Diario Vasco

Las investigadoras plantan cara al techo de cristal en la ciencia

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Bajo el título ‘La ciencia sí es cosa de chicas’, Nanogune reunió ayer a alumnos y alumnas de la ikastola Ibai para fomentar carreras científicas y visibilizar el papel de la mujer en la ciencia. / USOZ

  • La baja presencia de mujeres en puestos de liderazgo «preocupa» y moviliza a centros como Nanogune

  • Mujeres científicas fomentaron ayer vocaciones entre el alumnado de la ikastola Ibai y visibilizaron el talento femenino

«Newton, Galileo y Einstein». Los alumnos y alumnas de la ikastola Ibai no fallan en la respuesta. Ni un nombre de mujer se ha almacenado en sus pequeños cerebros cuando se les pregunta por prestigiosos científicos. Era la contestación esperada, la que hubiéramos dado cualquiera de nosotros. Nada de lo que extrañarse. Pero dedicarse a la investigación y ser mujer tampoco vacuna ni contra los prejuicios sociales ni contra los años de ciencia escritos casi en exclusiva en masculino, sin apenas referencias al talento femenino, invisible y oculto. A Reyes Calvo, investigadora sénior en el centro Nanogune de Donostia y firme defensora de la igualdad en la carrera profesional científica, esos clichés también le han jugado una mala pasada. «Hasta hace un par de años -reconoce- no supe que quien había desarrollado el teorema de Noether, una de las fórmulas más importantes en el campo de la física, no era un hombre sino una mujer, Emmy Noether, una matemática alemana extraordinaria. Pero yo, como muchos alumnos, lo asocié a un hombre».

La anécdota la cuenta para explicar las complejas razones por las cuales la desigualdad de género anida en la ciencia. Aunque se detectan señales de mejora, la baja presencia femenina en puestos de liderazgo científico «preocupa» y ha movilizado a la comunidad internacional, también al centro donde Reyes trabaja, Nanogune, que ayer estrenó un programa de actividades para conmemorar el Día Internacional de la Mujer y la Niña en Ciencia, que se celebra este sábado.

El 11 de febrero fue la fecha elegida el año pasado en Europa para visibilizar el trabajo de las científicas y ha sido en esta segunda edición cuando ha tenido más eco. En Nanogune no son una excepción y repiten, a su pesar, el patrón de la gran mayoría de centros de excelencia científica. Un tercio de los investigadores son mujeres, pero a medida que se va escalando a los puestos de mayor responsabilidad la presencia femenina se desvanece. De hecho, los once grupos de investigación del centro donostiarra están dirigidos por hombres. «Es el llamado efecto tijera. En las carreras científicas, aunque no tanto en Física e Ingenierías, la presencia de alumnas está compensada o incluso es mayoritaria como en las sanitarias. La presencia de mujeres investigadoras ronda el 30% de media en Europa, pero si se mira a los puestos de liderazgo apenas hay una mujer por cada nueve hombres. Es un problema que aquí nos preocupa y existe una especial sensibilidad para intentar cambiarlo», afirma Reyes, que tiene 37 años y ha recorrido ya varios países desde su Almadén natal (Ciudad Real) hasta recalar en Donostia.

Sacrificar la carrera

Las barreras que alejan a las mujeres de los puestos de liderazgo científicos tienen que ver, cita, «con el estancamiento de vocaciones, la persistencia de estereotipos sobre a lo que puede dedicarse un chico o una chica», pero también influye la conciliación, «como en muchos ámbitos», el sacrificio que hacen muchas mujeres -y no hombres- que tienen hijos y renuncian a la carrera profesional.

Hay obstáculos más sutiles que acaban calando. «La falta de modelos femeninos en ciencia también es un mensajes. Que durante la carrera no ves a una mujer catedrático es significativo». El informe 'Científicas en cifras 2015', presentado esta semana en Madrid, no ha revelado nada nuevo, señal de que las cosas no han cambiado demasiado.

Los siete Organismos Públicos de Investigación (OPI), entre los que se encuentran el CSIC (el mayor organismo de investigación español) o el Instituto de Salud Carlos III (encargado de gestionar la investigación estatal en salud), están liderados por hombres. El porcentaje de científicas se estanca en el 39%, solo ocupan el 20% de las cátedras y el número de rectoras y directoras de centros es ínfimo. «Hay que vencer esas barreras», se empeña Reyes, una batalla contra ese techo de cristal en la que están implicadas mujeres, y también hombres, que no se resignan a esta realidad.

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