invita al paciente a participar en unas conversaciones. Proponemos que a partir de un espacio de 45 minutos hablemos de ello con la persona y le entregamos un documento para su reflexión», explicó este médico intensivista. Pero el proceso no termina ahí. «Tenemos dos reuniones más con el paciente y sus acompañantes sobre sus voluntades y preocupaciones. Entonces, en ese momento es cuando conocemos lo que quiere o no, y se refleja en un documento para que en un futuro se tenga en cuenta por los médicos», dijo.

Gipuzkoa tiene registrados 7.500 documentos de voluntades anticipadas. La tendencia de este registro, que comenzó a funcionar en 2004, ha sido creciente, con cerca de 600 nuevos documentos formalizados en 2016. En una sociedad cada vez más envejecida como la guipuzcoana donde las enfermedades degenerativas van en aumento, «este tipo de documentos son importantes porque evita muchos problemas familiares», explicó Saralegui. «Por ejemplo, para los hijos es mucho más sencillo a la hora de tomar decisiones como la de ingresar a alguno de los padres en una residencia porque a lo mejor ya ha dejado firmado que sí quiere acudir a algún centro de este tipo. Así, la familia lo suele aceptar de una manera más natural», subrayó Saralegui.

El proyecto que se ha puesto en marcha en Álava y se va a extender a Gipuzkoa y Bizkaia ha puesto su foco «en personas mayores de 75 años y en aquellos que tengan enfermedades crónicas». Pero también indicó que «no es prematuro que lo puedan hacer todas las personas que son mayores de edad. La media de edad de las personas que hemos tratado es de 67 años, por lo que nunca es pronto para hablar de ello. Hay mucha gente joven que acude porque algún familiar ha fallecido por alguna enfermedad o porque pueda estar enfermo», aseguró. Pero Saralegui va mucho más allá: «También tenemos gente sana con 28 años que anda en moto o hace parapente y si tiene un accidente quiere que sus voluntades puedan estar contempladas».

Saralegui aseguró que la integración de la familia en el proceso de las voluntades anticipadas «es fundamental. En otros países como Estados Unidos a lo mejor no es así pero en nuestra sociedad, donde la familia tiene tanta importancia, es fundamental que estén al tanto». En este sentido también señaló que el papel del representante no es obligatorio pero «es relevante. En un papel no se puede prever todo lo que le va a ocurrir a una persona durante su vida, pero sí existe esta figura es quien toma las decisiones», argumentó.

Los esfuerzos de este proyecto también se centran en formar a los profesionales sanitarios. «En Gipuzkoa y Bizkaia haremos lo mismo que en Álava, daremos cursos que se llaman facilitadores que duran cuatro horas».

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