Diario Vasco

Cada vez más empresas contratan detectives privados

La detective Arantza Busto filma con su cámara durante una jornada de trabajo por las calles de San Sebastián.
La detective Arantza Busto filma con su cámara durante una jornada de trabajo por las calles de San Sebastián. / USOZ
  • El trabajo de los detectives privados se convierte en esencial en muchos casos de conflictos laborales

Pasan desapercibidos para la mayoría de ciudadanos pero sus ojos todo lo ven. La gran parte de los mortales desconocen su presencia, al menos, en las calles de Gipuzkoa. Su trabajo se extiende hasta lugares insospechados a los que la Policía pocas veces llega, pero su labor se convierte muchas veces en determinante para aclarar cientos de casos en los juzgados guipuzcoanos. «Nuestra labor es pasar inadvertidos y que nadie se dé cuenta de que estamos allí». Así define un detective privado del territorio la parte fundamental de su trabajo. Intentar mimetizarse con el entorno.

El trabajo de los detectives privados se convierte en esencial en muchos casos de conflictos laborales. Su labor ha vuelto a primera plana pública después de que la Diputación Foral de Gipuzkoa haya despedido por primera vez en su historia a un trabajador que ha acreditado sus reiteradas y graves faltas para con la institución foral. Tal y como adelantó DV, su infracción consistía en dedicarse a un negocio privado en horas en las que debía servir a la Diputación y con recursos puestos a su disposición para llevar a cabo su tarea como funcionario público.

Al tener conocimiento de determinadas informaciones, el diputado foral de Gobernanza y Comunicación con la Sociedad, Imanol Lasa, decidió abrir un periodo de información reservada con el fin de determinar el alcance de las supuestas irregularidades. En el curso de las informaciones participó un detective privado, que puso de manifiesto reiterados incumplimientos de su jornada laboral.

Gonzalo Zubeldia, de Detectives Norte & Asociados, tiene acreditado un recorrido profesional de casi tres décadas como detective privado. Asegura que siempre han existido casos de empleados que «trabajan en otras empresas o de absentismo laboral», aunque hace hincapié en que «cada vez se dan más casos de instituciones públicas que acuden hasta nuestros despachos para aclarar dichas situaciones». Zubeldia reconoce que las instituciones públicas «poco a poco comienzan a perder el miedo a investigar a sus trabajadores. Empieza a perderse esa imagen de que el puesto de trabajo de un funcionario es para toda la vida y esa cierta impunidad que siempre hemos visto hacia a ellos».

Arantza Busto, miembro de Investigaciones Privadas Nor, se expresa en similares términos que su compañero en cuanto a las instituciones públicas. Incide en que «a nosotros aún no nos ha tocado que acudan a nuestro despacho, pero creo que es porque en muchas ocasiones no se les considera igual que un trabajador de una empresa privada». Busto piensa que esa situación se debe a que «en el caso de los funcionarios los indicios tienen que ser muy claros para que acudan a un detective privado». Aún así, esta detective privada pone en relieve que en el caso de los funcionarios la situación es más grave porque «tiene el agravante de que es dinero público. Aunque aquí no hay costumbre, la verdad es que son trabajadores como cualquier otro».

Empresas o mutuas

Aún así, ambos aseguran que los casos más habituales que llegan hasta sus manos suelen ser los que tienen que ver con el ámbito laboral, aunque sean desde las empresas privadas. «Con ellos solemos tocar varios temas», explica Busto. «Por ejemplo, están las bajas laborales que pueden venir directamente desde las empresas porque es un trabajador reincidente que ha tenido una baja bastante prolongada y dos años después la ha vuelto a coger». Pero los casos también les llegan desde otras vertientes como pueden ser las mutuas. «Normalmente acuden si el trabajador lleva dos o tres meses de baja con dolores, pero que es fácilmente demostrable que está mintiendo, como pueden ser las lumbalgias», explica la detective.

La época de crisis ha sido un momento propicio en el que ha aumentado el trabajo de los detectives. Así lo asegura al menos Zubeldia. «Normalmente trabajamos según la problemática de la calle». Así, confirma que en esta época de recesión que ha tocado vivir a la sociedad, «las empresas van muy justas y están pasándolo mal. No se pueden permitir tener trabajadores que están en otros puestos de trabajo y se ausenten del suyo. Desde que comenzó la crisis hemos notado un incremento. Cuando las cosas iban bien, un trabajador cogía la baja y las empresas lo podían pasar por alto. Pero ahora eso ha cambiado, no lo pueden hacer porque les cuesta mucho dinero y las empresas no lo tienen».

Durante el año, los detectives privados también notan más carga de trabajo según la época. Zubeldia reconoce que ahora en otoño «nos está tocando madrugar más. En esta época de caza o de hongos la picaresca de los amantes de estas prácticas suele ser terrible. Muchos son los trabajadores que cogen la baja para ir al monte». Pero no son los únicos casos. Este detective también trabaja en Navarra «donde mucha gente tiene su huertito y suele coger la baja para recoger, por ejemplo, el espárrago». Busto también sostiene esta teoría aunque en su caso cuando más casos se concentran es «a principio de verano, mayo o junio».

Las pruebas obtenidas por los detectives privados están considerados como pruebas testificales. Al ser informes emitidos tienen carácter de testimonio cualificado y no son impugnables por la otra parte si son ratificados en sede judicial. «Normalmente, suelen ser pruebas muy claras porque se les adjunta un relato de los días y los fotogramas de los vídeos», señala Busto. Pero también asegura que «no vale con que a la persona le duela la espalda, no acuda a su puesto de trabajo y le hayas pillado una vez levantando peso. Por lo menos, deben ser tres o cuatro veces».

Aún así, muchos trabajadores que se encuentran con pruebas muy claras en el juicio «intentan llevar su mentira hasta el final», asegura Busto. «Tuvimos el caso de una persona que incumplía el horario de trabajo que era de ocho a tres. Pero llegaba a las nueve y media y se iba a las dos. Veíamos dónde iba, lo que hacía durante este tiempo y al ser las pruebas tan claras, la empresa la despidió. Pero ella puso una demanda por despido improcedente que no prosperó. En muchas ocasiones lo hacen por motivos económicos e intentar rascar algo».

Para Busto es una satisfacción «enorme» el momento que en un juicio el inculpado asegura que en ningún momento ha notado que alguien le haya podido estar siguiendo. «Eso significa que nuestro trabajo está bien hecho. Eso para los detectives es una maravilla». Tanto Busto como Zubeldia subrayan que tras los juicios en ningún momento han tenido problemas con nadie «y eso que hemos tratado historias bastante fuertes y duras».

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate